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III y última parte

“¡Huuubert! ¡Huuuuuubert!”, grita el doctor Arnoldo Alemán, e inmediatamente se aparece Hubert, a quien le entregan dinero para que vaya a una misión productiva. El ex presidente de Nicaragua y controversial político es trabajador, se levanta temprano y después de la entrevista se disponía a recorrer la finca.

Pese a su corpulencia no está quieto, ofrece la entrevista, besa a sus pequeñas hijas que acaban de levantarse, desayuna, está preocupado por el pasto, las vacas, la política, lo que dicen sus asistentes, pero se muestra supersticioso cuando se trata de pasar una vasito con sal. “Nooooo”, dice. “Tomalo de la mesa y no de mi mano, no quiero pasarte mi sal, imaginate...”, y ríe. “Eso siempre me lo dijo mi madre”, recuerda.

Estamos ante un Arnoldo Alemán paciente y tolerante, aunque a veces se exalta.

Cuando los nicaragüenses hayan terminado de leer estas tres entrevistas, quizá para algunos sus expectativas acerca de lo que usted podría decir no estarán llenas. Las veces que le he preguntado si seguirá pactando con Ortega, usted me dice: “¿Qué querés que haga si no tenemos los votos?”

Nunca he pactado, no me digás: “¿Qué querés que haga?”, sé exacto en lo que te he dicho, nunca he pactado. Te lo digo con toda sinceridad.

No me diga que va a salir corriendo a buscar los 56 votos con el Frente Sandinista para hacer reformas a la Constitución.
Nunca, fijate que el Frente Sandinista ya viene teniendo 50 votos, de nosotros sólo a dos se ha llevado: Ana Julia Balladares y Carlos Olivas.

Pero dicen que usted tiene a seis u ocho diputados listos para prestárselos a Ortega.
Y por qué sólo ves la paja en el ojo ajeno y no te ves tu vida. ¿De dónde ha salido ahora la mayoría de diputados que está con el Frente? De los que dividieron el voto.

Ana Julia Balladares dice que no ha perdido el contacto con usted.
Espero que comprenda y sepa el daño que le hizo al partido. Por ese mismo cariño que le he tenido, mucha gente cree que yo le envié a hacer semejante barbaridad.

¿No la mandó, doctor?

Nunca, nunca, y te digo y ponelo en grandes letras: Nunca.

¿No va a negociar con Daniel Ortega?

No, nunca he negociado. Esa es la percepción que los medios han dado de Arnoldo Alemán, no dicen que quienes pactaron para dañar a Nicaragua fueron los diputados de 1995 o quienes desde 1990 dejaron la Corte Suprema en manos del FSLN.

Entonces, ¿cómo va a sortear el futuro?

Buscar la unidad de la familia liberal, primero, y después llamar a todos los sectores democráticos; Arnoldo Alemán es incluyente, no excluyente, yo sumo, no resto. Mis triunfos anteriores estuvieron basados en la unidad, con gente del PLI, del Pliun y del PLN.

Pero todos hablan de unidad, ¿a qué unidad se refieren?

La que quiere el pueblo nicaragüense, no hay que esperar a ver cuántas vueltas dio el perro para echarse, hagámosla.

¿Por qué lo ven a usted como obstáculo?

Porque me tienen miedo, porque no rehuyo; te doy los ojos como te los he dado en esta entrevista. Por eso Daniel Ortega ha trabajado por la división nuestra. Nunca he tenido afanes reeleccionistas, por eso dejé al ingrato de Bolaños...

¿Usted quería mandar a Bolaños y por eso se rebeló?

No es cierto, lo que hice fue impulsar leyes en beneficio del país, y la Asamblea Nacional trabajó mañana y tarde.

¿Byron Jerez? Falleció en mis sentimientos

Las primeras planas de los diarios hablaron de actos indebidos del entonces alcalde Arnoldo Alemán en 1990. Hoy él ofrece su versión y además habla de un personaje que estuvo ligado a su gobierno: Byron Jerez.

¿Cómo ocurrió la sociedad con Edgard Quintana y Roberto Cedeño para la urbanización Ticomo en tiempos cuando usted era alcalde y que apareció maquinaria de la comuna trabajando ahí?
Las maquinarias de la alcaldía nunca trabajaron ahí, donde usaron las maquinarias y el funcionario fue destituido, fue en Ticomo. Se le había autorizado el adoquinado a la señora Torton hasta su hotel, dicen que le pidieron coima a la señora, y cuando yo regresé de un viaje, inmediatamente fue destituido el responsable de Obras Municipales.

