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Los diputados José Pallais y Jamileth Bonilla anunciaron que se reunirán con los miembros de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, CEN, para explicarles el contenido de la iniciativa de ley que impulsan para reformar el Código Penal de forma que se permita el aborto terapéutico en casos extremos, pues señalaron que es muy similar a la doctrina católica que los jerarcas utilizan para rechazar y condenar esta propuesta.

El miércoles, la CEN emitió una carta pastoral en la que anima a la población “a no dejarse doblegar frente a propuestas de quienes todavía son partidarios de la cultura de la muerte”, en una clara alusión a dicha iniciativa, que hasta el momento cuenta con el respaldo de 20 diputados.

“Es una iniciativa de vida”
Sin embargo, Pallais señaló ayer que “hay mucha desinformación y reacción desproporcionada” respecto a la iniciativa de ley, ya que ésta “es una iniciativa de vida que se enmarca en la doctrina de la Iglesia Católica” referida a la defensa de la vida desde el mismo momento de la concepción hasta el momento de su muerte.

Según Pallais, tal doctrina y la iniciativa de ley son similares, pues ambas velan por la defensa de la vida --tanto de la madre como la del hijo-- hasta el último momento, a la vez que recordó que la pretensión de ellos es despenalizar el aborto terapéutico en casos donde no haya ninguna posibilidad de salvar las dos vidas.

El Obispo Auxiliar, monseñor Silvio Báez, dijo el miércoles que el médico debe luchar hasta el último momento por la vida de la madre y el hijo y que “si uno de los dos pareciera es una cuestión indirecta, donde entra la famosa teoría moral del efecto indirecto, pero no del aborto directamente provocado”.

La diferencia
Aunque ambas posiciones plantean las defensa de las dos vidas hasta el último momento, los diputados insisten en que “el médico debe tener la facultad de interrumpir el embarazo para salvar la vida de la madre, pues mantener el embarazo significaría dos muertes”.

La diputada Jamileth Bonilla destacó que buscan “eximir a los médicos que tengan que tomar la decisión de interrumpir el embarazo para dar una solución, siempre y cuando ya no haya ninguna alternativa”.

Pallais y Bonilla aclararon que la iniciativa prevé que se evite el abuso del aborto terapéutico, pues dicen que incrementa la pena a los médicos que falseen un dictamen para un encubrir un aborto provocado y que, en todo caso, el dictamen de interrupción del embarazo debe ser dado por tres médicos.

Los diputados se reunirían con los prelados católicos después de la Semana Santa y acompañados por especialistas en el tema, de acuerdo con lo informado por Pallais.