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La crisis política e institucional por la que atraviesa el país es producto del pacto entre el presidente Daniel Ortega y el ex mandatario nicaragüense Arnoldo Alemán para repartirse los cargos en las instituciones públicas y poderes del Estado que, en resumidas cuentas, no es más que un “compartir el poder”. Sin embargo, desde que Ortega asumió la conducción de Nicaragua, ese pacto le ha servido para gobernar de manera absolutista, según el analista Julio López Campos.

López considera que el “pacto puede estar lesionado, pero no muerto”, pues el lazo que une a Ortega y Alemán es una cuestión de clases, lo cual está por encima de un simple reparto de cargos para cogobernar. “Ellos quieren acabar con la vieja oligarquía aristocrática representada ahora por Eduardo Montealegre”, enfatiza López.

El asunto ahora, señala, es que Ortega pretende disminuir la capacidad de poder de Alemán para dominar todas las esferas públicas que le permitan llevar a cabo su proyecto y por ello, agrega, el mandatario nicaragüense insistirá en su reelección.

Partiendo de los últimos acontecimientos en el país, sobre todo la violencia vivida hace dos semanas, ¿Cuál es la lectura que hace acerca de la situación política e institucional?
Yo recordaba la vez pasada las palabras del presidente de la Corte Suprema de Justicia, Manuel Martínez y cito textualmente lo que él decía: “Estoy al frente de una institución sobre politizada, anárquica, caótica; una institución que se ha convertido en una turba, es penoso decirlo, pero así es”. Eso decía Manuel Martínez y si esa es la realidad de un poder tan vital para la coexistencia y la cohesión de la sociedad como es el Poder Judicial, entonces podemos decir que tiene razón la inmensa mayoría de la población que piensa que todas las instituciones del Estado nicaragüense han colapsado; han perdido credibilidad y legitimidad.

¿Quiénes son los responsables del colapso de esas instituciones?
En Nicaragua, durante los últimos 10 años, hemos vivido bajo un sistema de gestión del poder público que fue concertado, consensuado por las dos fuerzas mayoritarias del país encabezadas por Daniel y Alemán. Desde hace 10 años se pusieron de acuerdo sobre cómo se debía administrar el poder, el Estado y sus instituciones para que en Nicaragua hubiese estabilidad y gobernabilidad.

¿Ha funcionado en estos 10 años ese sistema?

Desde luego que sí. Si vos ves, por ejemplo, en todo el período de gobierno de Alemán no vas a encontrar prácticamente ninguna coyuntura de desestabilización significativa del régimen. No hay huelgas durante Alemán, no hay asonadas, hay una estabilidad casi absoluta y aquel reparto de las instituciones parece que trajo armonía.

¿Esa armonía se ha roto ahora?

Las declaraciones del Presidente de la Corte Suprema de Justicia, los morterazos en la calle y ver a los diputados perseguidos, nos indica de que realmente hay una crisis de ese modelo, que ha tenido diferentes crisis, diferentes momentos y trastornos en los cuales este puede ser un sobresalto más, que puede ser rápidamente superado o que puede ser una profundización de la crisis.

Después de la paz social bajo el régimen de Alemán, pactada por Daniel y Alemán, vino el gobierno de Enrique Bolaños. El gobierno de Bolaños era el sueño de una parte de la oligarquía nicaragüense que tenía su propio proyecto político; un proyecto más modernos que iba a hacer a un lado a estos políticos liberales, tradicionales, caudillezcos, atrasados y provincialistas; y entonces dijo Bolaños “yo voy a poner al Estado a la altura de la globalización y voy a ser el mejor estadista de toda la historia de Nicaragua y buscó un montón de minifaldas y de técnicos jóvenes y una supuesta tecnocracia para adecuar a Nicaragua en la modernización y dentro de esos tecnócratas estaba un señor ministro de Hacienda que se llama Eduardo Montealegre.

En esos momentos, este intento de la oligarquía, golpea severamente el liderazgo de Alemán, incluso intentan echarlo preso y juzgarlo, cosa que nunca se atrevió Daniel Ortega. Durante todo el gobierno de Alemán, Ortega nunca dijo que Alemán era un corrupto.

