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Aquí no se admite a personas reconocidas por participar en actos de corrupción o que riñen con la ética. La integración es voluntaria, pero tiene que ser a título personal, es decir, sin agrupaciones políticas de cola. Y el principal requisito es la voluntad de trabajar para salvar la institucionalidad del país.

Las dos líneas de acción para lograr ese objetivo son impedir la reelección del presidente Daniel Ortega y un fraude electoral en noviembre de 2011. Así se resume el espíritu del movimiento que hace cuatro meses inició el periodista Onofre Guevara López, quien es su coordinador general.

Precisamente, su nombre es Movimiento Contra la Reelección y el Fraude, MCRF, y no pretende —por lo menos de aquí a la fecha de las elecciones nacionales— participar en procesos electorales. Su prioridad es organizar a las personas que rechazan las violaciones a la Constitución que implica el continuismo de Ortega y el irrespeto al voto popular.

“No tenemos estatutos más que la ética, no tenemos normas más que ser responsables con lo que estamos haciendo, y las obligaciones son las que se nos asignan en el trabajo”, explicó uno de sus precursores, el ex Comandante de la Revolución y disidente del Frente Sandinista, Henry Ruiz.

¿Por qué contra la reelección?

Desde que el año pasado el presidente Daniel Ortega comenzó a expresar sus intenciones de reelegirse, probablemente la mayoría nunca imaginó hasta dónde iba a llegar su Gobierno y su partido para lograrlo.

El 19 de julio de 2009, en el acto de celebración del 30 aniversario de la Revolución, Ortega dijo que se necesitaba reformar la Constitución Política para eliminar las barreras a la reelección, argumentando que no era justo que sólo los diputados tengan ese derecho.

“Los diputados se reeligen todo el tiempo, a los alcaldes no los dejan reelegirse. Si vamos a ser justos y parejos, que el derecho a la reelección sea para todos y que el pueblo con su voto premie o castigue. Ese es el principio que tenemos que defender”, fueron las palabras del mandatario en esa ocasión.

En marzo de ese año ya se había referido a la “injusta” prohibición para los presidentes. Y es que el artículo 147 de la Carta Magna establece que “no podrá ser candidato a Presidente o Vicepresidente de la República el que hubiese ejercido en propiedad la Presidencia de la República en cualquier tiempo del período en que se efectúa la elección para el período siguiente, ni el que la hubiera ejercido por dos períodos presidenciales”.

Es decir que, constitucionalmente, Ortega no puede participar como candidato presidencial en elecciones nacionales futuras, pues tras ejercer la Presidencia de la República de 1984 a 1990, y ser reelecto en 2006, ya cumplió los dos períodos a los que tenía derecho, además de que no está permitida la postulación inmediatamente después de haber ejercido el cargo.

Hasta el 18 de octubre de 2009 todo eran palabras, ya que en la Asamblea Nacional los diputados sandinistas sólo hablaban de buscar 56 votos para reformar la Constitución y permitir la reelección de Ortega.

Fue al día siguiente cuando la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia emitió la sentencia 504, con la que declaró “inconstitucional e inaplicable” el artículo 147, argumentando que en otro artículo de la Constitución se establece la igualdad de todos los nicaragüenses ante la ley.

Así, el presidente Ortega y 109 alcaldes sandinistas que habían recurrido de amparo, porque según ellos se les estaban violando ese derecho constitucional, quedaron habilitados para postularse en las próximas elecciones nacionales y municipales de 2011 y 2012, respectivamente.

Al respecto, Ruiz señaló que desde que Daniel Ortega asumió la Presidencia, en enero de 2007, se convirtió en el primer ciudadano del país, y por tanto su primera tarea es respetar la institucionalidad. “Sin embargo, todos los pasos que ha dado Ortega han sido en contra de la institucionalidad, y él se ha convertido en el principal componedor de esta maquinaria destructiva”, aseguró.

¿Por qué contra el fraude?

