• ENVIADO ESPECIAL, RAAN |
  • |
  • |
  • END

La falta de conocimiento sobre la tenencia y uso de la tierra en la Costa Caribe nicaragüense ha hecho que los gobernantes de turno hagan una mala interpretación de la Ley de Demarcación Territorial y, por ende, los lleva a aplicar políticas erradas entorno al tema. Esto, sumado a las migraciones del pacífico, centro y norte del país, hacia las regiones autónomas, ha trastocado las costumbres y tradiciones indígenas en el manejo de la tierra.

Marcos Williamson, director del Centro de Investigaciones Socio Ambiental de la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense, Uraccan, es originario de Siuna y desde que tiene memoria los candidatos, cuando están en campaña política, prometen que construirán la carretera de Rosita a Puerto Cabeza que esta en muy malas condiciones, pero aún siguen esperando.

El académico minimiza los temas políticos y más bien prefiere enfocarse en problemas de interés para los ciudadanos de la Costa Caribe, entre ellos, los asuntos que tienen que ver con las demarcaciones territoriales, porque considera que son una prioridad para los habitantes indígenas.

Williamson explica sus planteamientos con ejemplos sencillos y de esa manera aclara que las tierras indígenas no se pueden vender ni comprar, pero si las están adquiriendo los mestizos es porque hay un desconocimiento de la ley número 445, Ley de Demarcaciones Territoriales.

Actualmente, las dos Regiones Autónomas del Atlántico (Caribe), Norte y Sur, cuentan con esta ley que manda al Estado nicaragüense a realizar cuanto antes el proceso de demarcación y titulación de las tierras de las comunidades indígenas.

Williamson explica que de acuerdo con la ley 445, el título de propiedad comunal es colectivo, no puede ser regalado, vendido, embargado o expropiado y, además, no se vence nunca.

La ley garantiza que esas tierras y todos sus recursos pertenecen a la comunidad, de manera que tampoco se podrán otorgar concesiones de explotación de recursos naturales a compañías transnacionales sin su permiso.

Más de 100 años han pasado, desde la incorporación de la Mozquitia por parte del presidente José Santos Zelaya, y ningún gobierno ha cumplido con la demarcación y titulación de las tierras en la Costa Caribe, cuya ley reguladora fue aprobada en el año 2002 por los diputados ante la Asamblea Nacional. Este tema es uno de los más apremiantes en las regiones autónomas y ninguno de los candidatos a consejeros en los comicios de hoy los incluyó en sus planes de trabajo en caso de resultar electos.

¿Cómo explicaría usted la problemática de las demarcaciones?
La demarcación es realmente un proceso que fue prometido por el gobierno de Nicaragua a los indígenas de la Costa Caribe cuando se anexó a Nicaragua, estamos hablando del Tratado Managua, después de 1898 y el proceso de demarcación fue prometido en el Tratado Harrison-Altamirano en 1905, pero no se cumplió la totalidad del proceso. Desde entonces tenemos como 105 años que no se ha cumplido a cabalidad ese compromiso del Estado nicaragüense para con los indígenas.

¿Por qué son importantes las demarcaciones?

Para mí el proceso de demarcación es algo histórico, pero también necesario para las comunidades; lo que también la gente tiene que entender es que el proceso de demarcación vendría a fortalecer un tipo de gobierno comunitario y economía comunitaria que no es igual a la que estamos acostumbrados a ver. Es decir, la tierra para los indígenas es un todo, para ellos tiene una cosmovisión tanto para la producción, pero también la parte espiritual, la parte religiosa.

El territorio para los indígenas viene a ser algo así como el hábitat, un todo, mientras las tierras para las comunidades mestizas, que normalmente vienen del sector de Chontales, Río Blanco, etcétera, viene a ser como un suelo para uso productivo agrícola y ganadería, que es parte de la economía que tiene Nicaragua.

¿Qué implicación tiene esa migración en el proceso de demarcación?
Estas tierras no tiene vocación agrícola, tienen más una vocación forestal, entonces cuando se empieza a implementar una economía agro-ganadero estas tierras se agotan y, por lo tanto las comunidades mestizas tienen que irse internando más en el bosque, despalando más áreas y eso es lo que es el avance de la frontera agrícola.

