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Nicaragua está en una posición privilegiada, geográficamente hablando, pero también económica y políticamente. Corea del Sur, con el segundo lugar en reservas financieras en el mundo, se perfila como el “gran inversionista” en Centroamérica y en particular en Nicaragua, un país prácticamente virgen en cuanto a megaproyectos se refiere. Es por ello, señala el sociólogo y analista Oscar René Vargas, que no es casualidad que empresas privadas de esa nación pretendan construir el puerto de aguas profundas en Monkey Point, Atlántico Sur.

Según Vargas, la competencia de las economías emergentes será dura y Nicaragua estará en medio de la pelea. En términos claros eso podría beneficiar al país, sin embargo, advierte el analista, serán los gobiernos de turno quienes tendrán la última palabra para permitir el desarrollo real de Nicaragua.

Corea del Sur y Brasil adelante
Corea del Sur y Brasil son las dos potencias que, de momento, se disputan el territorio nicaragüense, aunque ambos en ámbitos diferentes, pues sus economías se basan en terrenos distintos. Por ejemplo, señala Vargas, el fuerte de Brasil es la producción de alimentos y Nicaragua tiene los elementos básicos para desarrollar la industria alimenticia: tierras, agua y mano de obra. “¿Qué le falta? Dinero, y Brasil lo tiene a manos llenas”, dice Vargas.

En este ámbito destacó que los presidentes Daniel Ortega y Luiz Inácio Lula da Silva, en su reciente declaración conjunta de Brasilia, dejaron clara la intención de Brasil en desarrollar la cooperación en el sector agropecuario.

El otro ámbito del interés del “gigante del sur” es la generación energética y para ello está en marcha la construcción del megaproyecto hidroeléctrico Tumarín; y en perspectiva, los de Brito y Boboké. “Habrá que ver en qué se convierten esas intenciones de inversión, tanto en el sector agrícola, como en la energética y qué beneficios va a traer al país”, explicó Vargas.

Crisis económica, bueno para Nicaragua
Aunque parezca contradictorio, la crisis económica en Estados Unidos terminó beneficiando a Nicaragua. Según Vargas, las economías en expansión como China, Japón y Corea del Sur, están buscando nuevos mercados y lugares para invertir y Centroamérica es el sitio apropiado pues, además, ha quedado descuidado por parte de los empresarios norteamericanos.

“Los brasileños son exportadores de alimentos; al igual que Argentina. Este país exporta alimentos a China Popular y China Popular les construye ferrocarriles. En Nicaragua habría que buscar algo similar a éstos”, explicó Vargas.

El experto señala que esa forma de inversión se podría lograr en el caso de la construcción del puerto en Monkey Point pues, al igual que China, Corea del Sur es importador de alimentos. “Una carretera (a Monkey Point) resultaría muy caro para transportar la mercadería de exportación; así que el segundo modo de transporte más barato es el ferrocarril”, explicó.

La habilidad del gobierno
Sin embargo, Vargas señala que la construcción o no de una vía férrea que una al Pacífico y las zonas productivas del país con Monkey Point, dependerá de las negociaciones que haga el gobierno de Nicaragua, ya sea con Corea del Sur o con cualquier otro país interesado en la inversión que, incluso, podría ser la misma China Popular.

“El interés de Corea (del Sur en Nicaragua) es que tiene casi 300 mil millones de dólares en reservas internacionales guardados, y eso no le produce ni un centavo; lo invierte, ya le produce algo. Para Corea, por poner un ejemplo, invierte 5 mil millones, no le representa ni el uno por ciento de sus reservas, vendría siendo como el 0.14% de sus reservas”, señaló.

En el caso de Brasil, dijo, “viene siendo similar, porque las reservas de Brasil son 168 mil millones de dólares, pero los está colocando estratégicamente, porque Corea y Brasil no sólo están jugando para el lado de Nicaragua, sino que están viendo a Centroamérica como una región y están colocando fichas en la nueva geopolítica mundial”.

Las tres orientales
Vargas explica que en esa nueva situación geopolítica “los jugadores” son Estados Unidos, por un lado, y China, Japón y Corea del Sur por el otro y recuerda que estas tres economías orientales juntas son más grandes que Estados Unidos y que Europa.

“Las otras potencias emergentes son la India, Rusia y Brasil. Y Brasil está expandiendo su área de influencia no solamente desde el punto de vista económico, sino también político”, explica Vargas en alusión a la Declaración Conjunta firmada el pasado jueves en Brasilia entre los Presidentes Daniel Ortega y Luiz Inácio Lula da Silva, específicamente en lo referido al apoyo de Nicaragua para que Brasil ocupe un puesto en el Consejo Permanente de Seguridad de las Naciones Unidas, una vez que se logre su ampliación.

Por qué Nicaragua apoya a Brasil
Pero además, Ortega comprometió su voto a favor de que Brasil dirija la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO, cuya elección de autoridades está prevista para junio del próximo año. Según Vargas, todo es parte de una negociación de beneficio mutuo, pero “habrá que esperar los resultados”.

