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Para saber cómo le irá al país en la economía este año basta con leer el Plan Nacional de Desarrollo del gobierno: “Allí no hay optimismo que valga. El gobierno está claro y no está previendo una recuperación fuerte”, explica Arturo Grigsby, quien también dirige el instituto especializado en investigación del desarrollo urbano y rural de la Compañía de Jesús, Nitlapan.

A pesar de las perspectivas negativas, el economista vislumbra una solución en manos del gobierno. “Una manera de compensar esa caída de la inversión privada podría ser aumentar la inversión pública. Si el gobierno lograra negociar con los europeos y lograra disponer de una parte de los recursos del Alba, lo podría hacer”, agrega.

De acuerdo con el panorama actual, ¿cómo definiría el futuro económico del país?
El Plan Nacional de Desarrollo Humano en la última versión que presentó el gobierno a fines del año 2009, muestra con mucho realismo lo que va a ser el panorama en desarrollo económico.

Una de las cosas que más sorprende de ese planteamiento es que para los próximos tres años, son muy reducidas las posibilidades de que el gasto social crezca, la inversión pública en agua potable, salud y saneamiento. Es decir, prácticamente el gobierno está proyectando escenarios bastante pesimistas en términos de capacidad para aumentar el gasto social y disminuir la pobreza.

Pesimista, pero realista, ¿no?

Exactamente. Ese es parte del problema, el año pasado no se sintió con tanta fuerza la reducción de apoyo por parte de países europeos porque tanto el Banco Mundial como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) o el mismo Fondo Monetario Internacional (FMI), compensaron la pérdida de las donaciones con préstamos, pero esos préstamos no se pueden repetir año con año, a diferencia de las donaciones bilaterales europeas que ya siguen una programación a tres años, y ya son recursos comprometidos en los presupuestos de estos países, y que funciona de manera, diría yo, muy fluida, casi automática en la medida en que el gobierno que recibe las donaciones cumple con los acuerdos.

¿Es decir que este año la situación será más complicada?
Hay una fuerte restricción de recursos. También hay que ver que aumenta el pago de la deuda pública, lo que se llama la deuda interna. Hay un aumento significativo en el pago de los Bonos por Indemnización (BPI).

Entonces por un lado el gobierno tiene una disminución de los recursos y por otro tiene un aumento en sus obligaciones en términos del pago de la deuda interna. Ahora, la posibilidad de que aumenten las recaudaciones es difícil.

¿Tampoco, ahora con una Reforma Tributaria?

Yo creo que efectivamente va a aumentar, pero no en las magnitudes que permitieran un aumento significativo en gasto social y la inversión pública, que es lo que se necesita.

El gobierno tiene muy pocas posibilidades de expandirse en las inversiones básicas de agua potable, de caminos rurales.

¿Considera que los últimos acontecimientos políticos provocarán que se retire más la cooperación y no se desembolsen los fondos congelados?
Creo que ahí hay un mito. Los países europeos no han dejado de dar ayuda. Han seguido dando ayuda y en cantidades apreciables. Lo que hicieron fue suprimir la ayuda presupuestaria, pero la ayuda presupuestaria en el conjunto de la ayuda europea siempre ha sido minoritaria, todo lo que es apoyo a programas sectoriales de educación, de salud, a proyectos, está vigente.

¿Entonces la situación se recrudecerá cuando retiren el apoyo a los distintos programas gubernamentales?
Ya es problema con sólo que retiraron esa modalidad de apoyo, que es dinero que entra directo a la caja del tesoro, y que el gobierno puede disponer de él en las necesidades que tienen.

¿No tendrán fuentes alternas este año?

Fuentes alternas se puede decir que hay, por ejemplo; ahorita está aumentando el precio del petróleo, eso significa que los fondos que vienen del ALBA van a incrementarse.

Ya en el pasado el gobierno utilizó esos fondos para subsidiar la tarifa de buses urbanos, el gobierno pudiera decidir que si tuviera un excedente como resultado de los precios, podría financiar en educación, salud o inversión pública, en infraestructura de agua potable y caminos rurales. Ya hay un precedente, el subsidio al transporte urbano.

Existe esa fuente de recursos. Lo otro es que se llegue a una negociación exitosa con los europeos y la ayuda presupuestaria sea recuperada. Si logramos recuperar ayuda bilateral y una parte de los fondos del ALBA es aplicada al gasto social habría posibilidad de mejorar la inversión social.

Lo otro que hay que tener en cuenta es que esto tendría un impacto positivo en el conjunto de la economía del país. Una de las cosas que sucedió el año pasado fue una caída estrepitosa de las inversiones privadas. Eso no se va a resolver este año ni el otro porque es preelectoral.

Una manera de compensar esa caída de la inversión privada podría ser aumentar la inversión pública. Si lograra negociar con los europeos y lograra disponer de una parte de los recursos del ALBA, lo podría hacer. Aun con todas las restricciones que tiene, todavía existe esa posibilidad.

¿Con base en su experiencia y las circunstancias actuales, ve probable que la cooperación sea descongelada?
Posibilidades hay, el embajador de Holanda fue bastante claro. Ellos tienen esperanzas que para mayo, cuando toca renovar el acuerdo presupuestario, ya hayan logrado concluir negociaciones con el gobierno.

¿De qué depende?

