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Por su delicada salud, el misionero de origen italiano Alberto Boshi, suspendió su huelga de hambre en demanda de la recuperación de su ciudadanía nicaragüense, sin embargo sostiene su huelga de silencio.

Luego de dos semanas en huelga de hambre, el abandono de esto fue recomendado por los médicos, ya que este presentó malestares luego de asistir al Ministerio de Gobernación, Mingob, donde si bien le admitieron el recurso lo “rebotaron” hasta la Secretaría del Frente Sandinista, en busca de una respuesta del presidente Daniel Ortega, a la apelación por la revocación de su ciudadanía nicaragüense.

Boshi está casado con una nica y procreó una niña en este país, sin embargo se ganó el odio del partido de gobierno al ser candidato del Movimiento Renovador Sandinista, para alcalde de Ciudad Sandino.

Alberto Novoa, asesor legal de Boshi, comentó que si bien es cierto que la autoridad superior, en todo caso el presidente, es quien decide sobre la apelación, se supone que la misma primero es entregada al Mingob que a su vez, junto a un informe, envía la solicitud al mandatario.

Rumbo a la Secretaría
“Pero en este caso de Gobernación ahora nos mandan con el documento a la Secretaría del partido sandinista, que es la casa y despacho del señor Ortega, algo que es irregular”, aseguró Novoa, mientras marchaba con Boshi junto a un grupo de la comunidad de Ciudad Sandino y niños del centro escolar “Lorenzo Milani”.

Al acercarse a la entrada de la Secretaría del partido de gobierno, un fuerte aparataje policial armado con fusiles de guerra se movilizó y replegó, poniendo vallas restringiendo el paso de lo que en su mayoría eran niños y mujeres.

Los oficiales finalmente permitieron que sólo Boshi, Novoa y Gonzalo Carrión, en representación del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, ingresaran hasta el portón de la residencia, únicamente para entregar el documento.

Carrión dijo que según la ley son quince días para obtener una respuesta, sin embargo, por tratarse del presidente y su nivel de compromisos y ocupaciones, esto puede ser más tiempo. “Ahora en sus manos está que se haga justicia”, expresó el activista de derechos humanos.