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Luciano “Chanito” García, Secretario de Comunicación del Partido Conservador, fue electo candidato a alcalde de Managua por ese partido, en una convención donde lo magno se transformó en circo, pues no faltaron los debates apasionados entre dirigentes, así como las protestas y las rechiflas.

Con 155 centros de votación registrados, el también presidente departamental de Managua fue electo candidato por la capital, siendo su fórmula a la vicealcaldía Leonardo Morales, miembro de la Comisión Electoral Nacional.

La división entre conservadores se acentuó aún más el día de ayer, tras efectuarse un proceso donde dos bandos se disputaron los comicios internos: el primero representado por Chanito García, con el apoyo firme del diputado Fabricio Cajina, parlamentarios y suplentes conservadores; el segundo bloque liderado por Azalia Avilés junto a miembros del Consejo Nacional Conservador.

“Chanito” fue elegido con el “consenso” de las bases presentes, tras retirarse del lugar la presidenta Azalia Avilés, quien denunció junto a su fiel acompañante, el ex diputado Alejandro Bolaños Davis, que la elección es ilegal por estar viciada.

El argumento de la lideresa del PC es que no había quórum reglamentario para desarrollar el proceso, pues de 435 centros de votación del PC, no se acreditó, supuestamente, ni la mitad.


Normas hechas pedazos
De acuerdo con Avilés, los estatutos conservadores establecen que de no haber quórum, se tiene que realizar una segunda sesión de convocatoria con el 40 por ciento de los presentes, norma que para la presidenta no fue acatada.

Pero el juez electoral Javier Vallejo, quien coordinó la votación, dijo que desde el inicio de la sesión ( a las once), dicho tiempo reglamentario ya había corrido (terminó a las cuatro).

Desde el otro flanco, Azalia Avilés denunciaba que los jueces electorales acreditaron a miembros de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) y del Partido de la Resistencia Nacional, supuestamente enviados para sumar quórum.


“No pasarán”

En horas tempranas “los hermanos convencionales verdes” protagonizaron una lucha campal, y aunque la famosa canción de los conservadores, “La verde esperanza”, sonaba de fondo, los conservadores peleaban por la entrada de la presidenta Avilés y su comitiva.

El diputado ante el Parlamento Centroamericano, Alejandro Solórzano, junto al suplente Eduardo Mora, afirmaron que los acompañantes de la lideresa no podían ingresar por no ser convencionales acreditados.

Con los ánimos caldeados se oyeron gritos, golpes en el portón del local donde se desarrollaba la “ceremonia”; tras el forcejeo de los acompañantes de Avilés, que pretendían tirar la puerta, los miembros de la comisón electoral dejaron entrar el grupo que iba con ella, aunque antes el diputado Solórzano había dicho “aquí no pasan”.


“Elección ilegal”

Avilés informó que la sesión no vale, pues de hecho con la última resolución del Consejo Nacional del PC, los candidatos debían ser elegidos en coordinación y consenso con los miembros de alianza (ALN).

El presidente de la comisión nacional electoral, Hugo Ruiz, especificó que el proceso de elección no podrá ser impugnado, pues la máxima autoridad eran los jueces electorales, (y no el Consejo Nacional), quienes fueron solicitados por el también presidente departamental y candidato electo, Luciano García.

Los jueces que desarrollaron el proceso fueron los diputados Javier Vallejo, Alejandro Solórzano y Francisco Juárez.

Azalia Avilés se retiró visiblemente molesta y afirmó que en la próxima semana el Consejo Nacional Conservador discutirá la ilegalidad de las elecciones.