Las condiciones están en el marco de la voluntad política del gobierno para, por decirlo así, llegar a un acuerdo. Esas condiciones están en el contrato que Nicaragua firmó. Dependerá mucho la negociación política: hasta qué punto el gobierno considera que la ayuda bilateral europea es lo suficiente importante como para que haya flexibilización política de acuerdo con las condiciones.

Desde el punto de vista estrictamente del interés del gobierno, el problema más serio es el aumento del desempleo. No es el que el desempleo no existiera antes, pero la situación ha empeorado según las cifras del Banco Central y el Inide.

¿Qué podría hacer el gobierno ante esta situación?

Si el problema fundamental es el empleo, uno se puede imaginar que la campaña política de 2011 va a girar entorno del empleo. La campaña de Enrique Bolaños se basó en que iba a generar no sé cuántos miles de empleo.

El gobierno podría hacer un esfuerzo significativo en aumentar el empleo si aumentara la inversión pública. Un programa de vivienda mucho más grande que los que ya existen podría generar mucho empleo en el sector de la construcción que es posiblemente el más deprimido.

Hay margen para que el gobierno desarrolle programas de empleo de rápido impacto. Siempre y cuando tenga los recursos para hacerlo.

¿En qué contribuye la cooperación venezolana y los negocios que ocurren dentro de ese acuerdo para mejorar la economía?
En particular en el caso de las exportaciones, el año pasado las exportaciones de Nicaragua no cayeron tanto como la de los países vecinos precisamente porque se abrió la posibilidad de Venezuela. Entonces a Venezuela estamos exportando productos agropecuarios como la carne que antes no exportábamos y eso alivió bastante la situación del mercado.

Creo que de entrada, la apertura del mercado a Venezuela a productos agropecuarios ha servido para compensar la caída y la restricción que hay en los mercados desarrollados. En ese sentido ha sido positiva la entrada al ALBA.

Lo que entra en materia de los fondos de contravalor que genera el petróleo, como no lo sabemos en qué se usa, difícilmente podemos dilucidar el impacto que tiene, no tenemos información sobre eso.

¿Pudiese Nicaragua haber salido, al menos un poco, de los niveles de pobreza si la cooperación venezolana aunada con la cooperación que no tenemos estuviese siendo invertida en el gasto público?
Es muy difícil decir que la situación de pobreza sería otra. Lo que sí se puede decir es que si nosotros no hubiésemos perdido la ayuda europea y si la aplicación de los fondos venezolanos al menos fuera parte para financiar el gasto social y la inversión pública, tendríamos más para combatir el desempleo y evitar los niveles de pobreza que se están dando por el impacto de la crisis mundial. Obviamente tendríamos más margen.

¿Qué tanta efectividad cree que tienen los proyectos que en parte son financiados con ayuda venezolana?
En el caso de Hambre Cero, que viene de una parte del presupuesto, ha tenido un impacto positivo en el sentido de transferir a familias rurales pobres, equipos, animales e insumos. Otra cosa es el problema de sostenibilidad de ese esfuerzo y el hecho que al principio se planteó organizar, asociar a los beneficiaros en grupos cooperativos.

Es positivo el fortalecimiento de economía rural y por otro lado tiene los problemas de sostenibilidad. Incluso, al principio, se dijo que se iba recuperar, pero la recuperación es bastante pobre.

En el caso de Usura Cero, Viviendas para el Pueblo o del Programa de Calles, me parece que todos estos programas provocan un impacto positivo a nivel de la economía nacional e impacto de vida de la población, la constante de siempre es que se partidarizan los programas.

Entonces si hacemos la distinción en el impacto para el país y la utilización partidaria, es positivo porque mejora la calidad de vida de familias pobres.

“Afectan últimos acontecimientos políticos”

A criterio de Arturo Grigsby, es de vital importancia el mejoramiento del clima político, pues de seguir siendo negativo, repercute en la estabilidad económica del país, ya que es golpeada por diversos factores.

El último decreto presidencial provocó el rechazo del gran capital, ¿hasta qué punto influyen estos acontecimientos políticos en la economía?
Estoy de acuerdo, hay un deterioro del clima de negocios que tiene que ver con decisiones gubernamentales. Es lógico que el problema del fraude de las elecciones incidió negativamente en el clima de inversión, igual que el retiro de la ayuda europea.

Tenemos una situación que por un lado se negocia con el Fondo Monetario Internacional y tenemos intervenciones gubernamentales que van en contra de ese clima.

¿Como cuáles?

Lo que tiene que ver con factores estrictamente políticos. La reacción de las cámaras ante el decreto son cosas que crean inestabilidad. Difícilmente alguien que piense invertir en el país por alguna atracción, en un sector turismo por ejemplo, que ha sido dinámico, va a decir: mejor espero que la situación política se defina. Hay incertidumbre, la incertidumbre ha aumentado y es bien negativa para el clima de negocios.

Esta situación no mejorará en el corto plazo…

Cuando uno lee el Plan Nacional de Desarrollo, ve que sus previsiones de crecimiento son modestas, allí no hay optimismo que valga. El gobierno está claro y no está previendo una recuperación fuerte.

El gobierno culpa a la crisis financiera mundial

Es real el impacto. Lo que señala el gobierno también es respaldado por las estadísticas. Nos ha golpeado porque los precios de nuestros productos internacionales han bajado. Nos ha afectado por la caída de remesas porque dependen de la actividad en Estados Unidos y Costa Rica, y también por el encarecimiento del crédito. Lo otro es la caída en inversión privada. Los cierres de zonas francas. Si es correcto decirlo.