Ary Pantoja
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Además de ilegal e ilegítima, la reelección del presidente Daniel Ortega se torna en ventaja respecto a sus futuros contendientes electorales pues, a diferencia de los demás funcionarios -incluyendo al vicepresidente de la República-, el mandatario, conociendo su conducta, no renunciaría un año antes de los comicios para postularse para un segundo periodo consecutivo.

Según los expertos constitucionalistas, Cairo Manuel López y Oscar Castillo, asumiendo la reelección presidencial como un hecho político, más que jurídico-legal, Ortega no necesita renunciar al cargo para “postularse” y simplemente continuará en el cargo durante todo el proceso electoral. No obstante la explicación, ambos enfatizan en que la reelección es inconstitucional e ilegítima.

El ex presidente de la Asamblea Nacional, Cairo Manuel López, va más allá, y asegura que la actual crisis que atraviesan tanto el Poder Electoral como la Corte Suprema de Justicia, CSJ, es parte de la presión que Ortega y el Frente Sandinista están ejerciendo en la oposición para lograr la tan ansiada reforma constitucional que le permita “legalizar y legitimar” la reelección.

Legitimar lo ilegítimo

Para López, el punto medular del asunto en este momento no es si Ortega deberá o no renunciar al cargo, sino legalizar y legitimar “lo que sabe que es inconstitucional”, en este caso, la reelección. Sin embargo, reitera López, conseguido ese objetivo, Ortega no tiene por qué renunciar al cargo un año antes para ser candidato presidencial.

“El 147 de la Constitución Política regula que un presidente de la República puede ser reelecto para el cargo única y exclusivamente por un periodo, pero no en el periodo inmediato sucesivo. En el caso del presidente Ortega ya no puede ser candidato porque sería su segundo periodo y si fuera su primer periodo tampoco podría ser candidato porque no puede ser en el periodo inmediato sucesivo”, explicó.

Para López, “el problema de la Corte Suprema de Justicia, del Consejo Supremo Electoral, de la Contraloría y la crisis de la Asamblea Nacional, se plantea alrededor de la candidatura de don Daniel Ortega”.

Renunciar o no, no le otorga legalidad

“Con legalidad o sin legalidad; con legitimidad o sin legitimidad; con constitucionalidad o de manera inconstitucional va a ser un hecho político que él (Ortega) va a postularse como candidato a la presidencia; y en ese caso no tiene por qué renunciar al cargo; si renunciara, eso no le daría ni legalidad ni legitimidad suficiente; ni le daría mayor constitucionalidad a su carrera; la única manera que tiene Ortega es a través de la reforma constitucional”, expresó.

En este contexto, López vaticina “momentos álgidos” en la Asamblea Nacional en los próximos meses.

“El reto está plantado en el sentido de si conseguirá o no el presidente Ortega los 56 votos, para reformar la Constitución, la cual tendría que aprobarse en dos legislaturas, es decir, en 2010 y 2011. Este es el tipo de presiones que se está ejerciendo en los poderes e instituciones del Estado, con esto de los conjueces, por ejemplo, con el afán de presionar a los actores políticos o seducir a otros”, enfatizó.

La seducción

Para López, la llegada del ex vicepresidente Alfredo Gómez Urcuyo a la Asamblea Nacional en calidad de diputado suplente de Enrique Bolaños; así como la restitución de la personalidad jurídica al Partido Conservador, PC, y de la diputación de Alejandro Bolaños Davis por parte del Consejo Supremo Electoral, CSE, son parte de “esa seducción”, por lo que no le cabe duda que ambos votarán a favor de la reforma constitucional.

No debe ser candidato

El decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Politécnica de Nicaragua, Upoli, Oscar Castillo, considera que Ortega está inhibido constitucionalmente de postularse nuevamente a la presidencia de la República.

“Pero, si hipotéticamente se produjera esto, la experiencia sobre la reelección en América Latina y otros países como Estados Unidos, nos indica que no debería de renunciar antes, pues es quien gobierna antes de las elecciones y el país no puede quedarse sin presidente”, explicó.

Para Castillo, es más factible que “cuando el vicepresidente quiera reelegirse o bien ir de candidato presidencial, tenga que renunciar de previo, pues es más fácil sustituirlo que al propio presidente”.

Por eso se prohibió la reelección

“Por ello, cuando se trabajaron las reformas constitucionales de 1995, se pensó que para evitar estas situaciones que históricamente le han hecho daño al país, era mejor prohibir la reelección consecutiva y sólo permitirla después que corriera el siguiente periodo, es decir después de cinco años”, recalcó.

Tanto Oscar Castillo, como Cairo Manuel López coinciden en que la reelección presidencial también permite otra ventaja un tanto corrupta, como es el uso del erario público por parte del presidente de turno para su campaña electoral.

Con el artículo 147 de la Constitución –que prohíbe la reelección-, también se pretendía “que el presidente de turno que se quisiera reelegir en el periodo inmediato, no use ni abuse de los recursos y el poder que tiene para competir en total ventaja con respecto a otro que no ejerciera el poder”.