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Desde las elecciones municipales y regionales muchos nicaragüenses, principalmente militantes del FSLN han gozado de varios documentos de identidad, según afirma Dionisio Palacios quien estuvo a cargo de cedulación durante la década de los noventa. Considera que el problema radica en el Padrón que debe ser auditado y depurado.

En igual sentido, los miembros de la Coordinadora Civil, Luisa Molina e Irving Dávila señalan que más allá de las nuevas cédulas y sus costos, el Consejo Supremo Electoral ha hecho del documento de identidad un instrumento del fraude.

Por su parte, el Director Ejecutivo del Instituto para el Desarrollo y la Democracia, Ipade, Mauricio Zúñiga, señala que el CSE abrirá una “caja de Pandora” en las elecciones de 2011 con cuatro tipos de cédulas: las nuevas, las viejas, las vencidas que no han sido renovadas y los documentos supletorios, de estos últimos serían aproximadamente 350 mil ciudadanos.

Zúñiga advirtió que esto puede ocurrir porque no hay “ningún tipo de garantía de que los ciudadanos que obtengan su nueva cédula electrónica por 300 córdobas, se les retiré su antiguo documento.

CSE no da garantía de nada

Aunque Zúñiga no se atreve a afirmar que con todo este proceso irregular de la cedulación se está fraguando un fraude, cree que “cualquier cosa puede pasar”, cuando no hay garantías en los mecanismos de seguridad para votar, como la tinta indeleble que no funcionó para las elecciones del Caribe.

Por su parte, el fiscal nacional del Partido Liberal Constitucionalista, PLC, Alejandro Samaniego considera que además de un Padrón Electoral depurado debe garantizarse que se cumpla con el proceso correcto de votación, que la tinta sea indeleble y que el pulgar marcado sea en la mano derecha como corresponde. En ese sentido, Samaniego cree que todo dependerá de la fiscalización de los partidos políticos.

Los que aparecen dos veces

Palacios explica que durante las municipales cuando era fiscal del Movimiento Vamos con Eduardo, demostraron que hubo personas que tenían dos cédulas con diferentes direcciones y otras que teniendo sus cédulas les entregaron documentos supletorios. Esto significa, según Palacios, que con la nueva cédula habría tres documentos circulando que dificultaría su control y las posibilidades del doble voto serían más factibles.

“Recuerden que no sólo van con cédula nueva y cédula vieja, van con documento supletorio de votación, son tres documentos válidos para votar. De ahí, la necesidad urgente de auditar ese Padrón y limpiarlo. Aprovechar la oportunidad de semejante inversión que hace el Estado para un doble motivo, si es que las cosas se quieren hacer bien”, afirmó Palacios.

Para Irving Dávila las cédulas como instrumento de fraude funciona desde que se entrega una nueva sin contratiempo a partidarios del gobierno, pues señala que nadie esta a cargo de destruir las cédulas viejas.

La exclusión de los pobres

Al respecto, Samaniego dice que como partido político no tienen acceso a nada de lo que hace el Poder Electoral, es por ello que el CSE cedula a los trabajadores del Estado de forma gratuita y cobra al resto 300 córdobas.

Por su parte, Molina considera que se está excluyendo a la mayor parte de los nicaragüenses por razones de estatus económico, que no van a poder tener acceso a la cédula nueva.

Dionisio Palacios asegura que la emisión de esta nueva cédula debió contar con la supervisión de los partidos políticos a través de la Comisión Nacional de Cedulación establecida en la Ley de Identificación Ciudadana.

Según Palacios este órgano dejó de existir hace años, debido a que los mismos partidos no han exigido su derecho a participar. Aunque terminaron de retirarse a raíz del corte del viático de 10 mil córdobas y cupones de combustible, tras un señalamiento de la Contraloría General de la República.