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El diputado Alejandro Ruiz Jirón se abstuvo, y con su actitud la oposición no terminó una jugada que, prometieron, sería magistral.

A pesar de eso, los opositores juran que se levantarán y que trastocarán los cimientos que sostienen a lo que ellos denominan “dictadura orteguista”. Bajo ese precepto es que incluso ven las ventajas que tiene la abstención de Ruiz Jirón.

“¿De qué te sirve a estas alturas aprobar una ley en la Asamblea Nacional si después viene una Corte Suprema de Justicia y con una sentencia la remueve, la declara inválida?”, pregunta Eliseo Núñez Morales, del Movimiento Vamos con Eduardo.

Núñez Morales responde con esta interrogante cuando se le consulta por la iniciativa de Ley de Nulidad de la sentencia que le permite al presidente Daniel Ortega competir en las elecciones nacionales, y que quedó estancada en la Primera Secretaría del Parlamento, porque los opositores no pudieron meterla en la agenda de la Asamblea Nacional durante la reunión de Junta Directiva en la que Ruiz se abstuvo.

“¿Para qué sirve si vienen mañana y después le quitan las facultades a la Asamblea, y Ortega gobierna en materia económica vía decreto? A partir de ese momento no existe Estado de Derecho en este país”, continúa.

El “momento” al que se refiere Núñez Morales, también diputado ante el Parlamento Centroamericano, Parlacén, fue la tarde del 19 de octubre, cuando seis magistrados sandinistas emitieron una sentencia que establece la inaplicabilidad de los artículos 147 y 178 de la Constitución, en los que se inhibe al Presidente República y a los alcaldes y vicealcaldes para postularse como candidatos en el período electoral siguiente.

La historia de la sentencia inició cuando el apoderado legal de Ortega y de 109 alcaldes electos, solicitó ante el Consejo Supremo Electoral, CSE, que se aplicara el principio constitucional de igualdad de los ciudadanos, y que se obviara la prohibición para el Presidente y Vicepresidente de la República, alcaldes y vicealcaldes, de reelegirse en sus cargos de manera consecutiva.

El CSE se declaró incompetente, y con ello, el representante legal de Ortega alegó agravio (perjuicio) contra su representado, por lo que recurrió de amparo, el cual llegó a la Sala Constitucional de la CSJ, donde seis magistrados sandinistas fallaron a favor del recurrente. Los magistrados liberales adujeron no haber sido notificados ni convocados para integrar la Sala.

Por el pacto que sostiene Arnoldo Alemán con Daniel Ortega, es que el jefe de la bancada de la Alianza Liberal Nicaragüense, ALN, Ramiro Silva, defendió la abstención de Ruiz, preguntando: “¿Por qué ustedes al día de hoy no le echan la culpa (al PLC)? Porque en la realidad esto es tigre suelto contra burro amarrado. Claro, ¿cómo no va a saber el PLC de la sentencia, si ellos también son miembros de la Sala Constitucional?”, cuestionó Silva.

Las promesas de la oposición

Dos días después de emitida la sentencia, opositores, empresarios y la sociedad civil organizada se reunieron en un hotel capitalino, firmaron un pronunciamiento y se conformaron en un frente para detener las “pretensiones dictatoriales” de Ortega.

Dentro de este frente conformaron cinco comisiones: una política; otra jurídica; una de movilización de la población; otra de asuntos internacionales, para denunciar “el remedo” de sentencia, y, finalmente, la más fuerte: la legislativa, que pretende tomar el control de la Asamblea Nacional, pero que de momento se ha quedado en el intento.

El primer trabajo de la Comisión Legislativa --compuesta por cuatro bancadas parlamentarias-- era hacerse del control del órgano más importante del Parlamento: la Junta Directiva, donde el Frente Sandinista es fuerza minoritaria, pues sólo cuenta con dos diputados y un aliado.

Los cuatro legisladores liberales miembros de la Junta Directiva tendrían que poner en agenda las leyes “de interés para la nación”, dejando de lado dos iniciativas de ley de fundamental importancia para el gobierno: la Ley de Presupuesto General de la República 2010 y la Ley de Concertación Tributaria, necesarias para que el Ejecutivo cumpla satisfactoriamente con la cuarta revisión del programa con el Fondo Monetario Internacional, FMI.

