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No hay plazo que no se cumpla. El próximo lunes 5 de julio se cierra la ventanilla de reinscripción para unos 75 mil refugiados de Honduras y Nicaragua que se encuentran amparados bajo un Estado de Protección Temporal, TPS, otorgado por el gobierno de Washington en 1998 tras el paso del huracán Mitch.

Quienes no lo hagan, advirtieron las autoridades federales estadounidenses, quedarán al borde de la deportación.

La semana pasada el canciller de Honduras, Mario Canahuati, urgió a sus compatriotas a renovar el TPS, un beneficio migratorio que permite a indocumentados estar legalmente en Estados Unidos y obtener un permiso de trabajo.

Hasta el 25 de junio, se habían reinscrito menos del 50% (unos 45,000) de los 75,000 que recibieron el amparo tras demostrar que llegaron al país antes de diciembre de 1998.

Canahuati advirtió que las personas que no hayan renovado su TPS corren el riesgo de quedar indocumentadas y estarían sujetas a la deportación, una situación que les impediría seguir ayudando a sus familiares con el envío de remesas.

Historia del amparo

El TPS a Honduras y Nicaragua fue otorgado por la Casa Blanca el 29 de diciembre de 1998 por razones humanitarias, tras el devastador paso del huracán Mitch por costas centroamericanas.

Hasta ahora Washington lo ha extendido en nueve ocasiones, la última en mayo por un plazo de 18 meses, hasta el 5 de enero de 2012. El TPS detiene temporalmente las órdenes de deportación y otorga a los refugiados un permiso temporal de trabajo, vigente hasta la fecha en que caduca el amparo.

Ayudas inigualables

Los hondureños enviaron a su país remesas por dos mil 483 millones de dólares en 2009, según un informe del Fondo Multilateral de Inversiones, FOMIN, del Banco Interamericano de Desarrollo, BID.

Canahuati recordó que en momentos en que se aprueban medidas como la polémica ley SB 1070, que convirtió en delito la estadía sin papeles en Arizona, los hondureños pueden tener una protección que a su vez les permite buscar empleos, recibir salarios dignos y las compensaciones sociales que se derivan de los sueldos.

“Pero hay otra ventaja: todos los que estén incorporados al TPS van a tener prioridad en el momento en que se tenga una reforma migratoria nacional”, apuntó.

El TPS es concedido por el gobierno estadounidense a las personas que huyen de desastres naturales o conflictos civiles en sus países de origen, para que puedan vivir y trabajar legalmente en esta nación.