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Las declaraciones de la agregada comercial y de cultura de la Embajada de Italia en Nicaragua, Elena Marinelli, asegurando que Alberto Boschi nunca perdió su nacionalidad italiana, no cambia en nada la situación del misionero católico, pues su lucha, por la cual hoy cumplió 12 días de huelga de hambre y palabra, es para que le devuelvan la nacionalidad nicaragüense.

Boschi iba a asistir ayer a dicha casa diplomática a devolver su pasaporte, pues hace dos semanas, según dijo, fue informado por la embajadora de Italia en Managua, Ombretta Paccilio, de que había perdido su nacionalidad italiana desde el momento en que adquirió la nicaragüense.

Sin embargo, Marinelli expresó a un medio de comunicación escrito que Boschi nunca perdió la nacionalidad italiana, pues no hay documentación que lo demuestre. Según la diplomática, el misionero católico sólo adquirió otra ciudadanía, lo cual no significa que renunció a la italiana porque para ello debió presentarse ante una autoridad y firmar un documento que lo oficializara.

No cambia nada

Pese a esa aclaración, el abogado de Boschi, el ex Procurador de la República Alberto Novoa, señaló que “eso no le quita ni le pone nada a la situación, porque las condiciones que establece la ley fueron cumplidas: renunciar a su ciudadanía ante las autoridades nicaragüenses”.

“Él renunció a la nacionalidad italiana ante las autoridades nicaragüenses, como un requisito. La ley no establece el requisito de renunciar ante las autoridades italianas, sino que el requisito es renunciar ante las autoridades nicaragüenses a esa otra nacionalidad”, puntualizó.

Crece solidaridad de población
Boschi permaneció ayer en el Centro Educativo Lorenzo Milani, de Ciudad Sandino, donde madres de niños y niñas beneficiados con becas escolares le rindieron un homenaje en forma de respaldo.

Gioconda González, una de las beneficiadas que lo acompaña siempre en su peregrinación, le dedicó la canción “amigo”, del cantautor brasileño Roberto Carlos, que es famosa por sonar en los entierros. Pero González le dio un toque personal.