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Cuando en junio de este año se conoció el cierre de radio La Ley por supuestas razones políticas, debido a que su dueño, el comentarista Santiago Aburto, es un férreo crítico del gobierno del presidente Daniel Ortega, se creyó que se iniciaría una persecución a los medios de comunicación radiales que estuvieran en desacuerdo con la actual Administración.

Dueños de radios, periodistas y políticos opositores advirtieron en ese entonces sobre las intenciones de Ortega de callar las voces críticas a través del cierre de radios, especialmente de aquellas que tuvieran espacios de opinión.

En noviembre de 2008, el gerente de Radio Corporación, Carlos Gadea, y el director de Radio 15 de Septiembre, Fernando Avellán, denunciaron que sus radios estaban fuera del aire debido a que su frecuencia estaba siendo interferida, acción que sólo puede efectuar el ente regulador, el Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos, Telcor.

Avellán, incluso, señaló que días atrás lo habían llamado para advertirle que si no dejaba de criticar al gobierno iban a sacar a su radio del aire.

Ni en 2009 ni en 2008

Hoy, las radios de todo el país sufren acoso, pero económico. Todo comenzó en 2007, cuando el 29 de enero de ese año, la primera dama, Rosario Murillo, Coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía de la Presidencia, centralizó la publicidad estatal.

“La coordinación y autorización de la publicidad y propaganda (de todos los ministerios y entes gubernamentales) está a cargo del Consejo de Comunicación y Ciudadanía de la Presidencia de la República, por lo que cada institución deberá abocarse ante esta instancia para el desarrollo de la misma”, decía la circular a través de la cual dio a conocer la disposición.

“Los créditos presupuestarios disponibles del renglón ‘Publicidad y Propaganda’, del Proyecto de Presupuesto General de la República 2007, que tiene vigencia provisional, quedan congelados a partir de la fecha”, se leía en el inciso “a” de la circular, firmada por el ministro de Hacienda y Crédito Público, Alberto Guevara.

Desde entonces, con esa circular, ningún ente gubernamental puede hacer pagos directos en concepto de publicidad o propaganda a ningún medio de comunicación, agencia de publicidad o cualquier otra empresa dedicada a esta actividad, sino que la gestión es asumida directamente por la Tesorería General de la República, instancia adscrita al Ministerio de Hacienda y Crédito Público, y con previa autorización del Consejo de Comunicación y Ciudadanía que coordina Murillo.

“Coyol quebrado, coyol comido”

En los últimos dos años, unas seis radios han dejado de funcionar en varios departamentos del país, a la vez que han salido del aire varios noticieros independientes y espacios de opinión.

Las radioemisoras segovianas viven al amparo de la “ley del comején”, o de la fórmula “coyol quebrado, coyol comido”, es decir, que se comen las ganancias y no las reponen. “No son rentables”, aceptan sus propietarios. La publicidad comercial es raquítica por la aguda crisis económica que vive el mundo, mientras la demanda de este servicio de parte del sector estatal es prácticamente cero.

“Del Gobierno, nada, y publicidad comercial…, por allá, cae una. Yo la subsidio con mil dólares mensuales de mi salario”, asegura el diputado liberal Carlos Gadea Avilés, propietario de Radio Mogotón, con sede en Ocotal, y que transmite en la frecuencia 100.9 de la banda Frecuencia Modulada, FM.

Agustín Zeledón, dueño de Radio Redel, frecuencia 94.1 FM, de Jalapa, dice que su empresa sobrevive de la poca publicidad que consigue del comercio local, y respecto a la pautación estatal, asegura que es nula. “Cuando tenemos que reponer un equipo, como una computadora, pues debo pagarla a un año de plazo”, añadió.

Igual situación viven las 14 radioemisoras que operan en León, pues ahí el Estado tampoco tiene presencia con pauta publicitaria. El periodista de radio, Jorge Luis Calderón, señala que la única institución estatal que paga por publicidad es la Lotería Nacional; sin embargo, reclama que lo que dan es “una cochinada”.

Según Calderón, la Lotería paga mil córdobas por seis menciones diarias en un solo noticiero y durante un mes, mientras que el Ministerio de Salud, Minsa, paga 500 córdobas por la misma pauta. “Quieren que regalemos la pautación”, expresó al respecto.

De la asfixia a la agresión

Fue en León que en noviembre del año pasado, días después de los comicios municipales, turbas orteguistas llegaron a Radio Darío y destruyeron sus instalaciones, dejándola fuera del aire por 24 horas.

Juan José Toruño, uno de los propietarios de la emisora, dijo que luego de tales hechos, existe la incertidumbre de lo que puede pasar en las elecciones nacionales de 2011. No obstante, manifestó que se han mantenido los noticieros independientes y los espacios de opinión, aunque sólo con publicidad privada.

Ese no fue el caso del periodista José Luis González, quien tuvo que cerrar su espacio noticioso a raíz de las controversiales elecciones del año pasado. Otros espacios independiente que tuvieron que salir del aire son “Municipio al día”, “El Matutino”, “León en noticias” y “Enfoque de noticias”, pero éstos por razones económicas.

