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¿Cómo se involucró en el Frente Sandinista y en la revolución sandinista?
Uno en cierto momento tiene ideas revolucionarias, y a mí me tocó vivir cuando ocurrió la Revolución Cubana.

Yo era miembro del Partido Comunista Mexicano, pero fue con el triunfo de la Revolución Cubana que hay un entusiasmo latinoamericano por el fervor del triunfo en cuanto a la lucha armada, y como en ese tiempo había muchos regímenes militares, se creyó que la lucha armada era la única posibilidad de sacar de la crisis a los países de América Latina y de tomar otro rumbo.

¿Cómo fue su vínculo y con quién?

Renuncié al Partido Comunista Mexicano y me fui a Tijuana, a Baja California, donde me encontré con Manuel Andara Úbeda, un médico que venía de una exploración por el norte de Costa Rica y el sur de Nicaragua, con el objetivo de saber cómo estaban las condiciones para una guerrilla.

Al regresar de esa exploración me lo encontré y empezamos a hacer una buena amistad y me planteó que estaban organizando una lucha armada en Honduras para entrar a Nicaragua, y yo le pregunté si me podía sumar a ese proceso y me dijo que sí.

Usted fue cercano a Carlos Fonseca...

Estuvimos presos en 1964. Cuando el Bocay (Gesta Raití-Bocay) no logra la victoria militar, yo entré a Nicaragua legalmente y aquí me encontré con Carlos Fonseca y empezamos a organizar al Frente Sandinista. Me hice responsable del movimiento sindical agrícola porque en ese tiempo estaba muy fuerte en el norte de Matagalpa y en Jinotega. Nos capturan a los dos en una reunión. Después nos sacan a México y allá empezamos a planificar mejor la lucha armada, la lucha por el financiamiento, de ayuda.


¿Imagina qué habría sido de usted si no se hubiera involucrado en esa causa?
Yo estaba dedicado a la lucha revolucionaria. Posiblemente en México, como ya había reingresado al Partido Comunista, me habría quedado en el partido. Después, como el partido se dividió, hubiera terminado trabajando para vivir.

¿Cómo es el sandinismo de hoy: un sandinismo que apoya al partido o un sandinismo que apoya a Daniel Ortega?
No, yo creo que son dos cosas distintas. La primera parte era sandinismo, no desde el punto de vista antiimperialista, sino desde el punto de vista moral, ético; recogía la bandera de Sandino y eso fue lo que nos dio vida, fuerza, organización y simpatía en el campo (...) los muertos jugaron un papel importante, los que murieron en Bocay, los que murieron con Julio Buitrago en Managua; eso fue muy importante para nosotros y para la población, porque nos dio sentido de ayuda y colaboración con el Frente, entonces el FSLN se abrió, la gente, la burguesía y la clase media se abrieron al Frente Sandinista.

¿Considera que hay una segunda etapa de la Revolución Popular Sandinista, tal y como lo asegura el gobierno?
¿Cuál es la segunda etapa? ¿Qué es la segunda etapa? Si la revolución no es por etapas (...) eso es tan lógico que no hay necesidad de hacer muchos análisis.

Entonces, ¿cuál es el ímpetu del sandinismo de ahora?

Eso no se puede analizar en una entrevista, porque hay muchas cosas que decir. El sandinismo de 1963 llega hasta 1994; el sandinismo de la ética, la moral, por la revolución, por la guerrilla, por la estrategia y la táctica, las alianzas.

¿Qué fue lo que hizo que hubiera esa ruptura?

Hay muchos elementos. Cuando nosotros perdimos las elecciones se hablaba de la famosa piñata, quizá la piñata haya sido un elemento negativo, y también un cierto grupo del Frente empezó a crear intereses económicos y ese bloque fue el que lo distanció de la ética, de la moral.