Estados Unidos perdiendo terreno
En estas circunstancias, Vargas considera que Estados Unidos está perdiendo terreno; mismo que las economías emergentes los están aprovechando. El sociólogo también destaca que la reactivación de conversaciones entre el Mercosur y el Sistema de Integración Centroamericano, SICA, no es un anuncio aislado de parte de Brasil y Nicaragua, sino parte de la estrategia de la “potencia económica sudamericana por influir cada vez más en Centroamérica y en eso va a competir, no con Estados Unidos, ni Europa, sino con China Popular, Japón y Corea del Sur”.

Respecto a Corea del Sur, Vargas recuerda que a Estados Unidos no le conviene que pueda llegar a acuerdos políticos y económicos con Corea del Norte. A juicio de Vargas, la reunificación de Corea será para Estados Unidos, más que una derrota política y militar, el fracaso económico “porque Corea unificada sería una nueva potencia en ese ámbito”.

“Desde la lógica del Brasil y Corea del Sur, éste (Nicaragua) es un peón dentro del ajedrez geopolítico en el que Nicaragua, obviamente, sale con ganancias económicas, pero tampoco hay que creer que esto resuelve todos los problemas del país”, expresó.

Inversión a cambio de alimento
El sociólogo insiste en que la relación entre Centroamérica y Brasil con las economías orientales será una simbiosis para garantizar el desarrollo y el progreso. En ese sentido, recalcó Vargas, Nicaragua recibiría ayuda financiera de Brasil para reactivar la producción de alimentos en las zonas tradicionales del país; mientras que por el lado de Corea del Sur, -incluso China Popular y Japón-, invierten en obras como el Puerto de Monkey Point.

Vargas no descartó que, al igual que Brasil, países como Corea del Sur también inviertan en la generación de energía, principalmente en plantas hidroeléctricas como la de Tumarín. “La generación de energía siempre es un negocio rentable por mucho que bajen el costo del kilovatio”, acotó.

Ojo con la letra menuda
Pese a lo promisorio que parece el panorama económico de Nicaragua, Vargas advierte que éste y los futuros gobiernos –independientemente del signo ideológico-, deberán “leer siempre las letras menudas de los convenios y contratos” que realicen con empresas y gobiernos extranjeros para la inversión en megaproyectos.

A juicio del analista, de la voluntad política de los gobernantes dependerá el verdadero desarrollo económico de Nicaragua. “Porque nada les caerá del cielo”, con esta frase, Vargas advierte que cuando los proyectos –como el puerto de Monkey Point-, estén en marcha, se necesitarán de obras adicionales que garanticen su éxito.

“Por ejemplo, el puerto de Monkey Point va a crear miles de empleos, pero ¿cómo se va a trasladar la comida y el avituallamiento que estos obreros van a necesitar? Hay que planificar también toda la infraestructura necesaria para albergar a los trabajadores. En Monkey Point no hay nada”, señaló Vargas.

La parte del gobierno no se ve
El analista dice que estas son las cosas en las que debería pensar el gobierno actual. Además, cuando el puerto esté terminado se necesitará “establecer una ciudad con escuelas, hospitales…de todo y eso le corresponde al gobierno de Nicaragua”, explicó.

Por el momento, Nicaragua y El Salvador, son los países en la mira de Brasil y por ello es que el presidente Lula mostró interés en reactivar las conversaciones del Mercosur con el SICA, de cara a expandir su economía en la subregión centroamericana.

“Como siempre, habrá que leer las letras escondidas en esa declaración”, reiteró Vargas, sobre todo en el apoyo mundial que busca Brasil primero en su intención de integrarse al Consejo Permanente de Seguridad de la ONU, y luego para lograr el respaldo del continente para dirigir la FAO, habida cuenta de que Brasil es uno de los principales exportadores de alimento del mundo.

Hay riesgos
Por otra parte, Vargas llama la atención sobre las empresas privadas extranjeras que ejecutarán –o al menos están interesadas-, los proyectos. Tanto en el caso de Brasil con la central hidroeléctrica de Tumarín, como Corea del Sur, con el puerto de aguas profundas en Monkey Point, son megaproyectos bajo la égida de consorcios privados y los gobiernos de los respectivos países sólo son facilitadores.

Por ello Vargas insiste en leer con detenimiento los convenios y contratos o, en todo caso, hacer una buena negociación de manera que no se termine perjudicando al país.

Por qué el atractivo
Para el analista, en general, América Latina es atractiva a la inversión de las economías emergentes, pues es la única región del mundo donde actualmente no hay guerras. “En el Medio Oriente hay guerra; en África hay guerra...Son regiones poco atractivas para la inversión”, señaló.

Por otra parte, economías como Estados Unidos y algunos países de Europa están en problemas producto de sus propias crisis financieras y porque los gobiernos están involucrados en algún conflicto armado. Para Vargas, esto hace que Estados Unidos haya perdido la influencia económica que tenía antaño en América Latina e, incluso, en el mismo Europa.

Puso como ejemplo que, algunos países europeos, entre ellos Alemania, han incrementado su intercambio comercial con China Popular. Ello demuestra, enfatizó, que el orden económico mundial ha cambiado y lo seguirá haciendo.