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¡Un rostro nuevo!, señalan entre políticos en busca de un candidato de consenso. El primero es Fabio Gadea Mantilla, tal vez no resulte tan novedoso y tiene nada menos que 79 años, una edad superior a la esperanza de vida en Nicaragua.

El analista Oscar René Vargas señala la nula renovación de rostros en la política nacional, la mayoría de ellos, por encima de los 55 años, son los que han dominado el paisaje durante los últimos 20 años.

Desde 1990 ha habido cuatro mandatarios incluyendo al presidente Daniel Ortega. El promedio de edad es de 62 años cuando asumieron la presidencia que ejercerían por cinco, el mayor, Enrique Bolaños que dejó la presidencia a los 79 y el menor, Arnoldo Alemán quien entregó el poder a los 56.

Intereses de otra generación
Según Vargas, aproximadamente el 80% de los políticos de todos los partidos, tiene edades superiores a los 50, un grupo erario que sólo representa el 12%. Según él una enorme contradicción.

Para Guillermo Incer Medina, Director Ejecutivo del Instituto de Investigación y Gestión Social, Inges y master en Ciencias Políticas y Gestión Pública, señala que el círculo cerrado de políticos viejos no es negado solamente a los jóvenes, sino a adultos que no han jugado un papel en estas últimas dos décadas.

Hasta en eso afectó el pacto
Según Incer Medina, esto se debe al sistema imperante de complicidades y a una forma de vida de quienes ejercen este rol en la sociedad, algunos que viven de la política y que no tienen otra forma de ganarse la vida. Además, según el analista, el cierre de la suscripción popular para optar a un cargo público ejecutado por el pacto entre Daniel Ortega y Arnoldo Alemán en el año 2000 frenó la posibilidad de ver nuevas figuras decidiendo el destino del país.

Por otro lado, Vargas señala que la falta de renovación es un problema para el país, pues quienes están en política tiene una discordancia con los nuevos tiempos. Según Vargas es una generación que no nació ni creció con las computadoras, un índice importante de la forma de cómo ellos ven el mundo.

Falta empuje a los jóvenes
Para Vargas, el ascenso de nuevas figuras y de la juventud está bloqueada por los pocos espacios en los partidos políticos y por el poco interés de los jóvenes de involucrarse en estos asuntos.

Según el analista, las políticas e intereses de la clase tradicional no coinciden con los intereses de la juventud.

Incer Molina considera que lo primero que se debe hacer es despertar la rebeldía en los jóvenes, y señalar la posibilidad que tienen de cambiar las cosas.

Según él, resulta irónico pues la juventud nicaragüense en su mayoría son los descendientes de una generación que cambió radicalmente al país en 1979.