¿Entonces cree que los intereses personales fueron los que acabaron con ese sandinismo?
La cuestión es que cuando perdemos las elecciones no pudimos examinar por qué perdimos las elecciones. Debimos haber hecho un estudio para prepararnos para el siguiente paso, y no nos preparamos, no sé por qué, quizás estaba muy golpeada la dirección del Frente, (porque) muchos abandonaron la organización.

¿Cree que en ese momento nadie se preocupó por darle continuidad al proyecto, sino que se preocuparon por sus intereses personales?
El proyecto se terminó en 1990 porque las elecciones nos dieron un golpe mortal, (entonces) se acaba la revolución, y cuando digo que se termina, es porque no entendimos que se terminaba, y si hubiéramos acogido en conjunto a todo el Frente se hubiera dado un paso más importante, pero no se hizo, se hubiera hecho otra cosa más importante desde el punto de vista democrático, desde el punto de vista de las elecciones, de las alianzas.

¿Qué hizo falta?

El análisis, la estrategia para seguir, este proceso hubiera dado pie para la continuación de una revolución, se hubiera previsto cambios tanto en el campo como en la ciudad, pero las cosas no fueron así, no se hicieron.

¿Cuáles fueron los momentos críticos que vivió en la Revolución la Dirección Nacional?
Todo era crítico. Cuando llegamos al gobierno, en julio de 1979, no teníamos experiencia como gobernantes. Posiblemente por esa poca experiencia se hayan cometido algunos errores; por ejemplo, la economía, las alianzas, la política exterior. La economía la dejamos a un lado. Creímos que Nicaragua iba a ser una especie de segunda Cuba, porque las revoluciones de liberación nacional que se presentaban en esa época terminaban en revoluciones socialistas, y nosotros pensamos que ésa era una de las estrategias que el campo socialista nos iba a presentar.

Esto era una revolución antiimperialista de liberación nacional, el siguiente paso era la revolución socialista.

¿Y se logró?

No. Para la revolución socialista necesita usted, en primer lugar, tener un desarrollo de las fuerzas productivas muy altas, técnicamente y tecnológicamente desarrolladas, es decir, aquí no podía haber una segunda Cuba porque ya los soviéticos, el campo socialista, no te podían ayudar. Ayudaron a Cuba, pero a nosotros ya no podían porque ya era demasiado, (así que) teníamos que apoyarnos en nuestras propias fuerzas.

No lo hicimos así, lo que hicimos fue romper con los aliados latinoamericanos y con los aliados internos... porque la primera etapa de la revolución era antiimperialista de liberación nacional, pero ¿qué paso?, nos metimos a la revolución socialista haciendo alianzas con el campo socialista y haciendo a un lado a los aliados que nos habían ayudado a obtener la victoria.

¿Considera que el Frente Sandinista está cuidando su reserva histórica o está abandonada?
Unos se retiraron, otros se mantuvieron, pero ya no hay que confiar en las reservas. Tanto los que se retiraron como los que siguen ya dieron su aporte, lo que pudieron dar, quizá pueden dar aportes, pero ya no como organización.

Hay que confiar en la juventud que viene desenvolviéndose, y a esa juventud, como la del año 1963, puede salir adelante. Con nosotros es difícil, ya estamos con vicios, ya no podemos salir de los vicios, el sistema está corrupto, pero sí hay una juventud que de alguna manera trae herencias del pasado, del sandinismo de los años 60, de la ética, la moral, contra la corrupción.

¿Cómo debe de ser el relevo generacional del sandinismo del 63?
Lo primero que hay que hacer es un Estado de Derecho, aquí no hay Estado de Derecho, y es lo que debimos haber hecho en 1979 cuando llegamos al poder. Independencia de los poderes del Estado, en eso se hubiera centrado la revolución. Sin embargo, hoy no hay nada eso y nadie se atreve a enfrentarse a la falta de Estado de Derecho.

Si lo que vive Nicaragua no es la segunda etapa de la revolución, ¿qué es lo que está viviendo el país?
Vive un gran retroceso; un retroceso económico en Nicaragua... político y social, también de relaciones humanas.

