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También analiza en frío la crisis hondureña y expone que en el fondo ha estado como detonante la intención de un presidente de reelegirse por encima de las prohibiciones que contempla la Constitución de ese país, hecho que está condicionado, a la vez, por el interés geopolítico del presidente Hugo Chávez y el grupo del ALBA.

¿Qué se espera de las próximas elecciones del Caribe?

Es posible que la abstención aumente, si hay un poder que ha perdido credibilidad de forma alarmante, es el Consejo Supremo Electoral. Lo ocurrido en noviembre de 2008 no es sólo el testimonio de lo que se ha calificado como un fraude electoral, sino que es un golpe a las instituciones democráticas. Eso ya es un daño adelantado a cualquier proceso electoral futuro; la credibilidad es la base del sistema democrático y del funcionamiento de las instituciones.

¿Cómo impacta esa desconfianza entre los actores políticos del país?
Existe esa misma desconfianza entre los liderazgos de los partidos políticos y entre las diferentes entidades políticas, partidos, grupos y movimientos que están funcionando en el escenario político nicaragüense.

Desgraciadamente estamos llegando a una situación en la que nadie cree en nadie y en donde todos desconfían del otro. Eso dificulta la unidad, que es condición imprescindible para que estos sectores que ahora son oposición puedan acceder al poder.

¿Cómo influencia el factor desconfianza en la unidad de la oposición?
La oposición sin unidad va al fracaso, y hasta el momento no se ve que estos elementos funcionen; de alguna manera funcionaron para las elecciones. Y si debemos creer lo que se dice, la oposición ganó las elecciones municipales de 2008 y eso dio pie al fraude electoral. Después de eso la fragmentación ha surgido, se mantiene, no se ven los caminos que puedan conducir a la unidad, hay liderazgos políticos contrapuestos y enfrentados.

En la oposición hay una lucha de liderazgos personales que obstaculizan la unidad, y más aún, no existe un plan estratégico en el cual podría visualizarse cuál es el programa o cuál es el proyecto de la oposición en Nicaragua.

La efectividad de esa unidad nos la da los números de las elecciones nacionales que hemos tenido desde 1990, cuando el Frente Sandinista ha oscilado entre el 38 y el 42 por ciento. En las elecciones de 2006 tenemos un 29 por ciento de ALN, en ese momento encabezada por Eduardo Montealegre, y un 24 por ciento de parte del PLC, que sumado da un 53 por ciento, más o menos la constante histórica de las elecciones anteriores.

Pero el presidente Ortega sí tiene una estrategia.

El objetivo central de la estrategia política del presidente Ortega y de su grupo es la reelección, pero ésta implica la reforma de la Constitución en su artículo 147, inciso “4”, numeral “a”, que establece dos tipos de prohibiciones, como ser candidato en el período inmediato sucesivo al que se es presidente y la de ser candidato cuando lo haya sido en dos períodos anteriores. Ambas prohibiciones son claras para el presidente Daniel Ortega si no es que no se cambia la Constitución.

Esta estrategia se ha visto insistentemente en 2007, 2008 y ahora en el año 2009, y todavía no ha logrado los 56 votos, que es el 60 por ciento que se requiere. La situación política actual gira alrededor de eso nada más, y por otro lado el tema de la unidad de la oposición.

El fraude de noviembre de 2008 ha creado un desánimo en la comunidad internacional y en la clase política, al punto de verlo como un hecho normal y que se debe aceptar. ¿Esto es así?
No estoy muy seguro de que eso sea así. Lo que hay es un gran daño que el fraude le ha ocasionado a Nicaragua, hemos perdido la ayuda al presupuesto, la ayuda de la Unión Europea, la Cuenta Reto del Milenio, no clasificamos para la ayuda de 300 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo, se ha perdido la ayuda bilateral de algunos países nórdicos y (la falta de) estos millones de dólares están afectando la economía del país.

Eso ha dado como resultado que no se puede cuadrar un presupuesto definitivo, y vamos de reforma en reforma con el presupuesto y cargando un déficit que crece cada día en el presupuesto de ingresos y egresos. El impacto que esto ha provocado es muy severo en la vida económica, financiera y social de Nicaragua.

Las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional no han logrado llegar a un acuerdo porque está presente el fraude como una brasa incandescente. Todas las instituciones bilaterales y los países tienen concebido que el paso de la cooperación depende del estado de derecho y de la gobernabilidad democrática, mismos que fueron pulverizados con el fraude electoral de noviembre de 2008.

¿Cómo ve a Daniel Ortega y a Arnoldo Alemán en los próximos meses?
La posición de Daniel Ortega frente al tema de la reelección es más clara, ahí no hay posibilidad de equivocarse. Hay una constante búsqueda de cómo abrir la Caja de Pandora, que es a través del cambio de sistema político, de un sistema presidencial a un sistema parlamentario, y con ello crear un nuevo cargo de poder, el de primer ministro, al no poder ser electo directamente por no obtener los votos necesarios. Es decir, otra forma de reelección.

Ahora, en el caso de Arnoldo Alemán, él ha dicho por todas las formas posibles que se opone a la reelección, pero el problema con él es que muchas personas no creen en esta afirmación aunque lo haya dicho de forma categórica. Temen que no sea una decisión tan definitiva. El problema es de credibilidad. De lo afirmado por Ortega nadie duda.

