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El depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya declaró a periodistas que viaja hoy a Estados Unidos para reunirse con la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y con otros funcionarios del gobierno de Barack Obama.

"Estamos saliendo hoy a las 19H00 locales (02H00 GMT) para Washington a una entrevista con el departamento de Estado y con la secretaria Hillary Clinton", señaló Zelaya en improvisadas declaraciones a periodistas en un centro comercial de la capital nicaragüense. Zelaya expresó que hablará con Clinton sobre el cumplimiento de la resolución de ONU y de la Organización de Estados Americanos (OEA) que pide la "inmediata e incondicional" restitución a su cargo. "Voy a regresar a Honduras, en eso no debe haber duda. Ahora no les voy a decir cómo, porque entonces se preparan, pero me pueden esperar en cualquier municipio o en cualquier departamento", indicó Zelaya.

La presencia de Zelaya en Nicaragua era mantenida en secreto por el gobierno de Daniel Ortega, que le habría facilitado condiciones de seguridad. Zelaya viajó esta madrugada a Managua procedente de El Salvador, tras su fracasado retorno a Honduras el domingo, y fue localizado por periodistas tras una persecusión desde el hotel donde se encuentra hospedado hasta un centro comercial.

El depuesto presidente manifestó que había ido al centro comercial a comprar "un sombrero campesino, vaquero" pero que no lo había encontrado, y bromeó con los periodistas: "Voy para allá a buscarlo, a menos que usted me regale uno. ¿No tiene uno en la casa?".

Fue un "error" anunciar el retorno
Zelaya consideró un "error" haber anunciado su retorno a Tegucigalpa el domingo, lo que resultó en un fracaso porque los militares pusieron obstáculos en la pista del aeropuerto de Toncontín para impedir el aterrizaje del avión venezolano que lo trasladaba desde Washington.

A preguntas de si el nuevo intento de regresar sería terrestre, evadió confirmarlo, pero insistió que "voy a empezar a entrar a Honduras y hacer lo que siempre he hecho, manifestaciones públicas, democráticas, abiertas y amplias". Zelaya comentó que los esfuerzos por su retorno por parte de sus seguidores "no serán en vano" y prometió que las muertes de dos manifestantes el domingo no quedarán en la impunidad.

Al ser consultado por periodistas, se pronunció en contra de una eventual intervención militar extranjera en el conflicto en su país. "Yo siempre me he pronunciado en mi vida por la no violencia y no acepto la injerencia de las armas de ninguna naturaleza (...). La violencia no se justifica ni para luchar por causas justas (...) es algo que no acepto de manera total", subrayó.

Zelaya consideró que se puede luchar con "acciones pacíficas" como la desobediencia civil, huelgas y marchas, pues "yo no he dado el golpe, los que usaron la fuerza de las armas son ellos", en alusión a las nuevas autoridades hondureñas.