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El objetivo primordial del gobierno con la actual propuesta de Reforma Tributaria es cubrir el desbalance financiero en que ha caído el país a causa, principalmente, de la suspensión de la ayuda internacional, agravada, por supuesto, por la crisis económica mundial.

El catedrático en Derecho Tributario de la Universidad Centroamericana, UCA, Reynaldo Balladares, considera que esta situación ha llevado al gabinete económico del Presidente Daniel Ortega Saavedra a “apresurar” medidas fiscales que podrían tomarse como retroceso y que no redundarán en ningún beneficio para quienes pagan sus impuestos.

Antes bien, Balladares aconseja al gobierno consultar con todos los sectores una legislación tributaria de por sí ya cuestionada, antes de incurrir “en errores ya superados hace 60 años”, en materia fiscal.

En lo único en que Balladares concuerda con la propuesta del gobierno es en que “quienes ganan más, deben pagar más impuestos”, sin embargo, asegura que la intención gubernamental sólo se queda en palabras, pues en la propuesta eso no se ve reflejado claramente.

¿Está preparado económicamente el país para una Reforma Tributaria tal como la presenta el gobierno?
Hay dos puntos que hay que tomar en consideración en esta propuesta. El tratamiento que se realiza a las personas naturales, por un lado, y el tratamiento a las personas jurídicas. En el caso del tratamiento que se realiza a las personas naturales, las medidas que se están tomando son un retorno, una vuelta atrás, es decir, no se avanza, sino, por el contrario, se retrocede, conforme con lo que técnicamente se denomina principios de justicia tributaria, que son los grandes lineamientos que da la Constitución en torno a cómo se deben crear, y cómo se deben aprobar y aplicar los tributos.

¿De qué estamos hablando en particular?

El tema de la no deducibilidad de las cotizaciones del INSS en el IR es un ejemplo claro del retroceso cualitativo que se está realizando. La idea fundamental sobre la que gravita todo el tema de la tributación es algo que se denomina capacidad contributiva, es decir, la amplitud o idoneidad de cada uno de los contribuyentes, según su nivel de riqueza, para poder contribuir o sufragar los gastos públicos.

Hablamos de riqueza vinculada con las necesidades del contribuyente, sobre todo, de su familia. El gran tema de fondo es que se hable de cuáles son las rentas de capital que se van a gravar y cuáles no; cuáles son las exenciones y exoneraciones, etc., pero el núcleo fundamental de la sociedad y del Estado que es la familia no se está gravando de una manera justa y, al contrario, se está incidiendo más vía tratamiento fiscal sobre la familia nicaragüense.

¿Qué otros aspectos de la reforma no son idóneos?

La propuesta del gobierno señala establecer como base imponible los sueldos y salarios brutos sin ningún tipo de deducción, eso es absolutamente inconstitucional. Esto se trata de riqueza, si el Estado va a crear tributos tiene que hacerlo sobre el avance del nivel de riqueza de cada uno de nosotros, es decir, renta o patrimonio, etc, hasta ahí vamos bien.

Pero no es sobre cualquier tipo de riqueza el que se va a gravar. El centavo que vos y yo nos sacamos de la bolsa en concepto de IR (Impuesto sobre la Renta) o IVA (Impuesto al Valor Agregado) no llega rodando hasta las ventanillas de la DGI (Dirección General de Ingresos), sale del bolsillo del contribuyente que realiza un sacrificio patrimonial y ese dinero que se va a las arcas del Estado no está en tu patrimonio y consecuentemente no pone pan en tu mesa.

¿Cuál debería ser el mecanismo?

Para realizar la justicia en el acto tributario, el sistema tributario debería tomar en consideración las circunstancias personales del contribuyente y de la familia. En Nicaragua eso no se hace…

¿Y cómo se llega a eso?
Mediante deducciones, en el Impuesto sobre la Renta. En el caso nicaragüense la única deducción que se establecía era la del INSS, pero en otros países lo que se suele aplicar son deducciones por carga familiar y por algunos gastos de sustento del contribuyente y de su familia.

