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El obispo de Juigalpa, Monseñor Sócrates René Sándigo Jirón, manifestó ayer su inquietud por el alto grado de abstención ciudadana en las recientes elecciones regionales de la Costa Atlántica (Caribe), porque considera que cuando el rumbo de la Nación es dirigido “por unos pocos” los márgenes de errores son más amplios.

“Cuando la participación ciudadana es poca, entonces son menos mentes las que están participando y aportando ideas y más bien esos pocos acrecientan el marco de equivocación y así lo hemos visto”, expresó monseñor Sándigo en clara referencia al reciente proceso electoral que se realizó el siete de marzo pasado.

“Cuando ves que hubo votaciones en una región y que la abstención ha sido de más del 60 por ciento, te das cuenta de que la mayoría de la población no está participando de la vida pública y que esos que están elegidos por unos pocos están representando a pocos”, agregó el obispo, quien ofreció las declaraciones ayer en la mañana en la Conferencia Episcopal ubicada en Managua.

Monseñor Sándigo consideró que en Nicaragua estamos viviendo momentos confusos, donde las posturas no se ven con claridad y “predomina el individualismo, el egoísmo, los intereses propios y partidistas sobre el bien común”.

Ciudadanía no tiene ni voz ni voto
Por otra parte, y para completar su visión política del país, el clérigo reflexionó sobre el papel de la ciudadanía, la cual considera no tiene ni voz ni voto, y por eso es que las decisiones se toman a nivel de “cúpulas”.

“Pareciese como que la ciudadanía ha quedado anulada, como que no tuviesen voz ni voto, y las determinaciones se juegan a nivel de cúpulas y éstas son las que determinan el destino del país, sin que la ciudadanía nada tenga que ver”, dijo el obispo de Juigalpa y secretario de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, CEN.

Purificación general
Monseñor Sándigo dejó entrever que será muy difícil confiar en la elección de los 25 funcionarios porque en otras ocasiones se han nombrado personas de buena fe, honestas, correctas, que se piensa que van hacer el bien, pero “de pronto resultan ser todo lo contrario”.

“Hay que hacer una purificación general que comience a nivel de niños y jóvenes, para que a medida que ellos se vayan metiendo a esa vida pública no se contaminen por tanta gente que ya está torcida y después ese paso hay que hacerlo en todas las instituciones”, aseveró monseñor Sándigo.