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Los dos más altos jerarcas de la Iglesia Católica de Nicaragua se pronunciaron ayer contra los hechos de violencia que se registraron en la última semana, e hicieron llamados a la tolerancia y a la libre expresión, aunque las opiniones vengan de un extranjero.

El Obispo Auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, dijo que los nicaragüenses tienen el derecho de expresar su opinión y el deber de participar cívicamente en la vida social y política del país, y que “incluso la opinión de un extranjero se tiene que considerar desde un punto de vista más tolerante”.

El prelado hizo esta afirmación en alusión a los ataques suscitados contra el embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Robert Callahan, quien ha sido acosado por simpatizantes y periodistas de los medios de comunicación orteguistas, luego de que el diplomático norteamericano calificó de “indebida y atípicamente precipitada”, la sentencia de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, CSJ, que habilita al presidente Daniel Ortega postular su candidatura en las elecciones nacionales de 2011.

“Aquí todo mundo tiene derecho de expresar su opinión y de protestar cuando no está de acuerdo con algo, pero hay formas pacíficas de expresar la opinión y de protestar, no hay necesidad de romper edificios ni de quemar llantas, ni de golpear a la gente…”, dijo en clara alusión a las protestas que realizaron simpatizantes orteguistas frente a la embajada de EU.

“Burlar al pueblo es pecado”
Báez manifestó que no hay que tener miedo para denunciar, no solamente los hechos violentos, sino también los hechos ilegales y antidemocráticos.

“Hay algunos actos que se han cometido entre nosotros a nivel social en estos días que son auténticos pecados, porque todo lo que es injusto, todo lo que es burla al pueblo es pecado a los ojos de Dios”, expresó monseñor Báez, al tiempo que explicó que los que pecan no entrarán a la luz del Señor.

Monseñor Báez calificó también de “pecado” los últimos casos de agresiones políticas contra la activista de la Coordinadora Civil, Leonor Martínez, los dos jóvenes leoneses atacados por simpatizantes orteguistas y la violencia de oficiales de la Policía de León contra la periodista Patricia Orozco.

En ese sentido, dijo que todo eso es contrario a la voluntad de Dios, “y cuando algo es contrario a la voluntad de Dios es pecado”. Agregó que “también la injusticia, la ilegalidad, la corrupción, el enriquecimiento ilícito, en cristianismo tiene un nombre: pecado”.

Es necesaria una santidad de corte política
Durante la misa dominical que se celebró al aire libre, frente a la Catedral Metropolitana, monseñor Báez también pidió rogar por los diputados ante la Asamblea Nacional, porque considera que hoy más que nunca es necesaria “una santidad de corte político”.

“Seamos luz del mundo y salvos de la tierra, seamos fermentos de santidad, testimonios de vida que puedan iluminar una sociedad que desgraciadamente da signos de muerte, de retroceso cultural, de intolerancia, de falta de caridad… es posible ser santos”, dijo el prelado casi al concluir la eucaristía.

Violencia engendra violencia

Por su parte, el Arzobispo de Managua, Leopoldo José Brenes, también se pronunció sobre las protestas que simpatizantes del gobierno realizaron el jueves frente a la embajada de Estados Unidos en Managua.

“Debemos evitar las tensiones, las confrontaciones que puedan dar con un aspecto de violencia”, declaró Brenes a los periodistas antes de la misa dominical en la Catedral Metropolitana.

“Creo que toda protesta se puede hacer dentro de un plan de diálogo y ocupando los medios civilizados”, porque “la violencia engendra violencia” y no contribuye a mejorar la “difícil situación económica y política de este pobre país”, estimó el prelado también presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, CEN.

Asimismo, instó por segunda vez a los magistrados sandinistas de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, CSJ, que dictaron la polémica sentencia el pasado 19 de octubre pasado a “revisar” si el fallo que abrió el camino a la reelección de Ortega no viola el orden constitucional.