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El obispo Mata es indiferente a las críticas de sus adversarios y lamenta la falta de unidad de los miembros del Partido Liberal Constitucionalista, PLC, y de la facción del Movimiento Vamos con Eduardo, por no llegar a un acuerdo, y en ese sentido, señala que “no se puede permitir una oposición débil, porque eso provocará que “un campesinado se tome las armas y estúpidamente se vuelva a repetir la historia, hasta que haya paz en este pueblo”.

La controversia ha sido porque usted ha intentado mediar en la unidad liberal. ¿Es justo o no que lo vean como militante liberal?
Simplemente es una labor pastoral. Viene un grupo de ciudadanos de una tendencia y me dice sírvanos usted de testigo o facilitador para ver si logramos la unidad, eso no quiere decir que esté haciendo política partidaria. Que me prueben en qué manifestación he estado, en qué bandera me he estado yo tomando fotos con líderes en manifestaciones públicas o privadas. Eso ya es abuso.

Sin embargo, ha recibido acusaciones directas del presidente Daniel Ortega que lo señala de ser un “militante liberal”.
Bueno, lo dije en su momento y creo que las frases campesinas son lapidarias cuando hablan con pocas palabras, lo dicen todo. Macho que respinga chimadura tiene. Y yo lo he dicho claro y lo sostengo. Si este gobierno comete desmanes, si quiere pasar por encima de la Constitución de la República, hacer con ella lo que quiera, es por una oposición débil, venal, que se deja vender a cañonazos, gente que no tiene visión de Nación y está perdida en bochinches internos. Tendremos que volver a ver a un campesinado en armas, volver a repetir estúpidamente la historia hasta que haya paz en este pueblo.

¿Por qué estúpidamente?

Hombre no es justo. Los líderes políticos de la oposición tienen una gran responsabilidad en esto. Si hubiese una oposición con una visión cohesionada y no de partido político, tendría más éxito este gobierno porque caminaría sobre la institucionalidad y no pisotearía tanto la Constitución y las normas que se han establecido.

No se puede permitir una oposición débil. Si quien quiere el éxito de este gobierno soy yo, pero el éxito no puede venir de posiciones despóticas, sino que viene de obedecer a las instituciones que se han creado en el país para que las cosas públicas funcionen.

También directa e indirectamente ha sido criticado por sus mismos homólogos. Por ejemplo, el obispo de Granada, Monseñor Bernardo Hombach respeta su posición, pero considera que un sacerdote católico no debe intervenir en política. El obispo auxiliar de Managua, Monseñor Báez ha rechazado su posición.
Yo no creo estar haciendo política partidaria. Son mis hermanos y al menos en la reunión no me lo dijeron, porque se tocó el tema en la reunión de la última conferencia. No salió nada al respecto. Al contrario, algunos valoraron positivo el esfuerzo. Estamos con una visión de Nación. Ya he dicho que si mis superiores me dicen: ‘basta’. Basta. Yo estoy aquí para obedecer, no para hacer lo que me dé la regalada gana, pero como pastor tengo la obligación moral para con el pueblo, al cual me mandaron a servir.

Cómo interpreta las declaraciones del obispo de León, Monseñor Bosco Vivas, quien en una primera ocasión dijo que las relaciones entre el gobierno y la Iglesia estaban bien y luego manifestó todo lo contrario.
Mala lectura. Él mismo rectificó lo que dijo. Aquí en Nicaragua se tiene la piel hipersensible. Por el hecho de hablar con Lenín Cerna no quiere decir que esté de parte del gobierno. Yo mismo he hablado con Cerna. Hace un año fui a la Secretaría del FSLN y me dijeron que Cerna sería la persona que hablaría conmigo; y el hecho de que yo haya hablado y haya entrado a la sede del partido, no significa que yo sea sandinista. Creo que hay demasiada exageración en la lectura de los hechos.

¿Cree que haya reformas constitucionales para la reelección del presidente Daniel Ortega?
Si hay gente que dobla las rodillas ante los cañonazos, sí habrá reformas y creo que por allí van a atacar; por un lado, y por el otro. Si hay un grupo que se dicen demócratas, pero que no lo son, porque están sólo pensando en su propio ombligo, por un partido, su propio grupito, si no hay democracia interna en sus propios partidos, aquí no hay futuro.

Y aquí se va a cumplir lo que dijo la virgen de Cuapa, que por desgracia a mí me duele: A punta de bala y sangre va otra vez Nicaragua a ser República.

Monseñor Mata casi es de apellido Obando

Si el coronel granadino Francisco Obando Flores no se hubiese negado a reconocer a su primogénito, que más tarde sería el papá del obispo de Estelí, Juan Abelardo Mata, su descendencia habría llevado el apellido Obando y no el de su abuela Rosa Mata. Tal vez monseñor se ahorraría los juegos de palabras que le atribuye el presidente Daniel Ortega cuando se refiere a él como: “Mata ´mata`”. Seguramente por ese parentesco, en una radio oficialista, todas las mañanas le llaman “coronel Mata”.

Entonces le llamaríamos monseñor Obando a este personaje que en las últimas semanas ha sido criticado por su mediación entre los liberales, quienes aclamaron su ayuda, pero que “lo hicieron perder su tiempo como él mismo afirma” y se lo ha hecho saber a las partes.

