•   Washington / AFP  |
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El desastre del terremoto en Haití volvió a dar una oportunidad a Estados Unidos de exhibir su mejor rostro ante América Latina, tras un año de agitados vaivenes diplomáticos. El devastador sismo en el país más pobre del continente ha originado “una de las mayores operaciones de socorro” de la historia de Estados Unidos, una operación que deberá continuar durante “meses y años”, declaró hoy el presidente Barack Obama.

El mandatario convocó a sus predecesores en la Casa Blanca, George W. Bush y Bill Clinton, para anunciar que ambos presidirán una fundación conjunta para alentar a sus compatriotas a donar dinero. “Seguimos unidos con el pueblo de Haití que ha mostrado tal capacidad de resistencia, y les ayudaremos a recuperarse y a reconstruir”, añadió Obama.

Asilo temporal a haitianos

Estados Unidos otorgó un estatuto de asilo temporal a los haitianos residentes en el país a fecha del 12 de enero, cuando ocurrió el terrible sismo en el país más pobre de América. Ese estatuto, sin embargo, no se aplicará a los que lleguen a las costas estadounidenses tras el terrible drama, recordó este sábado la secretaria de Seguridad Interna, Janet Napolitano.

En pocos días, Washington fue capaz de movilizar un auténtico alud de ayuda y personal, incluidos 10,000 soldados, cuya presencia, sin embargo, ya empezó a provocar polémica.

Cuba abre su cielo a EU para socorrer a Haití

Washington consiguió que Cuba le autorizara vuelos directos de evacuación por encima del territorio de la isla, y Obama coordinó esfuerzos con varios presidentes de la región, como el brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, con cuyo gobierno ha mantenido recientes discrepancias.

La operación de ayuda a Haití “es una oportunidad para la administración Obama de recuperar en parte algo del terreno perdido en las relaciones entre Estados Unidos y América Latina en 2009”, explicó Michael Shifter, del centro de estudios Diálogo Interamericano. Pero “es irrealista pensar que eso va a resolver los problemas a largo plazo”, añadió.

El año 2009 fue un año intenso para la diplomacia estadounidense en América Latina, con la crisis hondureña en primer lugar. Washington demostró su capacidad de presión entre ambas partes en Honduras, pero al final tuvo que plegarse ante la tenacidad del régimen de facto para impedir que el presidente depuesto Manuel Zelaya volviera al poder, ni siquiera para entregarlo a su sucesor.

Acción política

”Estados Unidos se vio forzado de nuevo a ejercer una posición de liderazgo por ausencia” de otros socios con la misma altura, en opinión de Christopher Sabatini, del Consejo de las Américas. Paradójicamente, ese liderazgo ha demostrado al mismo tiempo que otros interlocutores que se presentaban como amenazadores, como China o Irán, países no democráticos, no tienen en realidad el peso en América Latina que algunos analistas pronosticaban.

Estados Unidos deberá concentrarse en sus amigos y seguir dialogando con sus adversarios como Venezuela, guardando siempre una posición firme, considera Shifter. “Washington debe seleccionar mejor y centrarse en países como México, Brasil y Colombia”, y cuidar mucho su posición ante Venezuela, donde los problemas económicos y sociales pueden empeorar en 2010, considera este experto.