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-- El dueto Ortega-Murillo, Procopió, debutó en el canto de forma tan desafinada… ¡como lo sólo ha hecho en política!

-- Como aporte artístico-cultural, Procopiá, la participación del dueto Ortega-Murillo en la reinaugurada concha acústica, fue menos valioso… ¡que el de Paquita La del Barrio en el día de su inauguración!

-- La cámara oficial del acto del 19 de julio, Procopió no captó en primer plano a los invitados cuando cantaba el dueto Ortega-Murillo, porque no se iba a saber si los colores de sus rostros era fruto del calor… ¡o de la vergüenza ajena que estaban sintiendo!

-- Mi abuela decía, Procopiá, que la juventud es “la edad del mono”, porque es cuando todo se imita, pero el dueto Ortega-Murillo ya no es nada joven y, aunque sólo imita al presidente Chávez… ¡le imita en todo!

-- Hay que reconocerle su ductilidad política al dueto Ortega-Murillo, Procopió: como nadie quiere bailar al son reeleccionista que toca… ¡le pusieron le letra de referendo para hacerlo rap!

-- Ahora que el dueto Ortega-Murillo debutó ante las masas, Procopiá, reconoció el valor del patrimonio musical de los Mejía Godoy… ¡quizá deseando ser el intérprete exclusivo de sus canciones!

-- Reconozco la intención del dueto Ortega-Murillo, Procopió, pero no creo que los hermanos Mejía Godoy, con ese su desarrollado oído musical… ¡vayan a gustar de los cantos de sirena!

-- Quien debe estar feliz con los arrullos musicales del dueto Ortega-Murillo es Carlos Pellas, Procopiá; y a él no le mienten, pues con sus tiernas voces “revolucionarias”… ¡siempre le han mecido su cuna de oro!

-- Estaba sorda o me descuidé, Procopió, pero no escuché que la primera voz del dúo Ortega-Murillo saludara a su “hermano Tomás”; ¿será que éste, habituado al arrullo de una voz peruana, no quiso llegar a lastimar su oído?

-- La peor nota del dueto Ortega-Murillo, Procopiá, fue cuando ofreció cualquier cantidad de urnas para depositar los votos, pero sin hablar del cambio… ¡de los expertos en contar y cantar las cifras al revés!

-- En definitiva, Procopió, el acto “amenizado” por el dueto Ortega-Murillo fue como un retrato retocado de una vieja escena que ya no refleja el espíritu de aquel 19… ¡sino sólo la imagen del pasado!