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A 60 días del golpe de Estado en Honduras, el depuesto presidente de ese país, José Manuel Zelaya Rosales, rechazó la propuesta del gobernante de facto, Roberto Micheletti, en el sentido de que ambos renuncien al mismo cargo y reconozcan a quien resulte electo en las elecciones de noviembre próximo.

Durante una conferencia de prensa en Managua, Zelaya dejó claro que su restitución en la Presidencia de Honduras no es negociable bajo ningún término, al tiempo que demandó de la comunidad internacional a que desconozca todo el proceso electoral de su país, cuya campaña proselitista inicia oficialmente el próximo lunes.

“Esas elecciones son fraudulentas y no gozan de la suficiente legitimidad como para ser reconocidas por la comunidad internacional”, dijo Zelaya, al tiempo que señaló que “ningún país del mundo permitirá la legitimación de un gobierno golpista a través de la realización de elecciones”.

Zelaya calificó la propuesta de Micheletti de “desesperada”, debido a la presión que la comunidad internacional está ejerciendo sobre el régimen de facto. El depuesto mandatario hondureño insistió en que está abierto a la negociación, siempre y cuando ésta vaya encaminada, primordialmente, a restituirlo en el cargo, “tal como lo han demandado la Organización de Estados Americanos, OEA; la Organización de Naciones Unidas, ONU, y todos los países del mundo”.

Zelaya a Washington

El próximo martes Zelaya viajará nuevamente a Washington para reunirse con los miembros del Consejo Permanente de la OEA y representantes de organismos no gubernamentales. Además, informó que su reunión con funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos, se ha postergado para una fecha aún no especificada.

El depuesto mandatario elogió los esfuerzos del gobierno de Estados Unidos por presionar al gobierno golpista, sin embargo, recordó que a “los principales responsables del golpe de Estado” en su contra, aún no se les ha suspendido la visa de entrada a ese país.