¿Qué es lo que no le funcionó a la oligarquía? ¿El pacto Ortega-Alemán?
El pacto entre Daniel y Alemán; el consenso, me gusta más consenso que pacto, porque es la expresión de fuerzas políticas en la acción. Ese consenso, o una pieza de ese consenso, el que lo debilita no es Daniel, sino que es Bolaños porque querían hacer en Nicaragua lo que la oligarquía estaba haciendo en El Salvador que hicieron a un lado a la Democracia Cristiana y crearon supuestamente un partido moderno: Arena (Alianza Republicana Nacionalista). Entonces aquí también querían hacer un partido moderno, incluso vinieron líderes salvadoreños a dirigir eso; aquí vino Armando Calderón Sol a hacer el partido moderno.

Entonces debilitaron a Alemán, debilitaron una pieza del pacto que Daniel aprovechó correctamente para terminar de golpear a ese que en definitiva era su adversario político.

¿El actor principal de ese partido político, impulsado por Enrique Bolaños, era Eduardo Montealegre?
Sin lugar a dudas, él era una de las piezas de ese proyecto de la oligarquía más sofisticada de este pobre país.

Insisto ¿qué es lo que no le funcionó o no le ha funcionado a la oligarquía, en este caso a Eduardo Montealegre, para concretar ese partido oligarca y terminar con el pacto?
Yo hablo de situaciones nacionales y no de las aspiraciones particulares de un aspirante a político, él mismo era un funcionario de ese gobierno, pero representaba bien la naturaleza y las aspiraciones de ese gobierno. Lo que quiero decir es que con el régimen de Bolaños se comienza a erosionar un poco ese consenso.

Después viene Daniel y obtiene su legitimidad en unas elecciones limpias, transparentes y se convierte en presidente con el respaldo minoritario del pueblo, eso es una cosa importante, porque la mayoría del pueblo buscó otras opciones; entonces busca cómo reconstruir aquello que se había lesionado, deteriorado y el proyecto oligárquico que representaba el régimen de Bolaños operó una fisura a lo interior de una de las piezas de esa fuerza que continuó y se prolongó hasta ahora, pero ya sin la fuerza de antes porque el proyecto esencial de la oligarquía colapsó de manera total y profunda pues la expresión más rancia de ese proyecto que se encuentra en el corazón del capital financiero decidió desertar de la vida nacional.

Los Pellas vendieron su banco a la rama financiera de la General Electric; los Hollman vendieron su banco al Citi Group; el capital financiero buscó su vínculo con el capital transnacional y se fueron a otros lados de manera que Montealegre se quedó solo y Alemán debilitado. Ya Daniel en el poder, retoma el control de la situación y va haciendo, de manera progresiva, a un lado a Alemán y va aislando a Montealegre y reconstruye él mismo la alianza con lo que quedaba, con la oligarquía y el capital financiero.

¿Pactó Ortega con el gran capital? ¿Cuáles son los resultados de esa alianza?
El cinco de enero de este año los banqueros de Nicaragua ¿con quién se reúnen en privado? No se reunieron con Montealegre, no se reunieron con Alemán, se reunieron con Daniel y doña Rosario.

¿Significa que ya Ortega no piensa en hacer una nueva alianza, o consenso como lo llama usted, con Alemán o Montealegre, sino que lo va a hacer con el capital?
Hay alteraciones, se han venido operando una serie de modificaciones. La premisa del consenso entre Alemán y Daniel era que juntos iban a emprender una lucha antioligárquica, ese era el proyecto ideológico, espiritual, político, nacional, es decir, ‘nosotros los mengalos; yo el muchacho del barrio San Antonio y vos, un vecino próximo, vende carbón; nosotros, los que no somos nadie y no tenemos nada ni apellido, no tenemos alcurnia y somos desconocidos por esta oligarquía, nos vamos a juntar para volarle…a estos oligarcas’.

¿Entonces este es un pacto de corte clasista para obtener el poder y de ahí atacar a los enemigos oligarcas?
Sin lugar a dudas. El segmento de clase dentro del liberalismo que había venido siendo marginado excluido y marginado por la oligarquía encuentra la posibilidad de tener una alianza o un entendimiento con el patriarca del sandinismo. Entonces ellos ven la posibilidad de una alianza política con un sustrato de clases, es correcta tu observación, en la que juntos nos vamos a repartir el pastel hasta la consumación de los siglos, como una vez lo dijo René Herrera.

¿Entonces no es extraño que veamos otra vez ese consenso reflejado en la elección de los 25 funcionarios este año?
Es que esas son expresiones de la crisis, esos son fenómenos, son eventos de la crisis, pero no son la crisis en su integridad. Podemos tener respuestas parciales o temporales, pero no has resuelto el problema fundamental, por ejemplo, el problema de que una vez hiciste una alianza antioligárquica y de una manera novedosa aquel que era tu aliado en ese lucha, que venía de hacer una revolución, se convirtió, desde su cúpula, en la nueva oligarquía.