La adquisición de 21 manzanas en ese sector, pero arriba, fue a los desmovilizados del Ejército, lo hicimos en una transacción común y corriente.

¿Y cómo nació esa sociedad?

Como nace cualquier sociedad, por una amistad común, en compañía. Esas tierras fueron legalizadas no sé si por Jaime Wheelock o durante el gobierno de doña Violeta.

¿No hubo maquinaria de la alcaldía?
No, fue en Ticomo donde hubo.

Hablemos de Byron Jerez. ¿Cómo este señor lograba convertir las notas de crédito a dólares en Multicambios y pagaba las deudas de Geninsa?
Nunca pagó una deuda de Geninsa, enseñame un comprobante que diga eso. Lo de las notas de crédito se hacía para los medios de comunicación, la publicidad se pagaba con notas de crédito.

¿Por qué Byron Jerez compraba certificados de crédito en dólares para sus hijos en Miami?
Nunca. Mi hermana Amelia le daba dinero a Byron de lo que se obtuvo de una transacción de su casa, se demostró en una corte federal el origen y procedencia del dinero. Eran 400 mil dólares que mi hermana Amelia había depositado a mis hijos durante todo el período que ella manejó la finca y el resto de bienes, para ir comprando año con año certificados de depósito en los Estados Unidos.

¿Usted conocía a Byron Jerez cuado comenzó a hacer importaciones de vehículos que luego se compraron en la alcaldía cuando usted era alcalde?
A Byron Jerez lo conocí cuando me lo presentó José Antonio Alvarado en Miami, también me presentó a Ramiro Sacasa Guerrero y a otros personajes.

¿Usted conocía de los negocios de Byron Jerez?

A quien más le vendía era al gobierno de doña Violeta Chamorro, a la alcaldía si le vendió siete u ocho camionetas, fue mucho.

Los vehículos de la controversia.

No, no hubo controversia. En 1990 importamos diez camionetas de Guatemala porque aquí no había, licitadas con menos de diez mil dólares cada una.

Se dice que Byron Jerez compró sus sobreseimientos, ¿usted se siente traicionado por Jerez?
De las personas que yo considero fallecidas en mis sentimientos no me gusta comentar.

Magistrados, ¿amigos o profesionales?

El doctor Arnoldo Alemán evade la pregunta sobre el clientelismo político en su partido y no lo ve como una acción recurrente a la hora de elegir magistrados, y pone ejemplos en los cuales no se ha utilizado esa práctica.

¿Usted estaría dispuesto a trascender a su círculo de amigos para dar paso a otro tipo de parámetros para la elección?
Dentro de este concepto de seleccionar a la gente, la misma ley lo estipula, y en el caso del PLC siempre ha tenido cuidado de no enviar a una persona, sino ternas. En el caso de los magistrados de la Corte Suprema, cuando fue escogido don Sergio Cuarezma, el PLC presentó a Guillermo Vargas Sandino y a Guillermo Argüello Poessy. Antes, en la bancada votaron en secreto y se hizo una preselección. Nosotros proponemos gente idónea, con honestidad y capacidad en su comportamiento en el ejercicio profesional y en las referencias personales.

Nicaragua tiene un déficit de institucionalidad y ésta se construye con personas que no estén ahí por lealtad partidaria o clientelismo.
No existen personas apolíticas, las personas tienen su pensamiento, y no es que quiera diluirme en que si es de izquierda o de derecha; sólo los progresistas salimos adelante, por eso buscamos personas capaces profesionalmente en sus campos.

No hablo de personas apolíticas, sino de un evidente clientelismo político que ha habido en torno suyo, un círculo de amigos que primero le son leales a usted y después al país.
En política la memoria es frágil; el PLC propuso y llevó como magistrados a Carlos Guerra Gallard, del Pliun; a Guillermo Selva Argüello (q.e.p.d.), del PLI; a Sergio Cuarezma, que dice no ser de ningún partido. Sólo se fijan en Antonio Alemán, pero no dicen que tiene 15 años de ser magistrado y que tiene derecho a ascender, además es catedrático universitario y sólo dicen que llegó ahí por ser hermano de Alemán.