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William Rodríguez, dirigente de este movimiento, expulsado de las filas del FSLN a raíz de la crisis familiar de Daniel Ortega en marzo de 1998, y hasta acusado junto a otros de sus compañeros de ser agente de la CIA, sostiene hoy que esta organización nace de la historia de abandono y de exclusión por la que pasan muchos organismos sociales, cuyos dirigentes están conscientes de ese vacío y asumen el compromiso de activar a ese tercer actor que ha estado ausente en la lógica del desarrollo del país,
¿Cuál es esa lógica de desarrollo que tiene el Movimiento Social Nicaragüense?
Hablo de lógica de desarrollo, porque los que siempre han estado presentes en estas pláticas son los partidos políticos y gobiernos de turno, entre los que sobresalen acuerdos, pactos, negociaciones, y, además, ahí se decide el destino del país sin consultar al pueblo a través de sus organizaciones sociales, que no han dejado de existir a pesar de todo.

¿Cuáles son los planteamientos del movimiento en ese sentido?
Nosotros, en ese sentido, buscamos cómo llenar ese vacío que permita tener una voz distinta de los intereses partidistas y también del gobierno; nuestra vocería estará enfocada en los sectores eminentemente sociales, que los pobladores expongan su sentir, lo que piensan y quieren hacer de su destino y de sus propias iniciativas, sin presiones ni condiciones de partido alguno.

¿Cómo acompaña este Movimiento a cada uno de los sectores que han optado por esta modalidad?
Este movimiento se da a conocer en los años 1991 y 1992, haciendo sus reflexiones y aportes que no permitieron caer en los errores del pasado, en donde otros gremios, sectores u otras organizaciones terminaron endosando sus luchas a partidos políticos, lo que obviamente desencantó la participación social de la ciudadanía.

Entonces, la razón de ser del movimiento fue estimular y construir formas o espacios de luchas que destruyeran ese cerco, es por eso que una de las primeras acciones del Movimiento Social tiene que ver con la movilización alrededor del rechazo de la guerra en Irak, porque, efectivamente, los gobiernos de turno se convertían, con su silencio, en cómplices de una agresión de una nación hacia otra sin justificación.

Pareciera, sin embargo, que se trata de una causa muy lejana a las necesidades inmediatas de los sectores pobres y abandonados a su suerte, como antes has explicado.

Una de las posiciones del Movimiento Social Nicaragüense es construir la paz, y, por lo tanto, rechazar cualquier tipo de violencia, llámese guerra o agresión, partiendo de los siglos de intervenciones que tiene este país en su historia.

Es por eso que los nicaragüenses no concordamos con este tipo de acciones en donde se violenta una nación para querer exaltar a otra, que es la misma que afectó durante los años ochenta el desarrollo de Nicaragua. Esta causa no se contradice con las otras luchas, porque nadie puede sentirse participando en democracia con una soberanía sometida.

Ustedes hablan de que su posición es desde la izquierda, ¿qué tanta fuerza representan en el país?
Aquí se debe diferenciar a los partidos políticos que se hacen llamar de izquierda con el verdadero movimiento social de izquierda. Nosotros estamos queriendo transformar todo aquel proyecto que quedó en cero después del triunfo de la revolución, el que finalmente se convirtió en una organización partidaria con los mismos matices tradicionales y clásicos de los que ya conocemos, peor aún, autollamándose de izquierda.

Así como hay partidos políticos que se hacen llamar de izquierda, hay movimientos sociales de izquierda que no necesariamente tienen una subordinación partidaria, y desde allí estamos aportando y dejando muy claro que no somos una organización que puede ser propiedad o ser privatizada o dominada por un organismo político.

¿El FSLN no es una organización de izquierda?
No voy a negar que muchos organismos tuvieron sus raíces en el FSLN, en el sandinismo, pero en el sandinismo amplio, en ese legado histórico que dejó Augusto C. Sandino, y que recogieron Carlos Fonseca, Germán Pomares…, es decir, tenemos base ideológica-política, y, sobre todo, ética pero desafortunadamente el FSLN se ha distanciado totalmente de esta realidad, de los hombres de guerrilla de ayer, y se ha convertido en una nueva casta económica, o como dirían ellos mismos, en los burgueses de hoy.

Es obvio que esa renuncia a sus orígenes, a sus luchas por la transformación de este país, a las reivindicaciones sociales, ya son un pasado en el FSLN, precisamente todas estas cosas hacen que surja un organismo como el Movimiento Social, con carácter y perfil de izquierda, constituido por sectores desfavorecidos, marginados, y es por eso que es diverso y amplio. Incluye a pueblos indígenas de Madriz, Nueva Segovia, Isla de Ometepe, Masaya, León y Matagalpa, para mencionar algunos.

¿Esta posición los confronta con el actual gobierno?
Nosotros tenemos una posición muy crítica a las políticas que el gobierno del FSLN está implementando para profundizar el sistema neoliberal. Ya existen muchas experiencias en Nicaragua como para no seguir cometiendo los errores anteriores. Cada persona que integra estos movimientos, por sí misma, constituye un testimonio valioso al que hay que poner atención.

¿Cómo se explica la existencia de un movimiento de izquierda que critique a un gobierno que dice ser de izquierda?
El problema se reduce a que este sistema gubernamental se basa en la exclusión de los demás sectores de la sociedad que no piensan como sus líderes. Si este gobierno permitiera que se le hicieran sugerencias, lo estaríamos apoyando, pero ese no es el caso. Luego, tenemos que combatir ese tipo de sistema, bastante similar al neoliberal, el mismo que tratamos de abolir. Eso es lo que criticamos, las políticas que tratan de profundizar ese modelo.