Onofre Guevara López justificó que “en todo el país se está escamoteando la cédula de identidad a las personas que no son afines al Gobierno de Daniel Ortega”, con el objetivo de cometer otro fraude electoral en los comicios presidenciales de noviembre de 2011.

“Pudimos constatar eso en Malpaisillo, donde a una gran cantidad de jóvenes en edad de los 16 años cumplidos o por cumplir, es decir, aptos para las próximas elecciones, les niegan (la cédula) de manera descarada, porque cuando identifican que tienen una inclinación política que no es orteguista, les dicen tajantemente que sólo les dan cédulas a sandinistas”, narró.

Además de eso, los integrantes del MCRF reconocen que los partidos políticos tradicionales “han traicionado a su propia militancia”, y por eso los consideran “un obstáculo para el desarrollo de una actividad política democrática”.

Ante esa situación fue que este periodista y diputado en el período de 1985 a 1990, decidió formar este movimiento, y para ello llamó a una serie de personalidades que no dudaron en integrarse.

El presidente de la Federación de Organismos No Gubernamentales de Nicaragua, FONG, Irving Larios, es uno de los que atendió al llamado, pues dice que “las condiciones actuales se van pareciendo cada días más a las del tiempo de Somoza, con la única diferencia de que el Ejército no está en las calles matando a los jóvenes”.

De la organización

El Movimiento Contra la Reelección y el Fraude nació el pasado 2 de marzo, y tiene una proclama de 19 puntos, los cuales, según Larios, buscan “ponerle ética a la política”. Uno de los puntos que más destacan sus integrantes es el de “pugnar” “por una nueva legislación que penalice el latrocinio de los funcionarios públicos y lo considere como delito imprescriptible, de lesa humanidad, perseguible de oficio, y por una norma de extradición internacional mediante tratados”.

En estos cuatro meses de existencia, el Movimiento se ha organizado en Granada, Estelí, El Viejo (Chinandega), Malpaisillo (León), Rivas, Nandaime y en los distritos V y VI de Managua.

Una de las principales características del MCRF es que las personas que deciden integrarse se organicen a su modo y nombren a sus propios coordinadores en sus municipios, sin esperar orientaciones de las bases en la capital.

“Y como no tenemos estatutos ni cosa parecida, no tenemos establecido qué cantidad de personas pueden integrar el comité coordinador. Entonces, ellos mismos proponen y autoproponen en las asambleas”, agregó su fundador.

Por ahora, la principal apuesta es crecer. “Creemos que en este momento no es correcto estar planeando repartición de cargos y candidaturas cuando ni siquiera se ha podido eliminar el obstáculo de un Consejo Supremo Electoral corrupto”, dijo Guevara López.

Según Irving Larios, el nivel de descontento que encontrado en los municipios que han visitado ha ido en ascendencia, pues a las primeras reuniones asistieron entre 50 y 100 personas, pero las últimas han estado entre 100 y 200 personas, destacando los jóvenes.

En la medida que se van organizando, pretenden llevar a cabo su manifestación contra la reelección y el fraude a través de propaganda que apele a la conciencia y a la responsabilidad cívica de los ciudadanos, a fin de despertar su voluntad de trabajar para salvar la institucionalidad del país.

Guevara, Ruiz y Larios reconocen que eso no será una tarea fácil. Saben que su capacidad organizativa está a prueba, que están enfrentados a un Gobierno que se ha caracterizado por sus violaciones a la Constitución y las leyes, y no olvidan que de por medio hay 500 millones de dólares de la cooperación venezolana que ni el mismo Somoza tuvo para “contentar” a la población.

“No sólo batallamos con el control que tiene el orteguismo de los aparatos de poder, sino que también tiene una ayuda que no la tiene ni Carlos Pellas… eso no es fácil, va a requerir un esfuerzo titánico, y lo que estamos haciendo es iniciando ese esfuerzo, no iniciándolo nosotros, sino continuando este proceso”, dijo Larios.