Ary Pantoja
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Actualmente un maestro devenga un salario mucho menor al sueldo promedio nacional, esto hace que, cada vez, menos profesionales estén dispuestos a dedicarse a la noble labor de educar. Según un análisis financiero del economista Adolfo Acevedo, a junio de 2009, el sueldo de un maestro representó el 53.8 por ciento del salario promedio nacional.

“La distorsión que origina el rezago del salario real de los maestros con respecto del salario medio nacional, es que, mientras el primero represente poco más de la mitad del segundo, no habrá manera de atraer a personal de mayor calificación a la profesión docente”, expresó Acevedo.

En su análisis, Acevedo añade que “de acuerdo con esta perversa estructura de salarios relativos, las personas más calificadas podrían devengar casi el doble dedicándose a cualquier otra actividad, que dedicándose a la profesión docente. Es una estructura salarial con un perverso sesgo anti-educación”, señala.

Con cifras oficiales

Citando cifras oficiales del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, MHCP, Acevedo reconoce que este año hubo un ligero incremento salarial a los maestros de primaria y secundaria que ronda el 4.1 por ciento, sin embargo, señala que en la práctica ese aumento no representa un beneficio real.

“Este pequeño aumento en el salario real de los maestros no se debe tanto al aumento nominal de los mismos, sino que principalmente al hecho de que, como resultado de las masivas presiones deflacionarias que prevalecen en nuestra economía a causa de la drástica contracción de la demanda agregada, la inflación se ha mantenido pegada contra el piso”, explica Acevedo.

Para el economista, tal situación no podrá mantenerse el próximo año cuando aumente el precio de los combustibles y de los alimentos, y se incremente la tasa inflacionaria.

“El próximo año será muy difícil llevar a cabo, incluso, los modestos aumentos salariales nominales en el Estado, que se han venido realizando, debido al terrible escenario presupuestario que se proyecta para 2010”, agrega.

Con este panorama, Acevedo tampoco ve probable que en el mediano plazo, el salario de los maestros de primaria y secundaria, cubra siquiera el costo de la canasta básica, tal como se esperaba.