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Los diputados de la Bancada Democrática Nicaragüense, BDN, presentarán en la Asamblea Nacional una propuesta de resolución para que se defina si el presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, recibirá la condición de asilado político o será expulsado del país por violar las normas del derecho internacional al llamar desde territorio nicaragüense a la sublevación del pueblo hondureño.

“Es una propuesta de resolución encaminada a que si Manuel Zelaya sigue en el país se defina si se le da asilo político y se apega a las normas del asilo político, o es expulsado del país, porque está claramente violando las normas nacionales e internacionales al hacer un llamado a la violencia y a la insurrección desde territorio nacional”, explicó ayer el vocero y vicepresidente del Movimiento Vamos con Eduardo, Eliseo Núñez Morales.

En tanto, el diputado del Partido Liberal Constitucionalista, PLC, y ex canciller de la República, Francisco Aguirre Sacasa, exigió la definición del estatus de Zelaya en el país, pues dijo que si es bajo la figura de asilado político, el depuesto presidente tendría que estar restringido de la actividad política.

Sin embargo, aseguró que al parecer Zelaya “está (en Nicaragua) bajo el amparo de una invitación del presidente (Daniel) Ortega”, aunque no descartó que dicha invitación responda a lo que él calificó como “diplomacia albista”, en alusión a la intervención que puede tener el presidente venezolano y líder de la Alternativa Bolivariana para las Américas, ALBA, Hugo Chávez.

Al borde de un conflicto

Núñez Morales y Aguirre Sacasa coincidieron con el diputado del Movimiento Renovador Sandinista, MRS, y ex vicecanciller, Víctor Hugo Tinoco, y con el analista político, Carlos Tünnermann, al afirmar que el apoyo del presidente Ortega a la entrada forzosa de Zelaya a su país puede significar un conflicto entre Nicaragua y Honduras.

El diputado del PLC consideró que los llamados a la insurrección de parte de Zelaya ponen en riesgo la neutralidad de Nicaragua ante la crisis hondureña.

Por su parte, el representante del Movimiento Vamos con Eduardo señaló que la única participación que tiene Nicaragua en la crisis hondureña es la que le dan las dos resoluciones de la Organización de Estados Americanos, OEA, y de la Organización de Naciones Unidas, ONU, las cuales llaman a una restitución inmediata de Zelaya y sólo proponen sanciones diplomáticas y económicas contra el gobierno de facto.

“La actitud más prudente del gobierno nicaragüense y de Zelaya es respetar la hospitalidad de Nicaragua para no comprometer al país en su esfuerzo por regresar al poder al depuesto presidente”, expresó el analista Carlos Tünnermann.

Otro punto en el que coincidieron los políticos es en el de mantener abiertas las vías de diálogo y evitar la violencia. “No recurrir a la violencia y mantener abierto el canal de negociación”, propuso Tinoco.

El diputado del MRS reconoció el derecho de Zelaya de presionar por la vía política, pero sin hacer a un lado el diálogo, al igual que Aguirre Sacasa, quien sugirió que siga la negociación de los representantes del gobierno de facto con los de Zelaya “bajo el auspicio del presidente costarricense Oscar Arias”.

Sobre la propuesta de la BDN

Por su parte, el vocero de Vamos con Eduardo dijo que el retorno de Zelaya al poder no es una solución al conflicto. “Si a Zelaya lo instalan en el poder sin un proceso de diálogo, vamos a ver lo contrario de lo que está pasando ahorita: la gente que ahora protesta porque Zelaya está fuera, va a protestar porque Zelaya está en el poder”, expresó Núñez Morales.

Núñez Morales manifestó que buscarán el apoyo de la bancada del PLC para aprobar la propuesta de resolución y que en vista de que según ellos es un tema de urgencia, intentarán convocar al plenario para una sesión extraordinaria la próxima semana.

De momento, la propuesta que parece tener mayor consenso es la de expulsar a Zelaya del país considerando que, según Núñez Morales, el destituido mandatario hondureño ha violado las normas del derecho internacional al utilizar suelo nicaragüense para incitar a una insurrección a lo interno de Honduras.