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Para bien, mal o peor, la Reforma Fiscal se aprobó. Unos se opusieron, otros votaron en contra, pero al final todos sabían que –en mayor o menor grado de convencimiento-, de que la propuesta entre el Consejo Superior de la Empresa Privada, Cosep, y el gobierno era necesaria para evitar el colapso económico el próximo año.

Para el diputado liberal y productor cafetalero matagalpino, Freddy Torres Montes, -quien como todo buen soldado se abstuvo de votar-, no es momento de “llorar sobre la leche derramada”, sino el instante propicio para que el presidente Daniel Ortega, los partidos políticos de oposición, y el sector privado, se sienten a iniciar un diálogo nacional, pero sin poner la pistola en la sien del interlocutor.

¿Qué podemos esperar en materia económica después de aprobada la Reforma Tributaria?
Esta medida tributaria profundizará la recesión económica. Desde el momento en que le sacás el dinero al sector privado, que es el motor de la economía, ¿qué podés esperar? Más recesión. En la medida que le quitás al inversionista, al comerciante, al productor capacidad financiera, incluso se pone en riesgo el pago de las deudas al Sistema Financiero Nacional, porque todo esto es un andamiaje de manera uniforme. La recesión económica tiene sus coletazos.

¿Es cierto que esta reforma es un mal menor?

Uno escucha al especialista en temas fiscales, Julio Francisco Báez, que la vez pasada se molestó conmigo cuando le dije que era mercenario y me citó aquí a EL NUEVO DIARIO porque él cría que yo iba a venir a debatir con él. En primer lugar yo no soy experto fiscal, pero a mí, él en temas prácticos de la vida y en economía de la calle, no me va a meter la mano, porque no es lo mismo estar en un escritorio hilvanando ideas para la cuestión fiscal que pagar planillas cada 15 días.

También escuché decir a Eduardo Montealegre que hay que reducir los gastos burocráticos. Cuando uno dice esto se oye hasta bonito, pero eso se llama, correr gente de los empleos en el sector público y yo, ciudadano de este país, no apuesto a que corra a nadie así sea del Estado, así sea sandinista o de cualquier color político, pudiendo encontrar una salida para sostener a la gente en el empleo.

¿Por qué cree usted que Montealegre y otros no se atreven a decir en público que reducir el gasto burocrático significaría correr gente del Estado?
Porque precisamente la politiquería es parte de eso…

¿Eduardo Montealegre llega a politiquear a la Asamblea Nacional?
No quiero decir eso, pero cuando yo fui electo diputado por Matagalpa, me hice la promesa de no caer en la politiquería, porque no hay razones para andar politiqueando, mis aspiraciones no necesariamente están basadas en la política.

No te voy a decir que no me gusta estar en los lugares donde se toman decisiones, donde se influye, donde se discute la inversión pública.

Tampoco creás que estoy feliz con la Reforma Fiscal metiéndole la mano al bolsillo, pero si hacemos comparaciones con lo que llegó como propuesta, como fue la mal llamada Ley de Concertación Tributaria, y lo que al final se logró, hay diferencia.

¿Insisto, entonces fue un mal menor?

Vi a Julio Francisco Báez reconociendo que lo que venía con la Ley de Concertación Tributaria era un huracán y al final fue una ventisca lo que se aprobó, pero que si lo hubieran contratado a él como consultor, sólo hubiera sido un aire fresco para los contribuyentes de este país.

Si ustedes, PLC, mandaron al Cosep a negociar algo distinto de la Ley de Concertación y si estaban de acuerdo con que la reforma era un mal menor, ¿por qué al final no votaron a favor de la reforma?
En política nadie quiera pagar costos políticos. El PLC, por la mañana se reunió con José Adán Aguerri, Presidente del Cosep y nos acompañó el jefe de la bancada de Eduardo Montealegre, Adolfo Martínez Cole. Después de hablar tantas cosas, les dije ‘lo importante es saber cómo vamos a votar todos para que no parezcamos diputados buenos y diputados malos’.

Llegamos a la conclusión de que el Frente Sandinista ya tenía los votos con la gente del BUN y los de ALN y Mario Valle y otros ahí. Yo le dije a Adolfo Martínez Cole ‘hombré si esto es lo que nosotros mandamos a hacer al Cosep, apoyemos la reforma’. Entonces ellos dijeron ‘no, nosotros vamos a votar en rojo (en contra)’.

¿Por qué se opusieron ellos?

Porque sencillamente andan vendiendo imagen. En el fondo saben, y Eduardo Montealegre, ex ministro de Hacienda, sabe que esta era la manera menos dañina, el mal menor y que, además, esto era producto de lo que los partidos de oposición habíamos orientado hacer al Cosep y que habíamos logrado detener al gobierno.

¿Qué les dijo José Adán Aguerri en esa reunión? ¿que no votarán?
No. José Adán Aguerri nos hizo el planteamiento de la situación, y debo reconocer que José Adán es muy respetuoso de las decisiones políticas que nosotros tomamos. Cuando Montealegre se echó para atrás, entonces en el PLC decidió abstenerse.

