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El optimismo de la oposición por lograr la unidad parece, en ocasiones, inversamente proporcional a la voluntad política por lograrla, es decir, entre más optimismo, menos voluntad. En esta segunda parte de la entrevista, el coordinador político del Movimiento Renovador Sandinista, MRS, Edmundo Jarquín, analiza los escenarios próximos en el proceso de unificación.

En torno al liberalismo, Jarquín señala que las bases se están uniendo, pero las cúpulas continúan en las pugnas de poder y, peor aún, los dirigentes más visibles se pelean por erigirse como los candidatos idóneos para enfrentar al presidente Daniel Ortega en las elecciones nacionales de 2011. Para Jarquín, hablar en este momento de candidaturas, será uno de los dos mayores obstáculos que impedirán la unidad del liberalismo, y de la oposición en su conjunto.

Usted se siente optimista de la unidad, pero, ¿está de acuerdo en que esa unidad sea en torno a Arnoldo Alemán, una persona identificada directamente con el pacto con Daniel Ortega?
La unidad no va ser posible en torno a ninguna persona, la unidad tiene que ser posible en torno a una propuesta, a una idea, a un programa; y después, de la manera más democráticamente posible, seleccionar a los candidatos a todos los niveles.

¿No importa la persona?

Bueno, intentar construir la unidad en torno a una persona es la receta para el fracaso.

Los liberales se han puesto como fecha límite el 14 de marzo para lograr la unidad y la conformación de un partido liberal sin apellidos. ¿Cree que en las actuales circunstancias la oposición pueda unirse?
No se trata de lograr solo la unidad del liberalismo, sino de toda la oposición. Sin el liberalismo es imposible derrotar a Daniel Ortega, pero sin encantar, sin atraer al 50 por ciento de los nicaragüenses que son independientes, también es imposible derrotar a Daniel Ortega y yo no creo que el futuro se construya volviendo al pasado, no creo que se pueda rescatar la esperanza con las desilusiones del pasado.

Yo creo que los liberales se tendrán que preguntar en algún momento con quién se unifica el liberalismo, con quién se unifica a la oposición y con quien se logra encantar a ese 50 por ciento de los nicaragüenses que dicen que no tienen ninguna filiación partidaria.

¿Se refiere a alguna persona en particular, a Alemán, por ejemplo?
Yo pienso que Alemán es parte del pasado, no es que no pueda hacer contribuciones hacia el futuro, pero es más parte del pasado que del futuro.

¿Cómo se puede concretar una unidad cuando vemos en la práctica a una oposición que ni siquiera se ha podido poner de acuerdo, por ejemplo, en la elección de funcionarios públicos en la Asamblea Nacional?
Yo quisiera hacer una distinción; el que no se haya logrado una unidad a nivel de los dirigentes de las cúpulas políticas no quiere decir que no exista unidad a nivel del pueblo. Yo ando por Nicaragua, la unidad a nivel del pueblo ya existe; si vos vas a los municipios no vas a encontrar las discrepancias entre liberales, MRS, conservadores, independientes que se observa a nivel de las cúpulas.

Hasta ahora, el liderazgo de la oposición no ha estado al nivel de las expectativas que tiene la población.

¿Hay un divorcio entonces entre las cúpulas y las bases?

Hoy por hoy, si; pero creo que para las elecciones de 2011, si se rehacen las reglas del juego y son unas elecciones confiables y creíbles, se va dar la misma unidad que se dio en las municipales y que obligó a Daniel Ortega a ese fraude masivo.

¿Pero cree usted que las bases, viendo a las cúpulas, incluso pelearse por cuotas de poder, terminen obligándolos a unirse?
Yo creo que sí, creo que va a haber una enorme presión y ya se está sintiendo, sobre todo el de las organizaciones de la sociedad civil y el de los gremios empresariales.

¿Han hablado ya de candidaturas en la oposición?

El camino más directo al fracaso de la unidad, en este momento, es hablar de candidaturas. En este momento se tienen que establecer las reglas del juego a partir de las cuales va a funcionar la más amplia unidad democrática opositora; después se tendrá que plantear la selección de los candidatos, pero no solo los candidatos a la presidencia, sino también de los diputados y demás cargos de elección popular. Y cuando se habla de primarias, se debería estar pensando en primarias de toda la oposición, y no solo en un sector de los liberales.