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El País, Madrid    

La grelina, llamada también la hormona del hambre, es activada por las grasas de los alimentos, no por las que produce el cuerpo, según experimentos realizados en ratones en la Universidad de Cincinnati (Estados Unidos). Esto indica que la activación parte del estómago y abre el camino a nuevos tratamientos para enfermedades metabólicas, señala Matthias Tschop, autor del trabajo publicado en Nature Medicine.

Se suponía que la grelina se acumula durante períodos de ayuno y se concentra en el cuerpo justo antes de las comidas. En dosis farmacológicas actúa sobre el cerebro para estimular el hambre, pero su función natural parece ser optimizar el metabolismo de los nutrientes ingeridos y promover el almacenamiento de la grasa en el cuerpo. Sería como un sensor de lípidos en el estómago que informa al cerebro de cuándo están disponibles las calorías para activar procesos que las necesitan, como el crecimiento.