En ese sentido, si este gobierno tiene acuerdos con el FMI que no benefician al país, quienes integran este movimiento están en la responsabilidad de decirles que son cómplices del terrorismo económico internacional; estamos en la obligación de reclamarles que las condicionales que nos han puesto por más de 50 años, sólo han dejado miseria, deudas, destrucción y mayor pobreza para el pueblo nicaragüense.

¿Cómo se explica esa contradicción? Un gobierno que dice ser revolucionario y de izquierda, arreglándose con organismos financieros internacionales que han hecho tanto daño.

No lo entiendo. Precisamente nuestra crítica se basa en el comportamiento cómplice, coautor de este gobierno que se hace llamar de izquierda, revolucionario, danielista o sandinista. Lo mismo ocurre cuando hace alianzas con el sector oligárquico nacional representado en el Cosep, a quienes acompaña alegremente en su modelo de libre comercio, llamado TLC, el mismo que abre fronteras haciendo desplazar la economía doméstica, fracasar a los agricultores, a los productores y a la industria nacional, gracias a la descapitalización que realizan las empresas extranjeras.

Mientras este gobierno siga apoyando ese mecanismo de dominación imperial, la responsabilidad de nuestro movimiento será rechazarlo, aunque ellos tengan los sellos y la etiqueta de izquierda. ¿De qué le sirve tener un discurso de izquierda que aglutina personas, si en la práctica apoya y promueve el modelo neoliberal? Por eso debemos reconocer y señalar a quienes han cambiado sus normas éticas y revolucionarias.

Entonces, según lo expresado por usted, ¿hacia dónde apunta este gobierno?
Aquí se está viviendo el mismo sistema de hace 16 años, donde los círculos --llamados de sociedad--, dirigidos por cúpulas empresariales con gran influencia en la administración del partido de turno en el poder, hacen lo que quieren. El actual gobierno es una continuidad de los anteriores, eso se muestra en la vigencia galopante del modelo neoliberal, y nosotros como una opción un mundo mejor estamos en la obligación de rechazarlo.

En Nicaragua debe haber una mejor distribución de las riquezas, la gente debe tener un empleo digno, sin que deba ser condicionado a su pertenencia política u organizativa, y poder solucionar --con el sudor de su esfuerzo-- las necesidades básicas de su hogar, sin tener que convertirse en un mercenario político o en un ciudadano apadrinado por funcionarios públicos influyentes, que extienden una carta para más adelante reclamar un voto o tu lealtad.

¿Qué proponen como movimiento de izquierda?
Nosotros creemos que un mundo nuevo exige una nueva personalidad de hombres y mujeres; en ese cambio de mentalidad radica la esencia del otro mundo posible del que hablamos, que sea capaz de doblegar cualquier tipo de esfuerzo de la derecha por seguir dominando nuestras sociedades y seguir imponiéndose con los más desposeídos.

El Movimiento Social Nicaragüense tiene una lógica de rechazo contra esas cosas, es un espacio, un instrumento donde convergen diversos grupos, organizaciones y colectivos unidos para conformar un bloque que resista la implementación de un modelo inhumano, que sea capaz de construir ese mundo posible que promovemos, del cual ya tenemos muchos ejemplos.


¿Es posible existir sin padrinos?
En Nicaragua es difícil encontrar a un organismo que no tenga una vertiente de interés político o económico, y quizás esa sea la principal razón de desconfianza entre los pobladores. La experiencia también indica que existen formas organizadas con algunos matices.

¿A quién responde el Movimiento Social Nicaragüense?
Quiero dejar muy claro que este movimiento es muy amplio y diverso, y no responde ni al Estado ni al gobierno, a ningún partido político, ni a ninguna corriente religiosa --católica o evangélica--, tampoco a ninguna organización no gubernamental, somos un espacio de convergencia de muchas luchas y estrategias. Ese es el fin de esta causa, seguir promoviendo la confianza en temas relacionados con garantizar el futuro de nuestros pueblos.

No solamente se hace gobierno con revoluciones, se hace un verdadero gobierno con transformaciones a las injusticias que se vienen cometiendo contra la población. Se hacen revoluciones mediante los cambios en distintas comunidades y territorios. Luego, esa suma de esfuerzos expresados a niveles locales y sectoriales, son las luchas que todo este movimiento está promoviendo.

Todos esos cambios o transformaciones deben realizarse desde las bases, comunidades o localidades, desde los pueblos indígenas, alimentadas con toda esa capacidad, inteligencia y reserva moral que poseen.

¿Se puede decir que el Movimiento Social Nicaragüense tiene cobertura nacional?
No sólo eso, sino que en nuestra organización están integrados movimientos de mujeres y jóvenes de las zonas del norte y del centro del país. Nos estamos convirtiendo en la referencia en la que se puede confiar en Nicaragua, porque todavía quedan personas honestas, luchadoras y que no están dispuestas a pactar o negociar las necesidades más urgentes de la población nicaragüense.

Contamos con muchas organizaciones comunales indígenas, a nivel de todo el territorio nacional; ese hecho es muy significativo, porque en la experiencia diaria nos han enseñado a sobrevivir en armonía con la naturaleza y con sus recursos a partir de su sabiduría milenaria. Ese es un aporte sustancial que el movimiento abandera en su lucha por un mundo mejor. Además, conservan sus propias identidades y luchas que no están ajenas a la que vive el pueblo nicaragüense en su totalidad.