Leonor Alvarez
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“Exista o no la ley contra el aborto terapéutico no callaremos nuestra lucha”, expresó ayer el vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua y obispo de Estelí, monseñor Juan Abelardo Mata, para dejar sentada la posición de los jerarcas de la Iglesia Católica ante las presiones de organismos femeninos para restituir el aborto terapéutico en el país.

Monseñor Mata aclaró que la cancelación del aborto terapéutico no fue cuestión de coyuntura política, sino de principios. “El principio fundamental es éste: hay una vida humana que aunque está dependiendo de la vida de la madre, sin embargo está destinada ha llevar vida autónoma, una libertad, un pensamiento y no hay derecho a quitarle la vida así porque sí”, manifestó el Obispo de Estelí.

Aunque monseñor reconoce que sobre este tema existen “puntos de vista muy diversos”, en alusión a la posición de los organismos sociales que defienden el aborto, reiteró una y otra vez que la Iglesia rechaza cualquier forma de aborto.

Otros medios

Monseñor Mata explicó que hay otros medios por los cuales se pueden prevenir los daños sociales que afectan a una mujer con un embarazo no deseado.

“Hay otros medios, no es quitando la vida. Tenemos nosotros hogares donde se va acogiendo esa vida y se les da un hogar sustituto de acuerdo a las leyes del país y a través del Ministerio de la Familia”, aseveró.

Sociedad compasiva

El obispo Mata también cree en una sociedad compasiva que tiene la misión de acompañar a las mujeres violadas que quedan embarazadas, para que no se sientan rechazadas y marginadas socialmente. En ese sentido, el religioso dijo que existen leyes que deben de proteger a la víctima y sancionar gravemente a quien comete un abuso sexual.

“Hay leyes que protegen a la parte inocente, las cuales tienen que ponerse en práctica. Yo lo que recomiendo es que tienen que ir a la Comisaría de la Mujer, donde le asignarán un abogado para que defienda su derecho”, expresó monseñor Mata, argumentando que ya han tenido experiencia en estos temas.

El obispo explicó que cuando una mujer violada acude a su templo católico, ellos se encargan de ver cómo se les puede ayudar en lo económico para pagar el abogado que lleve el caso contra quien la ultrajó.

En el caso cuando el embarazo pone en riesgo la vida de la madre, monseñor explica que ésas son situaciones específicas.

“Una cosa muy diversa es el embarazo ectópico, es decir, fuera de lugar, que ciertamente es una vida que no llegará a madurez, pero eso no quiere decir que si no va nacer, yo lo voy a cortar ya, hay un momento en el cual la misma vida se vence porque no puede más, la cosa es la asistencia médica”, explicó.

Doble daño

Mata considera que realizar un aborto terapéutico a una niña violada es un doble daño para ella, porque “sobre el daño que se le hizo a la muchacha cuando abusaron de su inocencia y de su confianza, se causa otro daño más que lo cargará toda su vida, como es asesinar al hijo que lleva en su vientre”.