Edwin Sánchez
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El analista Aldo Díaz Lacayo criticó a los revolucionarios nicaragüenses que cuestionan las calidades izquierdistas del actual Presidente de Nicaragua, por incurrir en “vicios” que esa zona ideológica practica, “casi de curso corriente”, al juzgar con lo que él calificó de “parámetros de la derecha”.

Los juicios de la derecha, desde luego, no son de extrañar, señaló, al hacer un recuento de lo que se habló del primer año de gobierno del presidente Daniel Ortega desde las “valoraciones que arrastra la carga mediática negativa contra el Presidente de la República, elaborada por la derecha durante los últimos diecisiete años”.

“Lo que sí resulta extraño son las valoraciones de la izquierda, que en la mayoría de los casos parten de negarle a Daniel Ortega Saavedra tal categoría. Ubicándolo, por el contrario, en la derecha, con un discurso de izquierda con propósitos demagógicos, inclusive en sus relaciones con la izquierda internacional, como si esta última estuviera ausente de la realidad de Nicaragua y del mundo”, sostuvo.

Díaz asume que Ortega “no está exento de los juicios de la izquierda. Pero no debe juzgarse con los parámetros de la derecha. Un vicio muy frecuente, casi de curso corriente, entre la izquierda. Porque la derecha tiene un comportamiento ambivalente”.

La derecha dolosa
Según el analista, la derecha, por una parte, “se encarga de señalar dolosamente el incumplimiento inmediato de los objetivos socioeconómicos de los gobiernos de izquierda, ocultando que éstos gobiernan con instituciones de derecha, que tampoco pueden cambiar a corto plazo; y por la otra, atacando todas las políticas públicas potencialmente generadoras de este cambio”.

Lamenta que “la mayoría de los juicios de la izquierda no se corresponden con los parámetros de la izquierda, al menos no específicamente”. De acuerdo con el historiador, la izquierda a la hora de sentar en el banquillo de los acusados a Ortega, no toma en cuenta muchos temas, entre los que refirió el partido, la formación ideológica, el comportamiento partidario y gubernamental de sus cuadros, la lucha por cambios estructurales, la relación con partidos y sectores de derecha...”.

Se debe tomar “la posición del gobierno frente a la crisis universal provocada por la unilateralidad política y la unipolaridad militar, e incluso la propia naturaleza de izquierda del gobierno de Daniel Ortega”.

Díaz señala que la izquierda nicaragüense elabora “juicios que hacen caso omiso de la coyuntura nacional e internacional, que tiene un peso específico determinante, como todo militante de izquierda lo sabe. Sobre todo en un contexto geopolítico de derecha. Tanto, que es la medida real del éxito de los gobiernos de izquierda: si permanecen es porque han manejado correctamente la coyuntura, y si desaparecen es porque no fueron capaces de hacerlo”.

Son, pues, juicios que no se corresponden con la responsabilidad histórica de la izquierda de contribuir al éxito de sus gobiernos, sostiene el analista, quien luego subraya que “si la izquierda no logra trascender el contexto de derecha, en el cual actúa y se desarrolla, jamás podrá apoyar críticamente a los gobiernos de izquierda, como es su deber, con sentido dialéctico, para superar contradicciones, para rectificar errores, para mejorar”.

Primer año
El ex diplomático engloba en un solo paquete lo que llamó “demasiadas voces de ONG, políticos, analistas y comentaristas de prensa de todos los medios”, que vertieron sus opiniones sobre la gestión presidencial del FSLN en su primer aniversario.

De acuerdo con Díaz, esas voces exhibieron un tono muy subjetivo “aun cuando se refirieron a aspectos objetivos”.

“Y esto, a pesar de que todos ellos están conscientes, o deberían estarlo, de que no es posible valorar el primer año de gobierno sin tomar en cuenta le entrega de la soberanía nacional durante diecisiete años, y los enormes déficit heredados de los gobiernos neoliberales habidos durante este período”, añadió.

Esto, dice, agravado por “la más grande crisis energética de todos los tiempos, desde que el petróleo se convirtió en la fuente de energía fundamental del modelo de producción y del estilo de vida de occidente”.

Díaz, muy convencido, declara: “Después de la derrota del FSLN, Nicaragua dejó de ser república”. Asimismo, defiende lo que ha estado en la mira de la izquierda, que exige transparencia en el manejo de los fondos generados por la venta de petróleo venezolano, que no aparecen en el Presupuesto General de la República.

Al respecto, dice que “la derecha” ha “ideologizado en extremo la solución que se ha puesto en marcha a través de Venezuela”. Si rechazan a Albanisa, según Díaz, es porque “corresponde a una asociación estratégica con el histórico proyecto de Bolívar de la unidad geopolítica regional, en contra de la dominación imperialista”.