En este aspecto hay que diferenciar dos factores importantes técnicamente. Uno que se denomina mínimo vital de existencia, que se refiere a la cantidad de riqueza que el Estado no puede tocarte porque es necesario que vos y tu familia vivan dignamente. En el caso nicaragüense ese mínimo vital de existencia vendrían hacer los 50,000 córdobas anuales de sueldo. Los primeros 50,000 que no están gravados con el IR, es lo mínimo para garantizar tu bienestar, se supone que vos vivís dignamente con 50,000 córdobas anuales, es decir 4,167 córdobas mensuales; eso es absurdo.

La lógica de la tributación dice que cuando se ha cumplido con el mínimo vital de existencia real es que surge tu capacidad contributiva, es decir, tu aptitud o idoneidad para sufragar gastos públicos. Todo esto es lo primero.

Lo segundo se refiere a las deducciones por cargas familiares y por tipos de familia. El sistema tributario nicaragüense no diferencia entre los 50,000 córdobas que se gana un soltero y los 50,000 córdobas que se gana un señor que tiene una carga familiar de esposa y cuatro hijos a sus espaldas.

¿Entonces, según la lógica tributaria, el soltero debería pagar más que alguien que tiene familia?
Exacto. Estamos hablando de aptitud e idoneidad. ¿Quién es más idóneo para pagar impuestos? El soltero. Lo que se hace en otros países es que se establecen deducciones por carga familiar. Nuestra Ley de Equidad Fiscal no establece ningún tipo de deducción.

Lo único que dice la ley es que no son deducibles los gastos de sustento del contribuyente y de su familia, es decir, hospitales, clínicas, arrendamientos, gastos de compra de bienes inmuebles y esto va en contra, fiscalmente, de la Constitución cuando establece que los nicaragüenses tenemos derecho a la salud y la educación.

La Constitución dedica todo un capítulo a la protección del Estado, a la familia, y establece en el artículo 71 que el patrimonio familiar está exento de toda carga pública. Todos estos derechos de los nicaragüenses establecidos en la Constitución, que debemos hacer efectivos y reales y que el Estado debe proteger, en materia fiscal no se cumple.

Impuestos diferenciados para proteger patrimonio

La Reforma Fiscal del gobierno debería incluir un sistema de impuestos diferenciados conforme con la “aptitud o idoneidad” del contribuyente. Según el catedrático en derecho fiscal, Reynaldo Balladares, esto redundaría en un beneficio para quienes tienen mayores gastos familiares.

¿En el caso de la idoneidad, debería establecerse un monto impositivo para una persona soltera y uno diferente para alguien que tiene familia?
Efectivamente.

¿Cómo se hace eso?

En el caso del Impuesto sobre la Renta para las personas naturales se establecen dos sistemas. El primero es el sistema de tributación como persona natural individual, y el sistema de tributación conjunta. Este último establece que las personas que contribuyen dentro de la familia, la pareja, por ejemplo, acumulan su renta y pagan el impuesto sobre la base de esa lógica.

Entonces, debería existir una escala progresiva distinta de la que existe para el que tributa en el régimen individual, y uno elige cuál prefiere.

A parte de eso, se establecen deducciones por carga familiar y te dicen qué tipo de gastos se pueden deducir, por ejemplo, colegiaturas, gastos médicos, realización de exámenes, clínicas, laboratorios, etcétera.

Y a parte de eso, se establecen categorizaciones por número familiar, es decir, si tenés dos hijos, cinco hijos o siete hijos o más de 10. Esas diferenciaciones, es decir, esa subjetivización de la carga tributaria es la que se debe hacer en una Reforma Tributaria que tienda a hacer justicia en el gravamen para las familias y las personas individuales.

¿Debería tomarse en cuenta también, por ejemplo, cuando solo trabaja una persona en la familia o trabaja el marido y la esposa?
Efectivamente. Por eso es que existen dos sistema, el sistema individual y el sistema conjunto y en ambos casos se establecen deducciones por carga familiar.

¿Se puede implementar en Nicaragua ese sistema?

