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El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, busca mejorar las relaciones con Estados Unidos y sus vecinos centroamericanos de cara a las elecciones de 2011, en las que aspira a ser reelegido frente a una oposición que no logra levantar cabeza.

Ortega está tratando de promover “una imagen de mayor armonía con Estados Unidos y los donantes en general” con “fines electorales”, y para lograrlo ha hecho “muchos movimientos” diplomáticos, afirmó el ex vicecanciller y diputado de la disidencia sandinista, Víctor Tinoco.

Según el político, Ortega “sabe” que la relación con Washington es muy importante para ganar la confianza de los nicaragüenses, por lo que hará de todo para “evitar roces y flexibilizar hasta donde pueda” la relación bilateral.

En tanto, la oposición, que sigue perdiendo terreno a causa de pleitos internos por las candidaturas presidenciales, el miércoles perdió los pocos puestos de dirección que tenía en la Corte Suprema y sigue dividida en el Congreso.

Acercamiento con Washington

Los acercamientos con Washington se iniciaron tras la visita que la subsecretaria adjunta para América Central del Departamento de Estado, Julissa Reynoso, hizo en junio a Nicaragua con el ánimo de “mejorar las relaciones” de cooperación con Ortega, quien retornó al poder en 2007.

Esta aproximación puso fin a los altibajos que sufrió la relación bilateral después de los cuestionados comicios municipales que ganó el gobernante Frente Sandinista en 2008, en medio de denuncias de “fraude” por parte de la oposición, y que provocó la reducción de la cooperación externa.

Los roces provocaron que la embajada estadounidense fuese atacada en octubre de 2009 por partidarios de Ortega que pedían la expulsión del embajador Robert Callahan debido a sus críticas. Superado el conflicto, Ortega nombró a Francisco Campbell como nuevo embajador en Washington con la misión de “desarrollar mejores relaciones” con el gobierno de Barack Obama.

“De parte de Nicaragua y del presidente Ortega existe esa voluntad” de considerar incluso a Estados Unidos como un “socio” en la solución de “problemas” comunes, aseguró Campbell antes de partir a su puesto el 5 de agosto.

Aumentan operativos antidrogas

El Ejército y la Policía nicaragüense por su parte aumentaron los operativos antidrogas con apoyo de los servicios de guardacostas de Estados Unidos y la DEA (policía antidrogas norteamericana), que han permitido decomisar 8,4 toneladas de cocaína en los últimos meses.

Según informes oficiales, también aumentaron sustancialmente las exportaciones al mercado estadounidense y la banca internacional incrementó los préstamos al gobierno de Ortega. De manera paralela, el mandatario anunció la noche del jueves la disposición de mejorar las relaciones con los demás gobiernos centroamericanos, de los que se distanció en las últimas cumbres, sobre todo con Costa Rica, donde viven unos 700.000 migrantes nicaragüenses, muchos de los cuales regresarán a votar.

También instó a El Salvador y Honduras a reactivar los planes de desarrollo que acordaron en 2007 para el Golfo de Fonseca, que las tres naciones comparten en el Océano Pacífico, y que quedaron en suspenso tras el golpe en Honduras en 2009.

Para el coordinador político de la disidencia sandinista, Edmundo Jarquín, el gobierno está tratando de “asentar en la conciencia o el subconsciente de los nicaragüenses la idea que te guste o no te guste, aquí no hay más alternativa que Ortega”.