Jorge Eduardo Arellano
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El jefe de operaciones de la DEA, Michael Braun, encabezará la misión que visitará Nicaragua en la primera semana de febrero para reunirse con el presidente Daniel Ortega y autoridades militares y policiales, se informó oficialmente en Managua.

El embajador norteamericano en Nicaragua, Paul Trivelli, dijo a corresponsales extranjeros que la visita se planificó hace varios meses y que su objetivo es intercambiar criterios sobre el combate al narcotráfico en el país y en Centroamérica.

La misión estará integrada, además, por David Gaddis, Director Regional de la DEA, y Christy McCampbell, Subsecretaria Adjunta para Asuntos de Drogas de la Oficina de Asuntos Internacionales de Drogas y Aplicación de la Ley del Departamento de Estado, precisó.

Los funcionarios norteamericanos llegarán a Managua días después de que el presidente Ortega acusara a la DEA de pagar “jugosos salarios” de forma clandestina a oficiales de la Policía nicaragüense que trabajan en el combate a las drogas.

La agenda
Trivelli dijo que la misión tiene previsto “explicar el funcionamiento de la DEA en Nicaragua, nuestra opinión sobre el narcotráfico en la región y las actividades de la DEA y el Departamento de Estado para combatir este flagelo”.

Ortega acusó a la DEA de “corromper” a los policías nicaragüenses, pero tanto la jefa de la Policía, comisionada Aminta Granera, como la embajada norteamericana negaron que el organismo realice “algún pago directo o indirecto de salarios” a sus oficiales.

La DEA (Drug Enforcement Administration, por sus siglas en inglés) opera en Nicaragua desde la década pasada, cuando este país comenzó a ser “puente” del narcotráfico internacional en su trasiego de drogas de Sudamérica a Estados Unidos.

John Feeley, encargado para Centroamérica en el Departamento de Estado, declaró a la revista local “Confidencial” que en la reunión con Ortega también se abordará la llamada “Iniciativa de Mérida”, un programa de cooperación en seguridad entre Estados Unidos, México y Centroamérica, lanzado en noviembre pasado por el presidente George W. Bush.

El programa busca combatir “el tráfico de drogas, el crimen transnacional y el terrorismo”, según el Departamento de Estado. La iniciativa tiene un presupuesto trianual de 1.400 millones de dólares, y Bush pidió al Congreso una primera partida de “aprobación rápida” de 550 millones de dólares.