Se puede y se debe. Lo establece la Constitución, en el artículo 114, párrafo final, donde dice que el sistema tributario del Estado debe tomar en consideración la distribución de la renta y de la riqueza. ¿Qué significa eso? Capacidad contributiva, es decir aptitud e idoneidad para sufragar gastos públicos.

¿Por qué nunca se ha hecho cumplir esa disposición constitucional?
Buena pregunta, siempre me la hacen los alumnos en clase y siempre les digo: Si no se ha hecho, ok…es cosa de ellos (los políticos), pero hay que hacerlo, porque la Constitución es el deber ser.

Una de las pretensiones de la propuesta gubernamental es que se grave a la sociedad y se grave al socio. ¿Cuál es su opinión al respecto?
Se habla de una doble imposición, pero técnicamente no existe la doble imposición porque son dos personas distintas, una cosa es la persona jurídica y otra la persona natural, que percibe ingresos o rentas por las utilidades que produce esa persona jurídica que forma parte como socio.

Doble imposición no existe. Lo que existe es una reticencia de una parte de los contribuyentes –que esa parte con la que se está negociando la Reforma Tributaria, como es el Consejo Superior de la Empresa Privada, Cosep-, que evidentemente va a decir “mire, no me lo grave”, pero lo lógico es que si uno obtiene rentas de capital como persona natural en tanto que es riqueza apta e idónea para sufragar gastos públicos, es decir, capacidad contributiva, sí esté gravado con impuesto. ¿Cómo se grave y cuánto es una discusión totalmente distinta, pero el Estado debe buscar la riqueza ahí donde se encuentre y sobre esa base gravar para lograr sufragar los gastos públicos.

¿Entonces es legal la propuesta?

Sí, porque que no existe la doble imposición. En la propuesta se establece un tipo único del 10 por ciento para este gravamen a los socios, y del 25 por ciento para la persona jurídica, es decir la empresa, pero en eso no estoy de acuerdo, porque aquí se rompe el principio de igualdad y no se está respetando la disposición constitucional sobre la capacidad contributiva.

No es lo mismo una empresa pequeña que produce 100 mil córdobas de utilidades al año o una empresa mediana que produce un millón de córdobas, que una gran empresa que puede producir 100 millones. La lógica te indica que el que gana más, que pague más, entonces debería gravarse progresivamente.

Pero numéricamente 25 por ciento de 100 mil córdobas es menos que el 25 por ciento de un millón y de 100 millones
Claro, pero la riqueza no crece proporcional, sino progresivamente, y si la lógica de los impuestos dice que se debe gravar según como vaya creciendo tu nivel de riqueza, y si la riqueza crece progresivamente, entonces debe gravarse progresivamente.

En otros países se hace una diferenciación entre el tipo de empresas y de actividades según el nivel de utilidades que va teniendo, también se va estableciendo una escala progresiva del 12 al 53 por ciento.

Esta explicación me lleva a esta pregunta: ¿pretende el gobierno hacer una reforma antojadiza, sin ningún tipo de asesoramiento?
Creo que falta mucho. Pero no me gustaría decirlo…Yo hago academia. Pero tenés razón, porque cuando veo las propuestas yo también me pregunto, por ejemplo, ¿y cuál es la lógica de que sea al 10 y no el 12 por ciento (de impuesto para los socios) por ejemplo? La explicación técnica no la encuentro en la propuesta.

¿Cree usted que el gobierno busca tapar el déficit presupuestario y la falta de dinero de la ayuda internacional al presupuesto?
Sí, eso es así.

Entonces no va a salir una buena Reforma Tributaria.

En principio no está mal hacer una Reforma Tributaria para poder cubrir con nuestros impuestos el déficit. El tema es cómo y con quién lo estás haciendo, porque si solo se pregunta nada más a un sector de toda la población cómo se va a hacer la Reforma Tributaria eso contradice la idea de una concertación tributaria.

Hay que preguntarle a todos los contribuyentes, no sólo a los grandes, no sólo al Consejo Superior de la Empresa Privada, que obviamente va a defender sus intereses, hay que preguntarle a las personas naturales que son las que se quedan fuera de esta concertación.