•   BUENOS AIRES / AFP  |
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La Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, afirmó que las presiones y ataques atribuidos al gobierno no han logrado impedir la labor de los medios independientes en Nicaragua, según dejó constancia el informe respectivo en la comisión de Libertad de Prensa.

“El gobierno no ha podido silenciar a la prensa independiente pese al acoso, la represión y la negación de información absoluta y total”, indicó el director de EL NUEVO DIARIO, Francisco Chamorro, en la 65 Asamblea General de la entidad, que delibera en Buenos Aires.

El expositor asoció las presiones que sufre la prensa en su país con la aspiración política del presidente Daniel Ortega de obtener su reelección.

Chamorro denunció acciones tales como el decomiso del equipo de Radio Corporación y los golpes sufridos por el periodista Mario Sánchez Paz, de la Coordinadora Civil, por parte de una “turba orteguista”.

Dijo, además, que aparecen en Nicaragua “nuevas formas de hostigamiento”, como la creación del Foro de Periodistas Sandinistas, en el que se propone “enfrentar a la dictadura mediática”.

Agresiones a prensa en Honduras por ambos bandos

En el mismo orden, la SIP denunció ataques a periodistas y a medios en Honduras por parte de los dos bandos en que se dividió la sociedad tras el golpe de Estado, aunque eludió condenar esa asonada en su 65 Asamblea General en Buenos Aires.

La condena al derrocamiento de Manuel Zelaya y su reemplazo por el gobierno de facto de Roberto Micheletti fue una moción del editor José Molina, de la Comisión de Libertad de Prensa, tras la exposición de Jorge Canahuati, del diario La Prensa --de San Pedro Sula, la segunda ciudad de Honduras--, sobre una larga lista de agresiones sufridas por el periodismo independiente.

Tras un breve debate se consideró suficiente que el informe mencionara que hubo un golpe de Estado y nombrara a los partidarios de Micheletti como “golpistas”.

Canahuati dijo que su país vive “un lamentable deterioro de la libertad de expresión, sobre todo después del 28 de junio”, la fecha del golpe, y que los medios de prensa sufren “amenazas e intimidación” de los dos bandos en conflicto, pero, particularmente, de los seguidores de Zelaya.

Los episodios más graves fueron, sin embargo, los asesinatos de los periodistas Bernardo Rivera, Rafael Munguía y Gabriel Fino Noriega, los dos primeros antes del golpe de Estado.