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  • AFP

El presidente de facto de Honduras, Roberto Micheletti, afirmó hoy a la misión de cancilleres de la OEA que su país "no teme al embargo de nadie" y que las elecciones previstas para noviembre van a realizarse con o sin el reconocimiento de la comunidad internacional. "No tenemos miedo al embargo de nadie. Podemos salir adelante sin el apoyo de ustedes", expresó Micheletti a los cancilleres, encabezados por el secretario general del organismo continental, José Miguel Insulza. "Insulza vino a este país a dar órdenes, y eso no se lo permitimos a nadie aunque seamos el país más pobre de América", declaró Michelleti.

El gobernante de facto adelantó que "habrá elecciones nos reconozcan o no los países del mundo. Espero que sean masivas, estamos llamando a la población a votar masivamente, es lo que nos hemos propuesto como gobierno". Micheletti se reunió con Insulza y los cancilleres en la casa presidencial en el segundo y último día de la visita de esa misión a Honduras, país aquejado por la crisis desde el golpe de estado del 28 de junio que expulsó del poder y del país al presidente José Manuel Zelaya.

El Consejo Permanente de la OEA en Washington convocó para mañana a las 10:00 de la mañana (hora local) una sesión para analizar las conclusiones de la misión de cancilleres y de Insulza, informó un comunicado de este organismo.

Comisión reconoce fracaso de su gestión
La comisión por su parte reconoció que fracasaron sus gestiones al no lograr el apoyo del gobierno de facto a un acuerdo para la vuelta a la democracia, según una declaración. "Si bien la Comisión considera que se lograron avances durante su visita, debe reconocer que aún no existe la disposición para la aceptación plena del Acuerdo de San José por parte del señor Roberto Micheletti y sectores que le son afines", afirmó el grupo en el documento.

Los cancilleres de Canadá, México, Costa Rica, Panamá, Argentina, República Dominicana y Jamaica, así como el secretario general de la OEA, dieron a conocer la declaración en una rueda de prensa, en la que no respondieron preguntas, y luego de reunirse durante más de dos horas con Micheletti. "La comisión reitera imprescindible el pronto retorno a la normalidad democrática... dado el inminente inicio de la campaña electoral prevista para el primero de setiembre", precisó el documento, leído por el canciller costarricense Bruno Stagno.

Durante su permanencia, los funcionarios también se reunieron con representantes del gobierno del presidente depuesto Manuel Zelaya, las Fuerzas Armadas, las iglesias católica y evangélica, los candidatos presidenciales y las organizaciones de la sociedad civil, entre otros actores políticos y sociales de Honduras. Destacaron que la mayoría de los sectores aceptaron el plan del presidente de Costa Rica, Oscar Arias, que prevé la reinstalación de Manuel Zelaya en la presidencia, un gobierno de unidad y reconciliación nacional, una amnistía para delitos políticos (no comunes) así como mecanismos de verificación de la aplicación del acuerdo.

CAFTA de por medio
Micheletti aseguró a los cancilleres y a Insulza que estaba dispuesto incluso a asumir el riesgo de un embargo. Sin embargo, esa posibilidad parece remota en el caso de Estados Unidos, puesto que las preferencias de Honduras se enmarcan dentro de un acuerdo de libre comercio más amplio, el CAFTA, con América Central y República Dominicana.

Las disposiciones del tratado de libre comercio de América Central "hacen muy difícil" la posibilidad de sanciones unilaterales, explicó una alta fuente del Departamento de Estado en conversación con periodistas. Por el momento, Washington estudia si el golpe del 28 de junio fue efectivamente un "golpe de estado militar". "Creemos por supuesto que esto fue un golpe contra el gobierno legítimo. Hay cláusulas en nuestras leyes que tienen que ser aplicadas si esto es un golpe militar y nuestros abogados están examinándolo", explicó la fuente a la prensa, bajo anonimato. "Hay otras clases de golpe y esperamos contar con una directriz de nuestros abogados muy pronto", añadió esa fuente.

Estados Unidos suspendió inmediatamente la asistencia directa y militar al país centroamericano tras el golpe. Esa asistencia se evalúa en unos 35 millones de dólares aproximadamente, explicó la fuente consultada.