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El grupo cívico Ética y Transparencia, E y T, llamó ayer a que el gobierno de Nicaragua asuma mecanismos de evaluación y seguimiento eficaz y eficiente de la Convención de las Naciones Unidas Contra la Corrupción, Uncac.

El oficial de proyectos de anticorrupción, Heriberto Herrera, manifestó en conferencia de prensa que los gobiernos hasta la fecha siguen demostrando su ineficiencia en la creación e implementación de mecanismos de control, rendición de cuentas y castigos ante los actos de corrupción.

En ese sentido explicó que “a pesar de que las quiebras bancarias y la crisis financiera actual han sido generadas por decisiones privadas, también es innegable la corresponsabilidad de los gobiernos”.

Involucrar a la sociedad civil

También recordó al gobierno del presidente Daniel Ortega sobre su compromiso como signatario de la Convención contra la Corrupción, para involucrar a la sociedad civil en los esfuerzos anticorrupción y recibir contribuciones al momento de sus deliberaciones.

“La efectividad de cualquier mecanismo de evaluación y seguimiento depende de la participación de la sociedad civil y del acceso a la información sobre el proceso y sus resultados. Por lo que se le recuerda al Estado de Nicaragua su compromiso de apoyar la participación de la sociedad civil en los esfuerzos anticorrupción, y de recibir contribuciones de la sociedad civil en sus deliberaciones (Uncac, artículo 13; Reglas de procedimiento, regla 17)”, se lee en el pronunciamiento leído por Herrera.

“Paraísos fiscales”

Herrera instó al gobierno a mantener una posición firme sobre la existencia de los llamados “paraísos fiscales”. Sobre esto último dijo que “son un incentivo para propiciar actos de corrupción a gran escala de dinero”. “Es necesaria una labor más beligerante de los gobiernos para su eliminación”, agregó.

El pronunciamiento fue hecho en el marco de la tercera Conferencia de Estados Partes de la Convención de las Naciones Unidas contra la corrupción, con la participación de 140 Estados del Mundo, incluyendo Nicaragua. La conferencia se llevará a cabo el siete de noviembre en Doha, capital de Qatar, en el Golfo Pérsico.

La importancia que reviste la realización de dicha conferencia es debido al alcance mundial de sus mandatos, en un contexto de crisis global, y la necesidad planteada, desde su adopción en el año 2003, de un mecanismo efectivo de evaluación a su cumplimiento por los Estados Partes.