En Jinotega las cosas no son diferentes. El periodista de radio, Domingo López, da fe de que la publicidad que transmiten las emisoras sólo proviene de la empresa privada y de Organismo no Gubernamentales, ONG.

En Radio Monumental, de Jinotega, un noticiero que se transmitía de lunes a viernes se trasladó a sólo los sábados por razones económicas.

López, además, señaló que la publicidad estatal en ese municipio sólo la pauta Radio Dinámica, que, aunque es privada, “al parecer sus dueños llegaron a un arreglo con el gobierno durante la campaña de las elecciones municipales (de 2008)”.

En esa misma radio, según López, un espacio de opinión crítico del gobierno salió del aire debido a presiones de parte de los propietarios.

A empuje de la fe viven las religiosas

En Granada, Nueva Segovia y Juigalpa, las radios cristianas se mantienen de los aportes económicos de sus respectivas feligresías.

En La Gran Sultana, donde hay siete radios de diferentes perfiles, Radio Cristo Rey, propiedad de la Iglesia Católica, sobrevive de la donación diaria y mensual de los feligreses. Aquí sólo ha cerrado una radio, Radio Cocibolca, por razones económicas.

Las demás emisoras consideran que están “cruzando el Niágara en taburete”, porque no hay publicidad ni de parte de la empresa privada ni del gobierno.

En los municipios de Wiwilí, Quilalí, El Jícaro, Jalapa y Ocotal, en el departamento de Nueva Segovia, existen 17 radios, de las cuales sobresalen las religiosas con nueve estaciones (siete evangélicas y dos católicas), que son sostenidas por el aporte voluntario de sus seguidores.

Mientras, en Juigalpa, departamento de Chontales, la radio de la diócesis de ese municipio, Radio Estéreo Asunción, pasa por una gran crisis económica que incluso recurrió a realizar un hablatón para poder sobrevivir, pues no pueden pautar cigarrillos, licores ni preservativos, que son los productos que más compran publicidad. A ello hay que agregar que no recibe publicidad del Estado ni del gobierno local.

Comercio local es clave

Para todas las radios mencionadas, el comercio local es clave para mantenerse al aire. Antes que la de las ONG, la publicidad local es la que predomina.

En Granada, Radio Volcán, propiedad de la Casas de los Tres Mundos, se mantiene de la poca publicidad de algunos comercios locales y de la donación extranjera que recibe la Fundación Casa de los Tres Mundos.

En Juigalpa, Radio Centro tiene quince años de estar al aire y es la única emisora en frecuencia Amplitud Modulada, AM, lo que le permite llegar a un mercado más amplio, y es tomada en cuenta por las agencias de publicidad radicadas en la capital, que son las que actualmente mantienen la emisora.

La directora de esta radio, Jessie Morales Guzmán, asegura que sobreviven del comercio nacional a través de las pautas pagadas por las agencias de publicidad, y cuentan con pocos espacios rentados, sobre todo de consejería y medicina natural.

“Nosotros pagamos el impuesto sobre venta, el de la renta, a la Alcaldía, y el seguro social, y con los altos costos de la energía, sobrevivimos sólo para el pago de los trabajadores, entonces es gracias al comercio de la empresa privada que sobrevivimos”, destacó Morales.

Las otras cuatro radios están en FM, por lo que sólo cubren la cabecera departamental. Se trata de Radio La Sabrosita, Radio Estéreo Meridiano, Radio Amerrisque y Radio Estéreo Asunción.

Radio Amerrisque es de la financiera Asodenic, y aunque en sus estatutos está establecida como una ONG, lo cual la exonera de impuestos, ésta compite en el mercado como una radio comercial.

En el Caribe, también es marcado el acoso político

En la Región Autónoma del Atlántico Norte, RAAN, han cerrado cuatro radios en lo que va del año, y dos más están a punto de hacerlo.

Radio Caribe y Radio Voz Evangélica de la Costa Atlántica sufren presiones de las autoridades estatales y de partidos políticos, porque critican al gobierno, según afirman sus directores.

Radio Caribe se considera la más influyente de la zona, y su director, Kenny Lisby, asegura que hay una política de eliminar las radios privadas o críticas al gobierno, pues dijo que desde hace varios meses su radio ha sido hostigada por ENEL para el pago de altas tarifas de energía eléctrica.

Por su parte, el director de Radio Voz Evangélica de la Costa Atlántica, reverendo moravo Salvador Sarmiento, relató cómo hace un año una cuadrilla de ENEL llegó a la emisora para cortarle la energía eléctrica instantes después de que ésta criticara la postura del partido local Yatama de suspender las elecciones municipales.

Las quejas de la falta de publicidad estatal son las mismas que hay de parte de radios en el resto del país.


(Con colaboración de los corresponsales Leoncio Vanegas, Nueva Segovia; Yelba Tablada, Juigalpa, e Ingrid Duarte, Granada)