¿Por qué cree que Ortega lanzó el mensaje del referendo revocatorio el 19 de julio?
Esto es un agregado a la pretendida reforma del artículo 147, el cambio de sistema presidencialista a parlamentario, negociación de las reformas a la Ley Electoral que tiene un sector bien intencionado de la sociedad, pero que algunos dirigentes del Frente Sandinista la han tomado como condición para entrar a las reformas constitucionales.

Ahora se agrega un cuarto elemento, el referendo revocatorio. Todo esto se inscribe en la misma lógica y en la misma estrategia. Lo obvio es que hay dificultades para hacerlo porque han pasado tres años, lo único que el FSLN ha logrado es pasar de 38 a 50 votos y le faltan ocho o seis votos, hasta el momento no los han conseguido, no quiero decir que no los puedan conseguir de aquí a finales de año.

Claro, el referendo revocatorio no plantea de manera directa la eliminación de la prohibición de la reelección, pero sí plantea la necesidad de abrir una reforma constitucional, en todo caso es el paso necesario.

¿Qué pasaría si no lo logran en 2009?

Imposible no lo es, pero sería más difícil porque la reforma constitucional requiere de dos legislaturas, y hay dos elementos que son necesarios: primero, el porcentaje, que es del sesenta por ciento, o sea, 56 diputados; y segundo, tiene que hacerse en dos legislaturas. Si pasa este año y no lo logran, solamente les quedaría una oportunidad; 2010 para la primera legislatura y los primeros meses de 2011 para su ratificación antes que se abra el período electoral para las elecciones nacionales.

En todos estos “ires y venires” de la política no se escucha ningún planteamiento serio de hacia dónde va el país.

Este país padece de una orfandad estratégica política. El gobierno y los partidos políticos hasta el momento no plantean una estrategia de país, no plantean políticas públicas, todo gira alrededor de los juegos y rejuegos del poder, esto es dramático para Nicaragua, hay un vacío tremendo. Aquí no se discute la política sobre la base de proyectos o sobre la base de propuestas, sino sobre la base de alianzas, contra-alianzas, alianzas que se hacen y luego terminan, diputados que pasan de un lado a otro; mañana de otro lado hacia otro, pero no hay por ningún lado una propuesta de país, y eso es muy preocupante.

No hay una estructuración de políticas públicas como una estrategia de gobierno, una propuesta de cuál es la estrategia económica, cuál es la estrategia social, educativa, cuál es la estrategia de empleo, cuál es la estrategia de participación real, no demagógica, sino de la utilización de los instrumentos legales que ya existen como es la Ley de Participación Municipal, la utilización de mecanismos como la Ley de Acceso a la Información.

Es fundamental establecer un plan de nación, un proyecto de país que no sea sólo un plan de gobierno, sino un plan de Estado que vaya más allá de los períodos gubernamentales y de las personas.

Reelección abrió Caja de Pandora en Honduras

Para el doctor Alejandro Serrano Caldera es dramático lo que ha ocurrido en Honduras desde la perspectiva constitucional si se toma en cuenta que todos los poderes del Estado habían advertido al presidente Zelaya no tocar la Constitución, y al final lo hizo, lo cual significa, en ese marco de ley pétrea, destituirse solo. Pero también advierte que hay una lección para Nicaragua.

¿Cómo ha impactado la situación de Honduras en Nicaragua?

La crisis hondureña de alguna forma, explícita o implícita, directa o indirectamente ha impactado en la vida nacional. La actitud del presidente Zelaya abrió una Caja de Pandora, un presidente que viola la Constitución abiertamente y que se coloca al margen de ella, y que de hecho queda destituido por las mismas cláusulas pétreas que contiene esa Carta Magna, que prohíbe dejar libre la prohibición de la reelección o incitar de alguna manera a ella. Lo anterior no justifica las posteriores violaciones a sus derechos al capturarlo en la madrugada y sacarlo del país hacia Costa Rica.

Es un hecho dramático que evidencia que en el origen último de todos estos acontecimientos de Honduras está la búsqueda de la reelección. La lección que se puede sacar de esto es que su origen está en la decisión de Zelaya de cambiar la Constitución para reelegirse. Esto tiene que ver con un proyecto geopolítico de Chávez a través del ALBA, el cual sólo funciona si están donde están los que están. La certidumbre del proyecto de Chávez radica en la presencia de cada uno de esos presidentes en sus respectivos países donde están.

¿Cómo quedó la Carta Democrática de la OEA después del caso Honduras?
El problema de la OEA es la aplicación selectiva. En el caso de Honduras cabe el espíritu de la Carta, pero, ¿hasta dónde se ha aplicado en otras situaciones? En el caso de Honduras, según algunos analistas, se ha visto parcializada, sobre todo por su visita a Honduras, donde lo correcto debió haber sido ir al lugar, hablar con todas las partes, luego informar y decidir. Pero Insulza no fue en ese sentido, sino que llegó a notificar y luego se regresó. Por eso ha sido criticado, no se trataba de tolerar, sino escuchar a las partes y luego actuar.