En el fondo, ustedes estaban de acuerdo con la Reforma Tributaria.
De alguna manera habíamos dado ese compás de espera precisamente para obtener un resultado y un buen resultado si hacés comparación con lo que llegó al inicio.

¿Cree usted que la actitud de la bancada de Eduardo Montealegre era para dejar constancia de lo que decía anteriormente de que hay diputados buenos y diputados malos?
Al ver nosotros que ellos iban (a votar) en rojo (en contra), nosotros dijimos ‘bueno, también el mal menor para nosotros es abstenernos’, porque no queríamos que en algún momento aparecieran (en los medios de comunicación) ‘éstos son los buenos de la película y éstos los malos’, aunque Eduardo, como economista y ex ministro de Hacienda, sabe cómo se manejan estos temas.

Al final decidimos abstenernos con todo y que algunos diputados nuestros como Francisco Aguirre y otros, que no voy a decir, sí están vendiendo imagen o su conciencia no les permitía votar de otra manera, también votaron en rojo.

Pero se escucharon voces liberales como la de Wilfredo Navarro, que dejaron ver de alguna manera su respaldo a la reforma, pero que dijeron que no iban a votar.
Que nos íbamos a abstener y eso pasó. También escuché a Pedro Joaquín Chamorro de la bancada de Eduardo Montealegre criticar el discurso de Wilfredo y decir que ese discurso no era para abstenerse sino para votar en rojo. Y es ahí donde a veces a los políticos de profesión, les cuesta articular el discurso con la acción.

Ustedes han insistido en ese diálogo nacional. ¿Creen que el Presidente deba llamar en este momento a un diálogo, hay condiciones?
Claro. Yo entiendo que hay una crisis económica que nos ha afectado como país y el que no lo quiera reconocer y quiera sólo atribuir los problemas al fraude electoral (de 2008), está siendo totalmente sesgado, no está siendo imparcial. El coletazo de la crisis económica internacional no nos ha llegado en la proporción que le ha llegado a Costa Rica, por ejemplo, sin embargo, tenemos alguna afectación y esa parte no tengo problemas en reconocerlo.

Por lo tanto, Daniel Ortega no debería tener problemas para reconocer que su política errada, de fraude, de confrontación, de ataque a la oposición, ha causado un efecto negativo a la economía y que ha permitido que lo que antes nos venía de regalo como apoyo presupuestario, ahora se lo estemos sacando de la bolsa al pueblo nicaragüense.

Hay algo más, y en eso voy a coincidir con Eduardo y con cualquiera que lo diga, todo ese dinero que viene de Venezuela, si hubiera entrado al presupuesto, no era necesario castigar al sector productivo, al sector privado.

¿Qué le responde a las posibles críticas entorno de la posición dual del PLC por abstenerse, mientras que la gente de Eduardo Montealegre se definió y votó en contra?
A los nicaragüenses ya no nos dan atol con el dedo en política. Este es un país, que si ese mérito, se lo tuviéramos que dar al sandinismo, hay que dárselo, el sandinismo nos enseñó a ser muy sagaces en política y a leer entre líneas y línea a línea los mensajes en política, y sabe cuándo alguien está vendiendo…Cuándo crees vos que se hizo la Ley de Equidad Fiscal, en el gobierno de don Enrique Bolaños siendo ministro de Hacienda don Eduardo Montealegre, y yo no vengo a atacar a Eduardo, vengo a hacer comparaciones.

¿Esta Reforma Tributaria dividió al liberalismo?

Yo no creo. Aquí la división estaba planteada desde mucho antes y de alguna manera se ha venido recomponiendo la unidad, sin embargo, más bien veo que esto está resultando en una división del sector privado o de las cúpulas del sector privado, porque yo veo a algunos queriendo jugar a los buenos, que son los de Amcham con Róger Arteaga a la cabeza, director general de ingresos en el gobierno anterior y terco y duro en sus posiciones, diciendo también ahora que José Adán Aguerri al frente del Cosep es pactista, es entreguista, es traidor.

¿Cuál sería el interés en dividir a la empresa privada?

No creo que haya interés, más bien es como una maldición que tienen algunos que donde se arriman dividen, porque esos mismos que dividieron al PLC y dividieron a la democracia en este país, hoy están dividiendo al sector privado y eso no es sano. Esos divisores deberían moverse a reflexionar que si es dividiendo que se logran los objetivos, porque ahora no vamos a llorar sobre la leche derramada, todos sabemos que al final pudo haber sido una estrategia del Frente Sandinista tirar bien alto con la Ley de Concertación Tributaria para después lograr lo que logró, pero cómo saber si eso era una estrategia o era una realidad. Lo que sí hay que tener claro es que si no ha habido una oposición, hoy tuviéramos una reforma que quería sacarle al pueblo mucho más plata de la que tiene.

En los términos en los que llegó planteada la reforma y lo que se logró, a lo mejor somos tontos los que creemos que algo logramos, pero si te vas a los números, logramos la ventisca. Esto debe dejarnos un aprendizaje de que debemos, los políticos, ser más coherentes las bancadas de oposición con el sector privado.