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Decenas de ancianos, agrupados en la Asociación Nacional del Adulto Mayor, marcharon ayer desde la entrada de la colonia Primero de Mayo hasta el colegio de villa Venezuela para exigir al presidente Daniel Ortega que les pague una pensión.

“Exigimos la pensión por vejez reducida; sólo porque tenemos 250 cotizaciones, no nos quieren dar nuestra pensión” aseveró Alberto Espinoza, uno de los manifestantes.

Los protestantes reclamaron al mandatario que no los haya tomado en cuenta en el discurso del viernes por la noche, en el que anunció bonos a maestros, policías, soldados y empleados públicos en ocasión del Día Internacional de los Trabajadores.

Los afectados expresaron que no cesarán la lucha hasta que les den respuesta positiva. Desde hace dos años comenzaron esta batalla por el cumplimiento de una pensión por vejez reducida y hasta la fecha los quejosos no han recibido respuesta por parte del Gobierno.

La mayor parte de estos ancianos no están jubilados. Ellos afirmaron que en las empresas no les dan empleo por su edad. “¿Qué podemos hacer si no hay trabajo?; llegamos a tocar puertas, pero nos la cierran… Presidente ¿Dónde está la solidaridad?” gritaban los quejosos.

Entre los manifestantes, son al menos 20 los que aseguraron que cumplieron con las 750 cotizaciones que exige el INSS al asegurado. Lo que les llama la atención es que en la aseguradora no reportan la cantidad exacta de las cuotas que deducían cada día de su pago.

Durante el gobierno de la presidenta Violeta Barrios de Chamorro derogaron el artículo número 49 de la Ley de Seguridad Social, el cual otorgaba el derecho a recibir los beneficios de pensionado a todos los adultos mayores, aún y cuando estos no hubieran cotizado las 750 semanas reglamentarias.

Esta decisión ha afectado durante los últimos 15 años a miles de trabajadores que al cumplir la edad de jubilación se han visto en total desamparo, y sin acceso a los más mínimos derechos que sus años de trabajo les otorgan.

“Le exigimos al mandatario que nos cumpla con nuestras prestaciones… nos hemos matado trabajando durante muchos años y no es justo que nos estén mandando siempre de un lado para otro y no nos den solución”, señalaban.

“Yo vengo cotizando desde antes del terremoto (de 1972). Nunca he recibido nada de parte del Estado. No tengo acceso a salud, ni a pensión, ni a ningún otro beneficio del Seguro Social. Entonces ¿Dónde está mi dinero?, ¿Dónde están todos los años que trabajé?”, demandó el señor Juan Castro, quien al momento de su jubilación ya había realizado 450 cotizaciones.