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Después de vivir la excitación de la Revolución Sandinista, la española Elena Flores Valencia, ex funcionaria del Partido Socialista Obrero Español, PSOE, se siente frustrada al descubrir una Nicaragua donde no existen las libertades públicas y posee los niveles más altos de pobreza en América Latina.

La ex funcionaria del gobierno español era secretaria de relaciones internacionales del PSOE cuando visitó por primera vez el país en los años 80. Actualmente es directora del Departamento Internacional de la “Fundación Pablo Iglesias”, dedicada al conocimiento y a la difusión del pensamiento socialista.

Flores recuerda muy bien los momentos gloriosos cuando se celebraba la caída del régimen somocista y acompañó en esa felicidad a los nicaragüenses. Hoy que nuevamente está en Nicaragua, expresa que “tanto esfuerzo, tanto sacrificio, tantas vidas, y al final Nicaragua está en esta situación”.

“Todos aquellos principios por los que se había luchado: la libertad, la justicia, ¿dónde están esos logros?”, se pregunta Flores.

La española considera que el presidente Daniel Ortega aún no impone una dictadura “pura y dura”, porque el país sería condenado al aislamiento por la comunidad internacional. Aun así, manifiesta que la decisión tomada por seis jueces orteguistas que decidieron concederle la reelección, merece al menos un pronunciamiento de la Organización de Estados Americanos, OEA.

Autoritarismo electoral

La extranjera explica que el gobierno del presidente Daniel Ortega es analizado no solamente en Nicaragua, también en el extranjero se discute qué clase de gobierno es el que practica el mandatario nicaragüense. Ella particularmente piensa que es un gobierno “populista”, pero también coincide con algunos politólogos que lo llaman “autoritarismo electoral”.

“Es decir, se mantiene entre los aspectos formales de la democracia, con un cierto grado de pluralismo, con un cierto grado de competencia electoral, pero después se van recortando los espacios. Los han llamado así, autoritarismos electorales, porque mantienen esa fachada para mantener una cierta legitimidad frente a la comunidad internacional”, manifiesta Flores.

Como difusora del pensamiento socialista, Flores Valencia explicó que muchas veces se pervierte la palabra socialismo. “Socialismo es libertad”, afirma. Pero “entonces los regímenes comunistas, en la etapa de la Unión Soviética pervirtieron esta palabra, y ahora se habla de un socialismo del siglo XXI, que como digo, no es socialismo porque no es libertad, y tampoco es del siglo XXI, sino del siglo pasado”, expresa Flores.

Comunidad internacional debería analizar sentencia

Para Flores la decisión de seis magistrados orteguistas de la Corte Suprema Justicia que le concedieron la reelección al presidente Ortega, es un hecho que “crea un enorme conflicto en Nicaragua, porque es un crimen al orden constitucional”.

Considera que ese tema es tan serio que amerita que la comunidad y los organismos internacionales digan algo para condenar ese hecho.

Según la opinión de Flores, la comunidad internacional no se ha pronunciado sobre ese fallo porque la situación de Nicaragua no es todavía una dictadura “pura y dura”. “Si fuera así la comunidad internacional saldría inmediatamente, la condenaría al aislamiento y es por eso que estos gobierno no llegan a una dictadura pura y dura, porque entonces tendrían la condena de la comunidad internacional”, concluyó.