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Todo comenzó como estaba previsto de acuerdo con el protocolo que la ocasión ameritaba. La comprobación del quórum de ley, la apertura de la Sesión Especial en honor al Día Internacional de la Mujer; incluso, la imposición de la Medalla a la Mujer “Herrera-Arellano-Toledo”, por parte del presidente del Poder Legislativo, René Núñez Téllez, a las dos homenajeadas.

Nada indicaba que pasaría algo fuera de lo común, hasta que Sor Emilia Rachela, una de las condecoradas, comenzó a hablar. “Si los nicas amaran Nicaragua como la quiere Sor Emilia, Nicaragua sería distinta”, comenzó su discurso de agradecimiento esta monja de origen italiano y fundadora de la Escuela Normal “María Mazzarello”.

En medio de su discurso, Sor Emilia recordó a algunos de sus estudiantes, incluyendo al diputado del Movimiento Renovador Sandinista, MRS, Víctor Hugo Tinoco Fonseca.

La solicitud y unos cuantos levantaron la mano
De repente, la monja pidió que levantaran la mano aquellos legisladores que deseaban cooperar con su causa de ayudar a los más necesitados. Unos cuantos levantaron la mano, e inmediatamente sacó una bolsa plástica, transparente, llamó a Tinoco y le pidió que por favor recogiera la “ayuda” entre sus colegas.

En medio de la risa y quizás el nerviosismo de su amplia audiencia, empezaron a salir de las carteras billetes de 500, de 100, y de otras denominaciones que, uno a uno, fueron cayendo dentro de la bolsa plástica.

Sor Emilia Rachela, homenajeada por el Parlamento nicaragüense por sus largos años de servicio cívico y de formación de hombres y mujeres, logró “arrancarle” a los diputados una jugosa limosna sin interrumpir su discurso.

Ni las invitadas de otras instituciones se salvaron de cooperar. Representantes de la Policía Nacional, del Ejército de Nicaragua y una que otra funcionaria del Ejecutivo también depositaron su ofrenda en efectivo en medio de comentarios jocosos.

Turno de doctora Argüello
Luego le tocó el turno a la diputada conservadora y aliada del Frente Sandinista, Miriam Auxiliadora Argüello Morales quien, luego de recibir la condecoración, dedicó su discurso a mujeres dirigentes políticas y de diversas instituciones, entre ellas, a Doris Tijerino Hasslam, la primera directora general de la Policía Nacional en los años 80, conocida entonces como Policía Sandinista.

Tijerino Hasslam también fue diputada por el Frente Sandinista en los años 90, cuando Arguello Morales presidió el Parlamento nicaragüense. También lo dedicó a la hoy disidente del Frente Sandinista y militante del MRS, Dora María Téllez; le siguió la demócrata cristiana y ex dirigente de la Contra, Azucena Ferrey Echaverry, así como la presidenta del defenestrado Partido Conservador, Azalia Avilés.

En su discurso, Arguello se pronunció en contra de porcentajes o cuotas de poder para la mujer y, más bien, abogó por el establecimiento de una verdadera igualdad de oportunidades y derechos entre mujeres y hombres, y que se valoren las capacidades profesionales y morales al momento de otorgar un cargo a una mujer, y no por consideraciones de tipo político-partidarias.