¿Ortega es el nuevo oligarca?

Yo decía, hace algunos días, que ninguna oligarquía en toda la historia de este país ha manejado unilateralmente Un mil millones de dólares. ¡Ninguna! Los banqueros se reunieron en enero con Daniel y doña Rosario ¿Para qué? En esa reunión acordaron que no se le cobra impuestos al gran capital. Hay que recordar la Ley de Concertación Tributaria que iba a indexar al gran capital, pero en esa reunión del 5 de enero que esta representada la nueva oligarquía del país, acuerdan que no se va a indexar al gran capital.

Y cuatro días después, el nueve de enero, Daniel sale con el decretazo. Y yo me pregunto ¿Son casualidades esas circunstancias?

¿Significa que el gran capital, y en particular los banqueros, no están interesados en la parte política del país, sino sólo en proteger su dinero? Es decir ‘no me importa cómo manejés las instituciones del Estado en tanto no me toqués el capital´.
Eso fue lo que hizo la oligarquía toda la vida bajo la dictadura de los Somoza. Ellos no se metieron con los Somoza, pero cobraban una renta por eso; les daban el 30 por ciento de todos los puestos públicos. El 30 por ciento de los puestos públicos iban al Partido Conservador que era el representante de esa oligarquía.

Volvamos a la actualidad, vinieron los morterazos. ¿Vos conociste de algún pronunciamiento de los banqueros sobre eso? No hubo ninguno. Los únicos que se pronunciaron fueron los del Cosep y otros gremios nacionales menores, pero el gran capital, los bancos, esos no dijeron absolutamente nada. Esos están contentos, porque este gobierno popular es el mejor cliente que tiene el Fondo Monetario Internacional, no sólo en América Latina, sino probablemente en el mundo.

De la incipiente democracia al absolutismo totalitario

Pese a que manifiesta que el pacto Ortega-Alemán aún podría operar para la elección de funcionarios, Julio López Campo considera que a mediano plazo el actual mandatario apunta a convertirse en el “poder absoluto”, incluso, haciendo a un lado a su socio político pues ya no le sirve para nada.

Para López, el Presidente Daniel Ortega ha demostrado su vocación absolutista y totalitaria con los reiterados atropellos a la Constitución Política y demás leyes de la República, comenzando con la sentencia del 19 de octubre de 2009 mediante la cual, de forma irregular, magistrados sandinistas de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, CSJ, emitieron una resolución declarando inaplicable el artículo 147 de la Carta Magna para permitir la reelección continúa de Ortega.

Después del nuevo pacto de Ortega con el gran capital ¿Vamos a continuar con el deterioro de las instituciones a través de este pacto, dominado ahora por Ortega unilateralmente, y mientras estemos bien con la parte financiera, no va a haber ningún problema?
Depende. Momentos de la crisis, pueden resolverse, pero eso no niega la esencia de la crisis. En todo esto hay un gran ausente y es el pueblo. La inmensa mayoría de la nación es excluida y marginada de toda esta situación y este es el trazo más importante de esta coyuntura política: La indiferencia total del pueblo sobre lo que está ocurriendo en el país.

Si sigue habiendo una indiferencia de la gran mayoría del pueblo, los políticos van a poder aprobar todo lo que ellos estimen conveniente como salida en un momento determinado.

Pero la indiferencia del pueblo es porque precisamente dos o tres personas terminan negociando todo, que es lo que seguramente va a ocurrir en un mes.
Si nadie dice nada, nos van a imponer la tarifa de la energía eléctrica; si nadie dice nada, nos van a reformar el Seguro Social en beneficio del capital; si nadie dice nada, el presidente Ortega va a ser de nuevo el candidato a la presidencia aunque la Constitución diga lo contrario.

¿Cree usted que Ortega pretende ahora deshacerse de Alemán para continuar su alianza con el gran capital?
Cuando has convivido con alguien 10 años, puede que encontrés razones suficientes que te inspiren confianza, el conocimiento del otro, las cosas que hemos hecho juntos, que hemos compartido, todos esos son activos importantes y te recuerdo de nuevo, las agresiones más fuertes sufridas por Alemán nunca vinieron de Daniel, sino de Bolaños, y cosa curiosa, de los gringos.

Entre Daniel y Alemán no es dramática; las reconciliaciones, como en las parejas, son posibles, ahí no hay realmente una situación conflictiva.
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