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Mientras los nicaragüenses no terminan de asimilar el ofrecimiento del presidente Daniel Ortega de involucrar al Ejército Nacional en una fuerza multinacional bolivariana, el embajador de Estados Unidos aquí, Paul Trivelli, dijo que su gobierno no está amenazando a Nicaragua y el arzobispo de la capital, monseñor Leopoldo Brenes, afirmó no estar de acuerdo con la propuesta de los presidentes Hugo Chávez y Daniel Ortega de conformar las fuerzas armadas del ALBA.

En el mismo sentido, el presidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Manuel Martínez, afirmó que la Constitución Política no permite al Presidente de la República, Daniel Ortega, adherir al país a un Ejército de Alternativa Bolivariana (ALBA).

“La Constitución establece que sólo hay dos fuerzas: el Ejército de Nicaragua y la Policía Nacional, y no puede venir ejército extranjero sin autorización de la Asamblea Nacional, y tampoco existe disposición para formar ejército con personal internacional y nacional”, dijo Martínez. Estimó que los discursos políticos, son políticos, y eso de que el presidente Ortega diga que el país participará de un ejército dentro del ALBA sólo es una idea producto de la euforia, indicó Martínez.

Edwin Castro dice que Ortega no enviará al Ejército
Pero el jefe de bancada del FSLN, diputado Edwin Castro, descartó que el presidente Daniel Ortega tenga intenciones de enviar al Ejército de Nicaragua a combatir junto a Venezuela ante un eventual ataque de Estados Unidos.

“El Frente Sandinista puso en la Constitución (de 1987) que tenemos un ejército defensivo, tenemos prohibido ser un ejército ofensivo”, declaró Castro al Canal 10, al comentar el debate surgido tras la propuesta de una fuerza armada conjunta entre los países miembros del ALBA (Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua).

El legislador calificó de “absurda” la reacción de la oposición nicaragüense, que considera que una eventual militarización del ALBA, propuesta por el presidente venezolano Hugo Chávez, podría volver a involucrar a Nicaragua en un conflicto bélico y llevar a la reinstauración del reclutamiento militar obligatorio en este país.

Dispuesto a agarrar el fusil
“Eso es absurdo, ni hay servicio militar ni va a haber guerra ni nada”, aseveró el diputado Castro. Alegó que lo que Ortega quiso decir, al afirmar que “si tocan a Venezuela estarán tocando a Nicaragua”, es que “nosotros somos solidarios, como lo hemos sido con Cuba” durante el primer gobierno sandinista, en la década de 1980.

“Es una expresión de solidaridad, como la tuvimos para derrocar a Somoza” de parte de extranjeros que vinieron a Nicaragua a pelear en la guerrilla sandinista, expresó.

Dijo que “a Venezuela no iría a pelear el ejército de Nicaragua, sino sólo los nicaragüenses conscientes”, y agregó que hasta él, a sus 51 años, “no dudaría en agarrar el fusil para ir a defender la patria de Bolívar”.

Relación de trabajo
Pero el embajador Trivelli dijo que “para Nicaragua, Estados Unidos no debe representar ninguna amenaza en un plan de invasión de ataque, ni de nada” que merezca crear un frente regional militar de esa naturaleza. Al contrario, “tenemos una relación satisfactoria de trabajo” con el gobierno de Daniel Ortega, sobre la base de programas de cooperación, económico, social, militar e institucional, que ascienden a 30 y 40 millones de dólares al año, aseguró.

Una pretensión personal
El presidente de la Corte Suprema de Justicia estimó que si acaso se estuviera hablando en serio, sería apresurado, porque el
Presidente sabe que no tiene las facultades legales para hacerlo, pero si lo dice de forma futurista, es un proyecto,
y buscarán con el tiempo el ajuste legal a las constituciones nacionales, porque estoy seguro que el Ejército de Nicaragua no lo contempla y defiende su independencia.

Una cosa es ser jefe del Ejército y otra dueño, dijo Martínez, tras ejemplificar que en su caso es presidente de la CSJ, pero no el dueño. Lo mismo es el Ejecutivo y el Legislativo.

Esa es una pretensión personal, un proyecto, una aspiración, pero de ahí no pasa eso.

Vocación de paz
Para el arzobispo de Managua, “Nicaragua tiene una vocación de paz y no de violencia. En este sentido, pido que estas voces vayan disminuyendo, e ir destruyendo poco a poco las armas”, expresó monseñor Brenes.

Además pidió que esto no genere conflictos internacionales, sobre todo en aquellos que tienen una cultura guerrerista.