Y si las próximas elecciones las gana otra vez el Frente Sandinista a través de Daniel Ortega, va a ser muy difícil construir una nueva economía, porque Daniel Ortega no tiene la capacidad ni la inteligencia para hacer funcionar un nuevo gobierno, y si logra reelegirse, vamos a seguir igual, porque en dos años y medio de gobierno no vemos ningún fruto.

Entonces, ¿cómo se llama lo que vivimos en Nicaragua?

Daniel Ortega echó su juego a Chávez, ahí está toda su estrategia, se confrontó con la Unión Europea, se confrontó con los Estados Unidos, se confrontó con el Fondo Monetario porque cree que Chávez le va a dar las respuestas, y no es cierto, ningún país, por más poderoso que sea económicamente, te va a regalar plata, siempre te la va a negociar para que la ganancia sea de uno y otro país.

Hablar mal de un país, eso ya no se puede hacer, yo puedo criticar a un país, lo que no puedo, es meterme en sus asuntos internos directamente. Criticar a otros países es normal, eso es parte de la globalización.

“No sólo los militares propinan golpes”

El comandante Víctor Tirado López también se refiere al tema de Honduras y recuerda que Zelaya empieza a dar vueltas hacia la izquierda, y es ahí cuando se encuentra con Chávez, con Daniel Ortega, Correa, Evo Morales, pero además, se encuentra con una ayuda económica también. La mayoría de los sectores hondureños está en contra de esa posición, también el sector privado, incluso las instituciones, es decir, no convalidan esa relación y hay un choque.

Chávez reacciona molesto y tira una ráfaga de reuniones para restituir a Zelaya, porque él sabe que si sale Manuel Zelaya se debilita su proyecto, porque ya el gobierno panameño no va a estar con él y Funes ha sido muy cuidadoso.

¿Entonces, cuál es la naturaleza del caso Honduras?

Hay razones económicas, no sólo ideológicas, porque Zelaya llevaba ya el socialismo del siglo XXI, por eso es que tenían una reelección programa. El reto comenzaría con el domingo de su destierro, para después venir con las elecciones generales y poco a poco ir cambiando su movimiento.

¿Hay otro tipo de golpes?

En estos países los golpes militares habían pasado a la historia, pero aquí ha habido golpes de Estado, quizá no militarmente, pero sí han sido electoralmente. Por ejemplo, el cambio de la constitución para reelegirse, eso es un golpe de Estado, todo eso forma parte de semblanzas de golpes de Estado electorales. Cuando una estrategia económica está bien definida, como la tiene la burguesía en el mundo, un gobierno puede llegar, incluso reelegirse, pero continúa la estrategia, no llega el otro a borrarla.

Nosotros no hemos sido capaces de educarnos en la estrategia heredada por el anterior gobierno y continuarla, quizás haciendo algunos cambios, pero no profundos, cambios que mejoren y hagan continuar la anterior estrategia económica y política.

Deplorable dar militancias como en manadas

¿Cuál es la calidad de los nuevos militantes del Frente Sandinista?
Quién sabe. Si la calidad se estudia por volumen pues... usted puede hacer un frente de masas, pero no un frente de cuadros, porque los cuadros no se hacen de la noche a la mañana.

¿Entonces lo que hay ahora es un partido de masas?

Deploro que sea de masas ignorantes, no un partido de masas de voluntad propia. No puede darle carné a una cantidad de gente como una manada a la que le das de comer.

¿Qué vigencia tiene la celebración del 30 aniversario del triunfo de la Revolución Sandinista?
Esa revolución se terminó en 1990 cuando perdimos las elecciones, y las cosas que pudimos hacer se vinieron abajo con el gobierno de doña Violeta, con el gobierno de Alemán, con el gobierno de Bolaños, entonces la celebración ya no tiene vigencia, ¿qué es lo que vas a celebrar? Si nosotros nos hubiésemos reunido para darle continuidad al proyecto, hubiésemos hecho una oposición revolucionaria.