Esa revisión es fundamental, pues de completarse, el FMI aprobaría el desembolso de 17.8 millones de dólares, quedando pendientes esa misma cantidad a ser desembolsados en 2010.

Pero…

El diputado Carlos García, de la Alianza Liberal Nicaragüense, ALN, bancada a la que también pertenece Alejandro Ruiz Jirón, sostiene que la reunión de Junta Directiva donde su colega se abstuvo fue muy importante, porque la oposición decidió el 90 por ciento del orden del día.

“No significa que la iniciativa (de anulación de la sentencia) esté muerta, está en agenda base, y en cualquier momento la halamos”, dijo García.

A pesar de que Eliseo Núñez Morales sostiene que de nada valdría la aprobación del anteproyecto de Ley de Nulidad de la sentencia, resalta que se metió en el orden del día la iniciativa de Ley de Nulidad de las elecciones municipales, cuya aprobación ocasionó más de una vez que los opositores paralizaran el Parlamento.

“Es una ley emblemática”, afirma Núñez Morales. Además de esa iniciativa de ley, también se incluyó en el orden del día, un anteproyecto de ley que normará la destitución de funcionarios públicos.

A criterio del diputado del Movimiento Renovador Sandinista, MRS, Víctor Hugo Tinoco, la abstención del diputado Alejandro Ruiz “fue un inconveniente temporal y ojalá que rectifique”.

La desconfianza

Los diputados de la Alianza Liberal Nicaragüense, ALN, han sido vistos con desconfianza por sus colegas opositores, porque en muchas ocasiones han colaborado con el Frente Sandinista para aprobar leyes del interés del Ejecutivo.

“Tenemos que brindarnos confianza, porque hay cierta desconfianza en cuanto al fallo”, dice el legislador Carlos García, de la ALN.

García va más allá, y, sin mencionar nombres, critica al Partido Liberal Constitucionalista, PLC, por la actuación de sus magistrados en la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, CSJ.

“Hay quienes creemos que el fallo era compadre hablado, que hubo mano pachona”, agrega García, quien firmó el pronunciamiento el 21 de octubre sin exteriorizar esa desconfianza, la que cree “pudo haber incidido en Alejandro (Ruiz) para tomar esa decisión (de abstenerse)”.

Víctor Hugo Tinoco considera que con este tema “no te podés andar manejando ni jugando. Aquí ya no hay orden jurídico y cualquier cosa puede pasar”.

“Nosotros hemos hablado con ellos y hemos explicado hasta la saciedad que ponen en riesgo su carrera, su familia. Ellos hasta el momento, aparentemente, han entendido, pero han sido sujetos de presiones, de chantajes. Que si van a soportar, es una decisión personal. Yo confío en que pongan adelante a Nicaragua”, expresó Eliseo Núñez Morales, refiriéndose a los diputados de la ALN.

Parte de la desconfianza de la que habla Carlos García está fundamentada en la tardanza con que los magistrados liberales de la Sala Constitucional emitieron un comunicado, desconociendo lo resuelto en la sentencia por los magistrados sandinistas.

“En ese documento (el pronunciamiento) pedimos que los magistrados se pronunciaran desconociendo, rechazando. Eso fue el 21, y fue hasta el jueves --ocho días después-- cuando sacaron un comunicado. Todas esas cosas nos dan mucho qué pensar”, agregó García.

Soluciones de hecho

Eliseo Núñez Morales sostiene que el diálogo entre las fuerzas políticas no es la salida a esta crisis, porque el presidente Daniel Ortega “no crea las condiciones para dialogar con él”.

“Ortega ha logrado que a estas alturas sea un anatema dialogar con él. No ha creado condiciones para dialogar con él, cree que el diálogo es con una pistola en la cabeza”, dice.

Luego agrega que “no hay manera que no pagués un costo político enorme si te sentás a dialogar (con el FSLN), y cualquier beneficio que se obtenga es mínimo”.

“Las soluciones en este país van a comenzar a ser de hecho y no con salidas políticas o en la Asamblea Nacional. La ley en este país comienza a dejar de importar. Ahorita es válido hacer cualquier cosa que deteriore el poder de Ortega”, expresó Núñez Morales.