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Las elecciones de la Costa Caribe transcurrieron “con calma y baja participación” de la población, sobre todo en las comunidades indígenas de las riberas de Río Coco, informó ayer tarde el presidente del Consejo Supremo Electoral, CSE, Roberto Rivas, durante un recorrido por la zona.

Por su parte, el magistrado electoral José Luis Villavicencio afirmó que los comicios, que tradicionalmente levantan poco interés en el país, se desarrollaron a “ritmo de reggae”, en calma y sin incidentes, y rechazó las denuncias sobre supuestas anomalías.

Las 836 Juntas Receptoras de Votos, JRV, habilitadas cerraron hacia las seis de la tarde en una consulta a la que estaban convocados cerca de 300,000 nicaragüenses, para elegir a 45 consejeros en el sur y a otros 45 en el norte de esa franja del litoral Caribe. El CSE estimó que poco antes de la medianoche se conocerán los primeros resultados de estas elecciones.

Otras prioridades de supuestos votantes

La mayoría de los recintos abrieron sus puertas a las 7:00 a.m. en punto, mientras otros se encontraban retrasados. En éstos, la afluencia de la gente era escasa debido a que muchas personas priorizaron por la mañana las actividades religiosas dominicales de las iglesias moravas, evangélicas y católicas. Tras asistir a los servicios cristianos, varios ciudadanos consultados por EL NUEVO DIARIO manifestaron su interés en participar del proceso democrático por la tarde.

En Bluefields, Región Autónoma del Atlántico Sur, RAAS, decenas de aficionados improvisaron un carnaval para festejar el triunfo del equipo de Punta Fría como campeón de la liga de béisbol de este municipio, mientras los activistas y candidatos a consejeros de los partidos políticos se desplazaban por la ciudad para solicitar a sus simpatizantes que fueran a votar.

En el casco urbano de Waspam, Región Autónoma del Atlántico Norte, RAAN, donde se han colocado nueve JRV, tres por cada Centro de Votación, los ciudadanos acudían poco a poco a depositar su sufragio. En cada JRV se encontraban tres observadores de cada uno de los organismos (Cedehca, Ipade y Ética y Transparencia) que siguieron esta jornada, plenamente resguardada por efectivos policiales.

En esta consulta popular, la segunda desde que el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, asumió el poder en 2007, participan una alianza encabezada por el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, y otra del Partido Liberal Constitucionalista, PLC, encabezada por ex mandatario Arnoldo Alemán (1997-2002).

También la Alianza Liberal Nicaragüense, ALN, del ex canciller y diputado opositor Eduardo Montealegre, y la Alianza por la República (Apre). Además, los minoritarios partidos Camino Cristiano Nicaragüense, CCN; Unión Demócrata Cristiana, UDC; Movimiento de Unidad Cristiana, MUC; y partido indígena Yatama (hijos de la madre tierra en lengua miskita).

Unos 2,000 policías apoyados por miembros del Ejército Nacional vigilan los comicios, y según las fuerzas del orden no se esperan brotes de violencia.

Los consejeros que resulten electos en esas elecciones son los que luego escogen a los gobernadores para un período de cuatro años. El gobierno regional autónomo del Caribe norte es controlado en la actualidad por los sandinistas y el sur por los liberales.

Autonomía semiconquistada

Los Consejos Regionales son un régimen semiparlamentario que predomina en el Caribe desde hace dos décadas, en virtud de una Ley de Autonomía que reconoció por primera vez a las etnias de estas regiones su derecho a vivir y a ser gobernadas de acuerdo a sus tradiciones.

La Ley fue promovida a raíz de la resistencia política y armada que los indígenas, principalmente miskitos, ejercieron contra las intenciones de la pasada revolución sandinista (1979-1990), de cambiar sus formas de vida e imponerles una ideología ajena a su idiosincrasia.

La Costa Atlántica abarca un territorio de casi 60,000 km cuadrados, que fue incorporado al Estado de Nicaragua en 1894. Los gobiernos de turno han mantenido a estas regiones abandonadas, lo que ha propiciado el incremento de la pobreza y problemas de narcoactividad.


Con la colaboración de Matilde Córdoba, Heberto Jarquín, Leonor Álvarez, Ramón Potosme y Fermín López