Los “colonos” o mestizos que llegan del norte argumentan que los indígenas venden las parcelas de tierra y cuando obtienen el pago acusan de invasores a los mestizos. ¿Ha escuchado hablar de esa situación? ¿Cree que los indígenas estén haciendo negocio con las tierras?
Para mí no es un negocio, porque desde 1905 la parte legal de los territorios indígenas dice que no pueden ser vendidos, no pueden ser embargados, lo que pasa es que hay desconocimiento de la gente.

Por ejemplo, si yo tengo esta silla (en la que está sentado) y como una normativa cuando yo la compré es que yo no la puedo vender, vos tenés que saber que esa es una condición de esa silla. Entonces, si vos venís y me la querés comprar yo obviamente te la puedo vender, pero va a ser una cuestión ilegal y eso es lo que básicamente ha estado pasando con la ley 445, que fue creada en 2002, y reafirma las condiciones legales de las tierras indígenas. Todos los territorios que están siendo titulados y demarcados no pueden ser vendidos.

Pero la ley no es obedecida y la frontera agrícola está avanzando, los ríos se están secando por el despale y el ecosistema está cambiando. ¿Qué se puede hacer en ese caso?
Obviamente la reserva no es un sistema administrativo propuesto por el Estado para tratar de preservar los bosques, es otra figura, pero si no controlas esto que está pasando se va transformar drásticamente los tipos productivos por la gente que viene de otro lado, es decir, lo que está pasando por el avance de la frontera agrícola en áreas protegidas.

Las áreas protegidas son decretadas, son medio reguladas, pero no tienen implementaciones de los planes de manejo, es decir, una cosa es que te digan “no tocar esto” y yo regulo, pero no tengo a nadie haciendo cumplir las normas establecidas. Ese es uno de los problemas del Estado nicaragüense, las instituciones aquí en la Costa son muy débiles, por ejemplo para todo la región yo creo que sólo hay una delegación del Marena (Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales) con dos, tres o cuatro técnicos que no van a poder cubrir todo el territorio.

¿Por qué cree que el gobierno central no prioriza estos temas si es una de las principales demandas de los habitantes de la Costa y las comunidades indígenas?
Lo que creo es que hay dos tipos de modelo que la gente tiene que entender, es decir, para que las leyes del pacífico resulten acá, uno tiene que entender primero la cultura costeña, entender qué es la gobernabilidad. Es decir, yo no podría venir a tratar de imponer nuevas normas en un territorio que ha sido gobernado desde tiempos ancestrales; entonces uno de los problemas para mí es que no se toman en cuenta los diferentes tipos de gobiernos que hay aquí en la región, que son los gobiernos comunitarios.

¿Cómo sería un sistema ideal que proteja las reservas?

Las áreas protegidas en otros países son áreas del Estado (…) digamos de propiedad estatal, entonces el Estado vendría a manejar las áreas protegidas. ¡Aja! pero si vos creas un área protegida en un territorio donde ya hay gente, ¿cómo lo vas a manejar? Tendrías que expulsar a toda la gente o tratar de hacer un tipo de gobierno con esa gente, para seguir manejando los recursos. Entonces la clave es identificar la gobernabilidad que uno puede lograr con esta gente y no venir a imponerles otro tipo de cosas.

En el pacífico poco o nada se sabe de las demarcaciones, ni siquiera los diputados manejan el tema en detalles. ¿Cómo lograr que se les de esa gobernabilidad si ni siquiera conocen el tema?
Yo creo que en este caso los medios de comunicación juegan un factor muy importante, porque el desconocimiento que usted me está diciendo… tal vez ustedes pueden comenzar a publicar todas estas cosas que te estoy platicando. La otra cosa es hacer incidencia política, ustedes saben que en Nicaragua todo funciona con base en lo político y todo se negocia. Ninguna entidad ha agarrado, por decirlo así, “al toro por los cuernos”, para entender todo el proceso que se tiene que dar acá en la Costa Caribe y con esa base hacer incidencia.

Tal vez para recalcar, los comunitarios o la gente de la Costa Caribe no somos de alta prioridad para los partidos políticos. Nosotros no representamos gran cantidad de votos que va incidir en una elección nacional, por lo tanto hacen mucho más en los lugares donde ellos pueden conseguir más votos, ¿por qué? Porque Nicaragua se está manejando desde esa visión política, no pensando en la sostenibilidad futura y todos estos calores que se sienten es por la transformación del ecosistema, el despale y todo esto se agrava con el cambio climático. Entonces, o nos adaptamos a eso o cambiamos la situación.