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El grupo armado surgido en las montañas de Quilalí y Jinotega durante el gobierno de Violeta Chamarro y que fue conocido en el mundo por el secuestro a una delegación de diputados, funcionarios de gobierno y altos jefes militares, en la comarca de Caulatú, el 19 de agosto de 1993, reapareció esta semana al mando de uno de sus antiguos jefes, conocido como “Pantera”, quien en ese entonces comandaba a 400 hombres armados en la zona de Chontales.

En un primer manifiesto, el llamado Frente Norte 380, llama a no permitir pactos en el futuro, y hacen énfasis en la elección de 25 funcionarios que pasarán a ocupar cargos titulares en esas dependencias estatales. “Estamos en contra de un reparto de poder a espaldas del pueblo, porque éste fue el que eligió”, expresan.

Amenazan con tomar armas

Los miembros del Frente Norte 380 advierten que si se siguen haciendo las cosas en el país de modo que “el pueblo vea frustrados sus anhelos de libertad, democracia y desarrollo económico y social, tomaremos medidas más drásticas, sin descartar la armada”, expresan en su comunicado, firmado entre otros por los jefes “Garza”, “Aureliano”, “Águila Real” y "Rubbio".

“Seguimos esperando que se cumpla el sueño, pero el hambre, el olvido, la pobreza y el desempleo, nos siguen castigando”, expresan en otra parte de su misiva.

Finalmente, llaman a los contras ligados al gobierno a “dejar de hacerle el juego, porque en el campo sólo vemos las sombras de la demagogia”, dicen los ex armados.