Sin embargo, su apellido tal vez significaría una nueva controversia, ya que es el mismo de su admirado cardenal Miguel Obando y Bravo, a quien respeta y defiende en todas sus acciones que realiza “por el bien de Nicaragua”.

Monseñor Mata, que también es vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, proviene de una familia numerosa radicada en Managua. Su padre, Gilberto Mata, era un hombre trabajador, cuyo “único capital eran sus brazos”, relata. Su madre, María Guevara, una mujer inteligente con una mente y una visión clarividente, aclara, “no lo digo porque sea mi madre”.

Creció con más de 10 hermanos en un barrio de Managua, colindante con una de las iglesias más importantes en su momento, la de El Calvario. Según su relato, era un niño consciente de las necesidades de sus padres, por lo consiguiente sabía que la camisa que se ponía la tenía que cuidar porque le iba a servir a sus hermanos mayores.

En su adolescencia le gustaba jugar basketball, aunque reconoce que su grupo nunca fue selección, manifiesta que se destacaba como jugador.

También escribía poesía que alguna vez fue publicada en el diario La Noticia, con ayuda de uno de sus tíos paternos, Francisco Obando Somarriba. Todas estas actividades las fue abandonando porque el sacerdocio y las ocupaciones pastorales lo fueron absorbiendo.

Desde un pabellón de la Escuela de Ciencias de la Universidad Católica Agropecuaria del Trópico Seco, Ucatse, donde se respiran los aires frescos y los vientos mansos de Estelí, monseñor Mata imparte la clase de Ciencias bíblicas y Teología a laicos comprometidos con su fe y religiosos que se preparan para el sacerdocio.

Sin mucha preocupación abandona el aula de clases con estudiantes en pleno examen, para atender al equipo periodístico de EL NUEVO DIARIO que llegó desde Managua a entrevistarlo. Ellos le explican que pueden esperar a que termine su clase, pero él con serenidad responde: -no, no, hablemos ahorita, mientras hacen el examen pero se van a copiar, observa la periodista. Monseñor sonríe y se dispone acomodarse en una banca frente el aula de clases.

“Cardenal está maniatado”

Usted le tiene una especial estima al cardenal Obando, ¿ha conversado con él en los últimos días?
Últimamente no. Pero para mí es un hombre paradigmático, brillante, prudente, entregado. Si una de las personas que más influyó en mi vida es justamente el padre Obando. Fue mi profesor de Matemáticas, de Latín, Física, Trigonometría, Cosmología. Él me acompañó prácticamente todo mi bachillerato. Fue también mi responsable directo un tiempo. Cuando fue mi director es que lo nombran obispo de Matagalpa. Ese señor ha hecho escuela en la congregación salesiana. Hay generaciones de sacerdotes que están marcados por su modo de ser y de pensar. Él siempre usaba un refrán que lo tomaba de don Bosco: Hay que escuchar las dos campanas.

La semana pasada se le preguntó al Cardenal Obando qué opinaba sobre su mediación en la unidad de los liberales y el Cardenal respondió: “ustedes juzguen y pregúntenle”.
Bueno, yo respeto la respuesta del Cardenal. Él es muy respetuoso. Este hombre que ha entregado su vida por el bien de la Patria, hasta vulgaridades he escuchado que le han dicho en la radio. Es algo grosero no valorar a las personas. El es un hombre sabio. (…) No hay que estigmatizar a las personas, hay que valorar su lucha por el bien común y por la patria. El cardenal Obando, él en lo personal, nunca ha sido ni es sandinista. Le han querido vender la imagen los mismos sandinistas y quienes le han hecho perder su obra pastoral son los mismos sandinistas, que dicen defenderla, porque utilizan su figura.

Pero él se ha juntado a Ortega por su voluntad

Sí lastimosamente, pero quién soy yo para juzgar. El cardenal Obando sabe mejor que yo y lo haría mucho mejor que yo el papel que está desarrollando por el bien de la Patria, que por desgracia está maniatado. Es a través del Fondo de Inversión Social de Emergencia, FISE, que se viene desarrollando el trabajo de la comisión, pero esa institución se viene polarizando partidariamente y eso hace daño a la misma obra.

¿Pero por qué está maniatado?

Sólo le pongo un ejemplo. Hay problemas entre mískitos y ladinos como llaman ellos (los mískitos). Los colonos ex armados de la Resistencia y del Ejército vienen devorando la selva y ampliando la frontera agrícola y los mískitos se sienten los guardianes, y ha llegado momentos cuando los mískitos dicen aquí comienzan las tierras indígenas, y quieren sacar a balazo limpio a los colonos y éstos no quieren salir. ¿Y por qué los quieren sacar? Por qué no tienen posesión legal de la tierra. Y ese es el problema que toca justamente al desarme de los noventa y que pasamos a la comisión.

Nos dijeron que tal fecha llegamos con fulano, perencejo, delegados del gobierno. ¿Qué pasó? Nos dejaron con las lanchas en el río esperando a la gente. No veo acción y las quejas de mucha gente, sus problemas de tierra están reviviendo, porque no terminan de titularlos y ahora entran a nuevos poseedores de tierra.

Por eso digo que no se logra desarrollar plenamente este compromiso que se va a cuenta gotas (…).

¿Qué tiene que ver eso con que el Cardenal esté maniatado?
Por eso mismo, porque creo yo que si él manejara directamente todo esto sería más beligerante la acción de la comisión.