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El diálogo entre la Conferencia Episcopal y el gobierno “se quedó en el limbo”, pues el Ejecutivo no respondió a la solicitud de los obispos y éstos ahora no quieren insistir en el tema, aseguró ayer el vocero de la Conferencia, padre Rolando Álvarez.

“Eso (el diálogo) se quedó en el limbo. El gobierno nunca respondió y la Iglesia sigue su labor pastoral”, dijo Álvarez a EL NUEVO DIARIO.

Según el sacerdote, los obispos ya manifestaron su inquietud “y no hay razón de ser” para insistir. “Estar insistiendo no tiene sentido”, expresó Álvarez.

La Conferencia Episcopal solicitó un diálogo con el gobierno luego que las relaciones entre ambos se agriaron por un documento que se publicó en los medios de comunicación en el que se denigra a los obispos, y que fue adjudicado al asesor presidencial Orlando Núñez, quien al igual que la primera dama, Rosario Murillo, negó la autoría.

“Basta”

El diálogo ha sido pospuesto por el gobierno desde que la Conferencia Episcopal pidió una aclaración por lo que llamó invenciones de mentes imaginarias. “Los obispos ya manifestaron su inquietud y con eso basta”, prosiguió Álvarez.

Las relaciones entre la Iglesia y el gobierno están en su peor momento desde que el presidente Daniel Ortega asumió el poder. Mientras la Conferencia solicitaba el recuento de los votos de las elecciones municipales pasadas, calificadas como fraudulentas, el presidente Daniel Ortega firmaba un decreto avalando los resultados.

La gota que derramó el vaso fue el texto adjudicado a Núñez en el que se califica a la jerarquía de la Iglesia Católica nicaragüense como “de la más corrupta en el mundo” y a los obispos de abusar del licor y no cumplir con el celibato.

Rosario Murillo atribuyó el texto a un “hackers de lujo” que, según la Primera Dama, habría violado la seguridad del correo electrónico del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, de donde fue enviado el documento.