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-- En la historia de Nicaragua, Procopió, jamás el pueblo tuvo un liderazgo político, tanto en el poder como en la oposición, de tan bajo nivel, como el que ahora sufre…
-- Muy lamentable, Procopiá; el orteguismo se proclama dueño de las calles, haciendo desaparecer de hecho a los demás ciudadanos, y Eliseo Núñez Morales… ¡quisiera desaparecer a Daniel Ortega!

-- Entre los exterminadores de arriba y los aspirantes a exterminadores de abajo, Procopió, el pueblo nicaragüense mira cómo exterminan sus esperanzas, y para salvarlas… ¡obligado está a exterminar a los exterminadores!

-- No sé de dónde le nace su pasión exterminadora a Eliseíto Núñez, Procopiá, pero no le veo capacidad para ser un exterminador, pues no ha podido exterminar… ¡el oportunismo de papá!

-- Incapaces a tiempo completo como son, Procopió, “nuestros” políticos no han podido llegar a ser orientadores ni de su casa, pero al sólo verse… ¡sienten ganas de exterminarse mutuamente!

-- Con la práctica exterminadora de los danielistas desde el poder, y la aspiración exterminadora de los derechistas desde abajo, Procopiá, no les veremos las caras a la democracia ni al socialismo… ¡en todo el Siglo XXI!

-- Más que seguro estoy de que no les veremos la cara ni a uno ni al otro, pues no viviremos tanto, Procopió, pero ya disfrutamos viendo cómo, los orteguistas viven su “socialismo”… ¡sin haber conocido la democracia!

-- Buen ejemplo de ello, Procopiá, lo ofrecen las mansiones construidas con pura madera de Arce, y las mansiones de los “Chicos”… ¡que todo Lopezcan!

-- Eso es nada, Procopió; si vieras cómo algunos están Morenos de tanto trabajar de sol a sol… ¡para poder comprar sus mansiones!

-- Esto está medio jodido, Procopiá; los orteguistas están comprando mansiones… ¡como si estuvieran en Cuaresma!

-- Ni sigamos, Procopió; porque nos podría salir un orteguista con tan buen humor por estar viviendo al pie del cuerno de la abundancia entre la pobreza, que un Moreno nos podría decir, como ya les dijo a otros… ¡que le vale verga lo que digamos!

-- Lo bueno de toda esta demostración de tolerancia política, Procopió, es que al pueblo lo van obligar a distinguir entre el desarrollo del Homo Sapiens… ¡y el desarrollo de los Homos Sapos!