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La Coordinadora Civil insistió en que para solucionar la crisis institucional heredada del año 2007, es urgente que el gobierno llame a un diálogo nacional a todas las fuerzas políticas, económicas y sociales del país, con el fin de enderezar al país mediante la aprobación en el Parlamento de una serie de leyes que se encuentran estancadas por las disputas entre los diferentes poderes del Estado.

Mario Quintana, enlace nacional de este organismo, recordó que el pasado 2007 terminó con una labor parlamentaria insuficiente, ya que no fueron aprobadas leyes como la de medianas, pequeñas y microempresas, así como la Ley de Presupuesto General de la República, temas que de no tener una pronta solución, tendrán mayor impacto en los ya esenciales problemas por los que atraviesa la nación.


Diálogo debe generar políticas
Los resultados de un diálogo nacional, serio y responsable, deben convertirse en políticas a mediano y largo plazo, y no aferrarse a conversaciones entre cúpulas cuya durabilidad es más corta, partiendo de que los gobiernos únicamente tienen cinco años de duración.

Destacó Quintana que el Poder Legislativo debe recobrar sus funciones legales, algo que no está siendo demandado por un buen número de diputados que no se hacen presentes al plenario. Además, establecer una verdadera interpretación sobre la Ley de Amparo, a fin de que lo nicaragüenses la utilicen con la seguridad de que será respetada. El magistrado Rafael Solís sostiene que la Asamblea no puede interpretar esta ley, aunque otros juristas sostienen que sí puede hacerlo.

La Coordinadora Civil sostiene que debe aprobarse el Presupuesto General de la República, en el que después se puede ahondar detalladamente, de tal manera que tanto el partido en el gobierno como los otros partidos expongan sus prioridades, tales como los temas sociales, entre otros, con los cuales se está en deuda”.


Reformas ayudarán a la democracia
Sobre la entrada en vigencia de las reformas constitucionales de 2005, Quintana apuntó que si bien es cierto no se resuelven los problemas del país, sí ayudarían a la democratización de la nación, en tanto que el Legislativo pueda o no respaldar todo nombramiento que el Presidente de la República quiera hacer en cuanto a embajadores o ministros, “es más, ya que el Ejecutivo habla de parlamentarismo, éste sería un buen paso para iniciar tal proceso”.