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El depuesto presidente de Honduras, José Manuel Zelaya Rosales, anunció ayer la interposición de una acusación ante la Corte Penal Internacional, CPI, contra el presidente de facto de su país, Roberto Micheletti, después de reunirse en Managua con el embajador de Estados Unidos en Tegucigalpa, Hugo Llorens.

Llorens llegó a Managua para reiterar la posición del presidente Barack Obama, en el sentido de que “Zelaya es el único presidente a quien el gobierno de Estados Unidos reconoce”. Al concluir el encuentro, Llorens fue enfático al señalar que “hemos informado al presidente Zelaya de las gestiones internacionales que se están haciendo para reinstaurar la democracia en Honduras”.

Zelaya no entró en detalles en torno a lo conversado con el diplomático norteamericano, ni de las medidas que tomará Estados Unidos contra el gobierno de facto, sin embargo, el depuesto mandatario solicitó a Llorens “un recrudecimiento de las acciones para presionar a las autoridades golpistas”.

Delitos de lesa humanidad

Precisamente con la intención de “aumentar la presión sobre el gobierno golpista”, Zelaya insistió en la acusación ante la Corte Penal Internacional, CPI, por delitos de lesa humanidad, la cual incluye, además de Micheletti, a los miembros de la Junta de Comandantes de las Fuerzas Armadas de Honduras, entre ellos, el general Romeo Vásquez Velásquez, jefe del Estado Mayor Conjunto; el general de brigada Miguel Ángel García Páez, jefe de la Fuerza Aérea; Juan Pablo Rodríguez, Comandante de la Fuerza Naval; y el general de brigada Luis Javier Pirnce Suazo.

La acusación también va contra el fiscal general de Honduras, Luis Alberto Rubí; Tomás Arista Valles, magistrado de la Corte Suprema de Justicia, “por emitir resoluciones a espaldas de todo juicio y procedimiento jurídico en Honduras”. Zelaya recordó que al magistrado Arista Valles ya le fue suspendida la visa de entrada a Estados Unidos, por lo que el depuesto mandatario no descartó que una acción similar ejecute el Departamento de Estado contra otros funcionarios del gobierno de facto.

Otros acusados son los directivos del Congreso Nacional de Honduras, José Alfredo Saavedra, Toribio Aguilera, Ramón Velásquez Nassar, Marcia Facusé de Villedas, Rolando Dubón Huezo y Antonio Rivera.

A EU no le conviene

Sobre la posibilidad de que el gobierno de Obama reconozca en determinado momento al de Micheletti, Zelaya señaló que “a Estados Unidos no le conviene sostener a un gobierno de facto, (pues) el presidente Barack Obama se vería débil”.

Zelaya recordó que ningún país del mundo ha reconocido al gobierno de facto en Honduras e insistió en que las medidas de presión continuarán aumentando.

Respecto a la visita del diputado Eduardo Montealegre Rivas a Micheletti, Zelaya se limitó a decir que “en todas partes hay golpistas”.

En torno a su estadía en Nicaragua, el depuesto presidente dijo que se mantendrá en el país, pues es “un huésped de (el presidente) Daniel Ortega, del Frente Sandinista y de Rosario Murillo”.

Desconoce próximas elecciones

Ante la cercanía de la contienda electoral en Honduras, el presidente depuesto, Manuel Zelaya, dijo que “será un proceso viciado” y que por tanto ningún país del mundo debería reconocerlo. Zelaya se mostró confiado en que así como ha mostrado el respaldo hacia su persona, la comunidad internacional desconocerá a quien resulte electo en un proceso electoral viciado.

Para Zelaya, sería incongruente que, estando Honduras bajo un régimen ilegítimo, los países del mundo reconozcan el proceso electoral y a quienes resulten electos de ese proceso.

La reunión entre el embajador de Estados Unidos en Honduras, Hugo Llorens, y Zelaya en la sede diplomática hondureña en Managua, se extendió por más de cinco horas.

Por la mañana el diputado Eduardo Montealegre Rivas intentó entregar una carta al depuesto mandatario, pero la ministra de Relaciones Exteriores, Patricia Rodas, salió al parqueo de la embajada para negarle la entrada al legislador nicaragüense, de hecho, tampoco recibió la misiva.