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A 30 años de la fundación del Ejército de Nicaragua, la diputada Mónica Baltodano recuerda sus orígenes. Ella permaneció poco más de dos meses en la institución castrense durante su formación y tuvo que salir, asegura, por muchos motivos, pero sobresale la renuencia de los dirigentes a que las mujeres ocuparan cargos de relevancia.

En pocas palabras, su corta estadía en el Ejército se debió a cuestiones de género: por machismo. “Si te fijás, a las mujeres nunca las llevaron hasta el proceso en el que pudieran llegar a ser generales. Si me hubiera quedado, habría podido ser general”, dice Baltodano, electa diputada en la Asamblea Nacional por la Alianza Movimiento Renovador Sandinista (MRS).

Según Baltodano, ella llegó al recién formado Ejército Popular Sandinista porque dirigía el batallón “Rolando Orozco”, constituido durante la lucha insurreccional y que tuvo un papel preponderante en la liberación de Granada y Carazo.

Un batallón con disciplina

Baltodano asegura que el mencionado batallón, que era parte del Frente Interno, era el único formado con disciplina, organización y voz de mando. Cuando entraron a Managua, esta organización estaba formada por casi 600 personas.

“Ese batallón tenía una jefatura, era Mónica Baltodano; Oswaldo Lacayo y Raúl Venerio, que estaban bajo la dirección del Frente Interno. El batallón entró a Managua con esa jefatura y constituimos la primera estructura que se forma militarmente”, cuenta la legisladora.

“Me dejan como jefa de batallón en julio, agosto y parte de septiembre y es la primera unidad estructurada que empieza a recibir entrenamiento militar”, continúa.

El libro Historia Militar elaborado por El Ejército establece que el 22 de agosto de 1979, mediante el Decreto 53, la Junta de Reconstrucción Nacional decretó la creación del Ejército Popular Sandinista (EPS) como única fuerza armada de la República. “A través del Decreto 54 del 18 de septiembre se nombró a los primeros jefes de unidades del EPS y se inició un proceso de conformación de las estructuras militares en todo el país”, se lee en el texto.

El texto indica que entre 1980 y 1982 “se dieron varios pasos institucionales que terminaron de configurar el marco jurídico legal en que se desarrollarían las nuevas Fuerzas Armadas”.

En una asamblea general que se realizó en agosto de 1979 se reubicó a muchas personas. Fue entonces cuando Baltodano se fue del Ejército al Ministerio del Interior.

“Al mismo tiempo que me sacan a mí, sacan a Tomás (Borge), a Luis Carrión y fundan el Ministerio del Interior. A mí me piden que dé gente del batallón para la primera Policía. Hubo gente que se fue llorando; por ejemplo Eduardo Cuadra, pero después me agradeció”, recuerda Baltodano, quien pasó a la secretaría de Organización de Masas.

No había apertura

De acuerdo con Baltodano, su salida fue una recomendación que los asesores cubanos de entonces dieron a los altos mandos. “No había una apertura de los asesores militares a que una mujer fuera jefa de batallón, hubo cierto machismo”, dice.

En el batallón que dirigía recuerda que había muchas mujeres, entre ellas Ligia Alemán, actual esposa del jefe del Ejército, general Omar Hallesleven, así también Elizabeth Pinell, quien “pudo haber llegado a tener un alto grado”.